Columnistas

Asentamientos irregulares, el problema

A TIRO DE PIEDRA

Julián Santiesteban

Son más de 19 mil hectáreas, más de cincuenta mil lotes, en más de 150 zonas de todo Quintana Roo las que permanecen como asentamientos irregulares y en las que habitan miles de familias que, evidentemente, no poseen un lugar en donde vivir. La regularización  de estas zonas ha sido promesa constante, porque ha permanecido incumplida.

La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) ha calculado que, en todo el país, unos trece millones de mexicanos viven en asentamientos irregulares, y para iniciar su regularización ha planteado la creación del Instituto Nacional del Suelo, que en voz de Jorge Carlos Ramírez Marín agilizará la localización de terrenos para viviendas populares.

Hace un año, el mismo Ramírez Marín afirmó en una gira por Quintana Roo que, tan sólo en los municipios de Benito Juárez, Isla Mujeres y Solidaridad, hay 19 mil hectáreas de asentamientos urbanos irregulares, predios que exigen servicios y que deben ser regularizados; y aseguró que los primeros trabajos con la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) ya estaban  en marcha.

Pues bien, la Corett anunció justo la semana anterior que se prepara la regularización de unos 53 mil lotes irregulares, pero que existen cincuenta mil más que no pueden regularizarse porque son producto de invasiones, y hacerlo sería contravenir la ley inmobiliaria del Estado de Quintana Roo;  aunque en realidad es la Ley de Asentamientos Humanos del Estado de Quintana Roo la que norma la regularización de este tipo de predios, pequeño error.

Esta norma, por cierto, contempla en su artículo 90, fracción tercera, que la autoridad podrá ordenar el desalojo de los inmuebles irregulares como una medida de seguridad; pero además en sus artículos 71 y 72 se establecen las condicionantes para poder regularizar dichos asentamientos, entre ellos la compatibilidad urbanística, el equipamiento de servicios urbanos por cooperación, que quienes ahí habiten no tengan otras propiedades; entre muchos otros, pero lo cierto es que el avance es poco.

Pero no sólo eso, sino que además los asentamientos irregulares siguen incrementándose, ahí la invasión en el desarrollo “In House” en Cancún; la invasión en las torres eléctricas en Playa del Carmen, y así más de 150 espacios más localizados en los diez municipios del estado desde el inicio de la presente administración: En Benito Juárez e Isla Mujeres 104, de los cuales 67 están en la periferia de Cancún y 37 en áreas de la Zona Continental de Isla Mujeres; a los que se suman los del centro y sur de la entidad.

En diversos momentos, el secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Mauricio Rodríguez Marrufo ha señalado que el Plan Quintana Roo 2011-2016 establece la urgencia de regularizar y dar atención a esos asentamientos para abatir problemas de salud, educación y propiciar el sano desarrollo de sus habitantes; pero al final, si bien no puede aseverarse que sea un incumplimiento manifiesto, lo cierto es que es poco lo que ha logrado hacerse.

El tema no es, por supuesto, sencillo, pues no es la entrega de títulos la solución final, sino la introducción de servicios básicos; y es fundamental destacar que estas invasiones son producto de la inmigración, de ahí que se insista en que es este tipo de migración la que debe atenderse en Quintana Roo, más allá de los programas nacionales anunciados por el gobierno federal.

Veremos si a finales de este septiembre se crea el Instituto Nacional del Suelo, y si los municipios integran a sus planes de desarrollo la regularización de los asentamientos, porque es claro que la prohibición normativa no ha frenado su proliferación, pues la demanda de espacios de vida es mayor en la entidad turística más importante de México. Es un pendiente por atender, así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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