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Entre azul y tricolor, el triunfo por el sillón de OPB

Novedades Chetumal
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En Quintana Roo ya se sabe qué y por qué el PRI está en el peor de los momentos. Atormentado por andar a la deriva por la batalla perdida que aconteció en el 2016, hoy como entonces, con fusilamientos adentro y afuera, ahora el priismo sale a flor de piel y, por ello, el tricolor mantiene una cruzada para diluir el descrédito.

Contrario al lamentable y errático criterio de que “al PRI lo den por muerto”, una mujer valiente y entusiasta priista, María Hadad Castillo, surge como el ave Fénix –ha cruzado el pantano sin manchar su ropaje– y se inscribió como virtual candidata a la presidencia municipal de OPB, en ciernes; mientras otros andan en cuestiones del miedo al pasado, Mary Hadad lanza su candidatura desde el umbral de un tricolor renaciente.

Lo hace sin sonrojos y sin cerrojos. La unidad en el PRI ahora implica incorporar nuevos factores y volver a hacer una instancia política sin hegemonía. Si Hadad es la ungida priista, contenderá contra ex correligionarios priistas, ahora convertidos en “morenos”, Efraín Taleno Canul, quien salta de las redes amigas y el legendario político, Hernán Pastrana Pastrana. Contra alguno de ellos, el que señale Morena con el índice.

Por el camino de al lado, donde se vierte en importante análisis político, que cualquiera de los virtuales candidatos “morenos” no le ganaría en OPB a la priista Hadad ni al ungido de la alianza, PAN-PRD-MC, “El Chino” Zelaya, porque en Morena el arribismo logra la antítesis de transformar la mayoría en minoría.

No caminar con autenticidad a las elecciones y, a cambio, aferrarse a sueños guajiros con las supuestas pasiones de tránsfugas adheridos a Morena, lo que hace favorito al contendor del amasijo local del PAN con la alianza, “Por Quintana Roo al Frente” en un combate lanza en ristre contra los que estén dentro y fuera de la morada de Morena.

“El Chino” panista se vería en serios problemas para triunfar en la contienda electoral contra la aguerrida priista Mary Hadad.

Suenan los tambores de guerra

Los equipos técnicos y consultores de la alianza PAN-PRD-MC, “Por Quintana Roo al Frente”, al analizar los patrones estadísticos de las elecciones 2018 bajo la era plenipotenciaria del PRI-Verde en el palacio municipal de Benito Juárez (Cancún) han detectado hacer una estrategia de ingeniería electoral que en términos claros puede describirse como un proceso integral mediante el cual se cambiarían las densidades relativas de triunfo con votos azules, amarillos y naranjas, y no dejar un reservado para el color amarillo, que vaya solo en la canasta para tres colores.

Habría que recordar los episodios de disposición concordante entre el PAN y PRD de los dos años anteriores que precisan por qué se llegó a ello, y ahora, algunos guerreros de las tribus de la aldea perredista local se muestran solitarios combatientes en los avatares del 2018, y ya están danzando al son de los tambores de guerra.

Son víctimas por la ferocidad con que son lanzados pensando que construir la egolatría ayuda a superar los aspectos que los perturban, la pintura de guerra se cambió por espejismos, la concordia funcionó desde el inicio del proceso 2016 porque aceptaron ponerse al servicio de quienes hubieron ganado la batalla a gobernador.

Se reclama fortalecer la aldea con señales de humo interpretativo que contuviera propósitos de rectificar las candidaturas de los ujieres perredistas inscritos. El problema es que pareciera que unos van en las boletas de las elecciones, otros no, y, si acaso, una separación de la alianza, PAN-PRD-MC, podría producirse.

Con el lance de la primera lanza para tratar de acertar al blanco a ojos vendados, asaz es la temeridad del diputado local plurinominal perredista, Emiliano Ramos Hernández, al inscribirse en la aldea solaztequista como aspirante a la candidatura a presidente municipal de Benito Juárez. Porque el PRD en BJ es mano en la alianza de marras, aduce Ramos.

Con alucinaciones triunfadoras para tratar de abordar la candidatura por la Joya de la Corona, Cancún, la aldea benitojuarense lo recibió y recibe aún con “fuego amigo” desde dentro y fuera de la concordancia partidista con el PAN y MC, porque simplemente su figura no levanta los números de preferencia al voto.

Por el simple hecho de disentir o inquietar aspiraciones de otros de la misma aldea perredista, luego de su transitar omnímodo como líder estatal del partido (PRD), se produce un aserto inquietante: Emiliano Ramos no está a la altura como para dar la batalla al sillón presidencial del municipio BJ porque se confrontaría con el del perfil Verde, Remberto Estrada Barba.

Lo que significa que la contienda en Cancún será a “muerte” y si Ramos no está listo para dar batalla, queda afuera. Más si se le aparece, “Chanito” Toledo, sustraído de las filas del PRI por la alianza en el poder, pues en el Frente se trata de ganar-ganar, ni más ni menos, la preciada Joya de la Corona de Quintana Roo.

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