Columnistas

Abominable conducta delincuencial

viborianus 4

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Después de la terrorífica masacre ocurrida la noche, del domingo para lunes, en la ciudad de Playa del Carmen y de la ingenua versión oficial (confrontación personal entre dos individuos). Allí, murieron por los efectos de la balacera cuatro extranjeros y un mexicano. Viene a nuestra memoria el comentario que nos hizo, hace pocos meses, un compañero quien se desempeña como policía de Quintana Roo, nos confesaba, de los graves riesgos contra ciudadanos, empresas y contra Quintana Roo, por la permisividad, que ya veía venir ante el acomodamiento de la nueva administración en seguridad pública. Palabras más, palabras menos intentaremos compartir aquella expresión: “en pocos meses verás a Quintana Roo como ahora vemos a Tamaulipas o Coahuila donde el mercado del ilícito cogobierna”.

Desde luego, no nos confesó sus premisas para concluir con ese pronóstico u proyección. Quizá para evitar mayores detalles de lo que ellos como policías observan y tal vez ejecuten como “soldados” de su deber, pero tienen que callar, ante los involuntarios compromisos de sus jefes y autoridades de esa Secretaria de Seguridad Pública. Si nos sorprendió la seguridad de sus afirmaciones, pues nos hace suponer un mejor conocimiento de la presencia de ese mercado del ilícito en nuestra entidad, y además por su expresión al despedirse: “recuerda cuando te lo dije”, remató.

Ahora vemos la clásica conducta de esos carteles de la delincuencia súper-organizada, por supuesto abominable y en consecuencia reprobable y censurable. Nadie, en su forma racional, puede coincidir con los homicidios, independientemente de su manera de ejecución. No es, ni ha sido una novedad, ya sucesivamente nos informan los medios menos comprometidos con las autoridades de algunos homicidios similares; sí lo es por su dimensión de afectados, por las victimas extranjeros y el escenario dónde sucedió, con más de una década de venir realizando dicho evento. Hoy nuestro país y Cancún están en los primeros lugares de la prensa mundial por un bochornoso hecho delictivo.

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¿Y?, es la pregunta que nos realizamos todos los ciudadanos, tanto por la excesiva permisividad respecto a las conductas inadecuadas de estos grupos del narcotráfico. El silencio de la Secretaria de Seguridad Pública hace interesante el manejo de ese manojo de los cuestionamientos. ¿Qué sigue? Carlos Joaquín ha salido al frente con el compromiso de dar con los ejecutores de la masacre. Nos parece correcta esa intencionalidad, es su responsabilidad, es quien debe asumir ese adeudo con la ciudadanía, no se trata de cualquier evento delictivo. Pero tampoco se vale la candidez de querer inducir la causal como una confrontación personal entre dos individuos.  

La sociedad quintanarroense merece una información coherente y realista, ya no acepta el “atolito con el dedo”, bueno… ni los administradores del evento, donde sucedió la matanza, aceptan tal especulación oficial. ¿A qué sabio de los asesores se le ocurrió reemplazar la realidad por esa idea de un pleito entre dos individuos? ¿Por qué salir con una información no relacionada, falta de congruencia, de racionalidad, de la lógica, del sentir de la población? A cualquier ciudadano que usted cuestione, no sólo de Quintana Roo sino de cualquier otra entidad, le contestará: “estúpido, es la delincuencia”. ¡Ya me pasó por eso tecleo esta expresión!

Por una tradición mal entendida las autoridades de gobierno siempre salen con un “choro” superfluo como excusa para, según ellos, cuidar el turismo. En esta ocasión el volumen de las victimas extranjeros rebasó al de los connacionales, todos podemos pensar -usted y nosotros- que esa noticia ya recorrió todos los rincones del mundo turístico y afín a los intereses económicos de ese mercado del turismo. ¡Nada ni nadie detiene la realidad, ni podrá detenerla! ¿Por qué poner en riesgo la credibilidad de la autoridad con ese intento de suplantar la realidad? ¿Cuáles serán los intereses de esos ocultos personeros, de los “soplanucas”, para intentar arruinar la imagen de la principal autoridad?

¿Qué será más nocivo para el negocio del turismo desvirtuar los acontecimientos o hablar con la información realista y creíble? ¿Por qué no superar esa muletilla de la desinformación o al menos intentar no especular sobre la real presencia de la delincuencia organizada en ese evento y en toda la parte norte de Quintana Roo? La presencia del narcotráfico y su permisividad para operar es parte del problema, ¿por qué negarlo? Ya el fiscal ha dicho, con Carmen Aristegui, de la gran presencia de residuos de drogas en ese lugar. La fiscalía corrige y expone las líneas de investigaciones y atañe responsabilidad a la presencia de narcotráfico. Pago de piso, confrontación entre carteles, como las principales líneas de investigación.

PD.- “El mentiroso no es un ignorante sino un sapiente, el que miente lo hace a conciencia del engaño que perpetra con el objetivo de causar el daño que pretende”. Carlos París (1925-2014) filósofo, escritor y columnista español.

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