Columnistas

Bárbaro de piel sensible

Café Negro

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Óscar González

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¿Habrá alguien en Quintana Roo aparte de sus dos majestades jefas de prensa que no piense que el fiscal general Miguel Ángel Pech Cen es un inepto? Lo dudamos. La sociedad debe agradecer a los fanáticos de los derechos humanos el resurgimiento de las tentaciones autoritarias, del pequeño Stalin que todos los policías llevan dentro y el iracundo funcionario deja salir a la menor provocación.

El experimentado doctor en derecho Hesbert Benavente Chorres, director general de Imexius, que desde el lunes 29 de mayo del presente año imparte en las instalaciones de la Universidad Modelo Campus Chetumal un curso taller sobre el nuevo sistema de justicia penal, en un interesante desayuno con periodistas expresó una verdad de oro, que pone en duda un código pseudoético que tiene embobados a los borregos “progres” de nuestro oficio: “el exceso de garantismo se convierte en autoritarismo disfrazado”.

FISCALDOC2017Nadie como el mentirosamente llamado “doctor” Pech –es maestro de una universidad privada de Cancún sin prestigio alguno en la materia– nos resulta tan útil para apoyar dicha afirmación, y si su cuestionable desempeño salió a colación fue por el tan en boga tema del “ruso-nazi”, imputado que las autoridades ministeriales y las judiciales traen como pelota caliente.

Inevitable fue recordar las recientes perlas del fiscal en comunicación, tema que Hesbert Benavente identifica como núcleo de buena parte de los problemas que se presentan en la procuración y la administración de justicia. Pech es paradigmático.

De manera pública y con cámaras y micrófonos alrededor, sin el menor rubor pero a punto del sollozo, el funcionario amenazó a periodistas y medios que lo habían criticado recientemente con emprender acciones judiciales en su contra, días después sus esbirros policiales acosaron y amenazaron a un directivo de Novedades y el alto funcionario ministerial no ha hecho más que endurecer su coraza refractaria hacia la prensa.

Todo esto salió a propósito del tema del ruso casi linchado, pues el atolondrado fiscal amenazó hasta a los ciudadanos que presenciaron y grabaron con su teléfono inteligente el momento en que un Aleksei Makaeev desesperado apuñaló a un joven que poco después moriría, ¡por no haberlo defendido! Así: de increíble locura y estupidez total. Pero es que Mefistófeles –la prensa– ataca perversamente al impoluto abogado y ahora hasta la ciudadanía que usa las redes sociales debe ser perseguida.

La relación con los medios de Pech no pasa de una duquesa Tony Salmerón tachando a placer comunicadores de los eventos importantes y la de una princesa Luvia Rejón “redactando” un boletín de tres párrafos cada tres días, pues cuando un reportero solicita atención contesta “si gustas búscame mañana en mi oficina de ll a una”.

Claro: dos horas al día deben ser más que suficientes para resolver el intríngulis de comunicación de su jefecito el “maistro” Pech.

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