Chetumal se juega la vida; en el norte no miran atrás

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
www.marcelosalinas.com.mx

Rojo para el sur y naranja para el norte. Así quedó el semáforo estatal que confirma actividades y restricciones por igual. Aplicará hasta el domingo 19. Era previsible: mientras Chetumal se juega la vida, en la zona norte, desde Cancún hasta Tulum, parece no tener marcha atrás la ansiada reactivación.

No sólo porque son más bajos que en el sur el aumento de contagios, la ocupación hospitalaria y la velocidad de transmisión, sino porque se trabaja a marcha forzada con preparativos tendientes más a la “normalización” que al regreso, lo mismo hoteles, que tianguis, parques y plazas han reanudado las actividades. Difícilmente se detendrán.

Los vuelos incrementan en el aeropuerto de Cancún. En la Riviera Maya calculan terminar el verano con más de 25% de ocupación. La Sedetur de Marisol Vanegas pronostica un “esperanzador 65%” hacia fin de año. Además, las cadenas asociadas de proveeduría, transporte y otras ven ganancias, aunque todavía a cuentagotas.


Por estos días las autoridades municipales de Benito Juárez sostienen reuniones para conocer los protocolos que deberán seguir cuando se pase al color amarillo del semáforo (confían lograrlo antes de fin de mes), el cual permitirá, de acuerdo con la disposición oficial, la apertura de los accesos a las playas.

Es decir, meter ahora a todos esos trabajadores a la casa nuevamente y bajar la revolución de la maquinaria sería más complicado que al inicio de la pandemia, aun cuando los números pudieran inquietar cada tantas jornadas. Sería enviar una señal negativa al exterior. Implicaría frenar en seco la recuperación, que sin duda será lenta y difícil.

Esa es la opinión compartida por funcionarios, empresarios y hoteleros. Se puede estar de acuerdo o no con lo anterior. Es posible que el éxito de antes no se vea siquiera en 2021. Los más pesimistas suponen que el Caribe mexicano no volverá a brillar en todo su esplendor.

Lo innegable es que hoy no quieren mirar hacia atrás. Para algunos, es una medida temeraria; para otros, una visión realista justificada por lo que significa ser el sostén económico del estado. Mirar hacia atrás; es decir, volver al confinamiento con restricciones, no está en los planes en aquella parte del estado.

Pero el norte no debe bajar la guardia. Tiene cifras controlables, aunque no puede hablarse de ventajas ni victorias respeto del sur. Las estadísticas inquietan de punta a punta. Los datos de las jornadas recientes plantean la incógnita sobre cómo seguir avanzando hacia la recuperación más sólida para evitar más reversas.

Los activos en Chetumal ponen a temblar a los sectores público y privado, e indudablemente a la sociedad que resiente los efectos de las restricciones, principalmente por la vocación de la capital. Por lo mismo, la pregunta del millón es: ¿Cómo levantar más limitaciones en el norte si es extremadamente delicado? El ecosistema es uno y el sur nos demuestra la fragilidad del equilibrio general.

La transición debe seguir desarrollándose con la campaña de información, explicando con lenguaje sencillo pero directo, más potente que lo visto, todas las acciones de cuidado, incluidos los peligros. Y con una fiscalización eficiente, como eje central. Los cierres de vialidades y los exhortos gentiles pueden ser ineficaces ante un sector de la población que no escucha, minimiza o desacata.

Las comparaciones –a veces odiosas- son ahora inconcebibles ante el sufrimiento. Un contagio, una muerte, duele a quienes aspiran ver a todo Quintana Roo de pie.

Sin sana distancia

El color amarillo se espera más por las playas que por los bares, algunos de los cuales ya funcionan en el corredor Cancún-Riviera Maya. Y en torno a las playas se ha instalado una nueva diferencia entre la Secretaría federal de Turismo, de Miguel Torruco Marqués, y los hoteleros, precisamente por el disfrute de los balnearios.

Las playas (con acceso público) se abrirán con semáforo amarillo; por lo tanto, están restringidas. Los huéspedes de hoteles y visitantes que compran un “day pass” pueden acceder cumpliendo ciertas medidas, lo cual ha motivado la polémica porque pareciera vetada sólo para algunos.

