Columnistas

Aguilar Camín habla de política (Ultima parte)

 Diario de Campo
Margarito Molina
Novedades Chetumal

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HAG. Todos gastan dinero ilegal en estrategias de campaña que les permiten ganar los puestos: prensa, militantes, movilizaciones. Que tengan que gastar ese dinero oculto quiere decir que tienen que reponerlo, ocultamente, después.   Si el primer requisito para ser candidato en la democracia mexicana es tener dinero que alguien pone, el siguiente requisito es reponerlo.

MM.  ¿De cuánto dinero estamos hablando?

HAC. Te doy los datos de una encuesta ranchera que he ido haciendo por la república. Para poder jugar en la mesa de póker de una candidatura a diputado hay que llevar quince millones de pesos. Para sentarse a competir por Cancún, hay que llevar cien millones; para sentarse a competir por Nuevo León,  se necesitan quinientos millones. Estas son cifras que yo obtengo de conversaciones informales con gente que ha sido parte de esos procesos o los conoce bien. Seguramente exageran, como se exagera en las conversaciones sobre estos temas. Pero esas fueron sus cifras este año, cuando hablé con ellos. ¿Quién vigila ese dinero? ¿Quién lo pone? ¿A cambio de qué? Esa es la nueva corrupción de la vida mexicana, la corrupción del dinero no registrado que da acceso a la competencia democrática.

MM. Luego del convulso 2014, todos los partidos políticos tendieron a la baja. ¿Qué partido fue el que resultó más afectado y cuál salió mejor librado?

HAC. Salió muy afectada la izquierda, el PRD. Mejoró relativamente MORENA.  Pero la izquierda en su conjunto  no mejorará mucho su votación y, en cambio, la tendrá dividida.  También afectó al PRI; de acuerdo a una encuesta que vi, ha perdido diez puntos en la intención de votos. Se me cae el alma al piso de haberlo leído, pero en esa misma encuesta el Partido Verde parece que va a ganar los diez puntos que iba a perder el PRI, y el PAN parece mantenerse sin gran daño. Estas cifras podrían decir que el PRI y el Partido Verde podrían juntos tener la mayoría en el Congreso federal del 2015.

MM. Visita anualmente el estado de Quintana Roo, el estado donde nació. ¿Cómo ve a Quintana Roo hoy, más allá del bello paisaje?

HAC.  Quintana Roo es una gigantesca historia de éxito. No hay un estado en la historia de México que haya tenido tantos años de crecimiento sostenido y de mejora de su economía, de su población, de su conexión el mundo. No padece la plaga de  inseguridad de otros estados.

Tiene un horizonte  de expansión grande todavía, del tamaño de sus litorales, y de su ya muy considerable experiencia turística.  Su talón de Aquiles es el del país: hay demasiados políticos en Quintana Roo que no podrían explicar su riqueza.  Pero Quintana Roo está condenado a la prosperidad;  es la gran excepción del Sur deprimido y desigual de México. En algún sentido es el espejo del futuro todo de México, porque México está condenado también a la prosperidad.  Sé que decir esto irrita a muchos y suena falso. Pero es la convicción de un tipo que salió de esta ciudad de Chetumal en 1955 luego del paso catastrófico de un ciclón que destruyó todas las casas de madera del pueblo, que entonces tenía 9 mil habitantes.  No existían entonces Cancún, ni Playa del Carmen ni la costa turística de Quintana Roo. La población total del entonces territorio de Quintana Roo era  si muy alta de unos  cien mil  habitantes.  En 2010. Quintana Roo tenía millón y medio de habitantes, y  Chetumal 200 mil. Cuando me dicen que este país está peor que nunca, yo digo que el lugar donde nací está mejor de lo que nunca hubiéramos soñado. Suena mal, lo sé, resignado y complaciente y lo demás. Pero es la verdad pura y dura de mi historia aquí y ahora.

(Esta ha sido la cuarta y última parte de la entrevista efectuada por nuestro columnista Margarito Molina al destacado chetumaleño Héctor Aguilar Camín).

Notas relacionadas:

Aguilar Camín y el México de hoy (III parte)     Aguilar Camín y sus libros (II parte)     Aguilar Camín en Chetumal (I parte)

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