Se ha divulgado videos en torno a detenciones contra quienes pretenden hacer uso del litoral, pero los policías no lo han permitido por saltarse la cinta amarilla de precaución y no acatar las disposiciones. Los detenidos acusan discriminación y maltrato. Así, la discusión ha escalado en redes sociales.

“La posición de la Secretaría de Turismo sobre este tema es muy clara: las leyes se tienen que cumplir, por todos por igual, así que las playas mexicanas ni se privatizan, ni se restringe su ingreso a ningún ciudadano de este país”, afirmó Torruco Marqués en un boletín girado recientemente.

El secretario de Turismo soporta sus dichos en un mandato constitucional (que en México no existen playas privadas) y en seguimiento a la instrucción del presidente Andrés Manuel López Obrador. En resumen, manifiesta su rechazo a cualquier propuesta o intento de privatizarlas, o hacerlas de uso exclusivo para los turistas.

También deja en claro que ante la emergencia sanitaria es imperativo respetar y acatar las medidas que dicten las autoridades sanitarias, encabezadas por la Secretaría de Salud, las cuales deben ser aplicadas a todo el público en general, sin distinción.

Lo que pide el titular de la Sectur es impedir también el acceso a huéspedes y visitantes en recintos de hospedaje o de recreación. Los empresarios advierten que poco antes la discrepancia fue por las tarifas, cuando Torruco pidió no abaratar el destino; antes de eso, sugirió repensar el modelo hacia uno “no masivo, que no sobreexplote ni deteriore el medio ambiente”, lo que fue interpretado como un ataque al “todo incluido” y los desarrollos en la franja costera.

Pero desde hace mucho tiempo los desencuentros son notorios. El primero fue cuando sintieron el desdén por afianzarse en la entidad, particularmente en Chetumal, y la promoción de los destinos se volvió un enigma con el Consejo de Diplomacia Turística, del que vagamente se escucha. No son pocos ni sutiles. A mucho preocupa.

Evidentemente se arraiga una distancia entre las partes. ¿Una sana distancia? Ni tan sana.

Buscando la vacuna

Volviendo a la otra temática central (la propagación del virus), los expertos continúan tratando de encontrar la fórmula perfecta. A fines de mayo circuló un video de una conferencia en línea durante la cual debatían algunos médicos latinoamericanos en torno a las posibles soluciones. Enfatizaron en dos: un confinamiento simultáneo y una vacuna.

Acerca de la primera, un especialista dijo que podía ser una opción viable en esa coyuntura, cuando las grandes potencias (y por lo tanto las más «controladoras» del sistema global) eran golpeadas por la propagación, que aún no llegaba con fuerza a esta región, hoy convertida en uno de los epicentros.

El exponente resaltaba que si habíamos sido capaces de dar auge a iniciativas como La Hora del Planeta y otras, los líderes -y la ciudadanía- podían acordar una paralización coordinada durante días o semanas para mitigar o inclusive para cortar de tajo la transmisión. El que no pudiera, tendría la ayuda inmediata de los que sí lograban contener con esa acción sincronizada. Cabe suponer que hubiesen ido en apoyo de todos, no de unos cuantos. Incluidas las naciones desarrolladas.

Sin embargo, admitía que dinámicas, vocaciones e intereses de cada nación, y de sus mandatarios, podían complicar el desarrollo de dicha posibilidad, aunque no se perdía con intentarlo desde la OMS o de la Asamblea General de la ONU. No fue formalizada dicha idea, era una alternativa que evidentemente no se dio, por más lógica que se escuchara en tal momento.

La otra sigue siendo la vacuna, que parece tener más aceptación. Apoyados por dirigentes mundiales y de organismos multilaterales, algunos laboratorios trabajan a marchas forzadas para encontrarla. Se están desarrollando y probando más de 100 vacunas, por lo que pronto habría noticias.

De hecho, México está en conversaciones con el gobierno chino y laboratorios privados, así como con la compañía AstraZeneca, para probar una vacuna experimental contra la Covid-19, informó recientemente Martha Delgado, subsecretaria de Asuntos Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

No se sabe para cuándo. Por ahora, seguiremos lamentando: más de 12 millones de personas infectadas y más de 500 mil víctimas fatales en el mundo.

Seguimos avanzando a cuestas. Falta para tener una supuesta vacuna disponible. ¿Qué queda? Cuidarnos en extremo.

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