Ciudad moderna… a medias

La Prosa Inevitable | Ernesto Neveu
Novedades Chetumal

Llovió en 48 horas el equivalente a lo que debió llover desde el inicio de la temporada.

Las corrientes de agua pluvial buscaron sus cauces naturales entre el concreto y el asfalto, ente muretes y rellenos realizados por aprendices “media cuchara”, pagados como ingenieros con posgrado.

En la zona de “La Charca” subió el nivel del agua hasta 40 centímetros y algunos vecinos de la zona lo tomaron con filosofía y aprovecharon para entretenerse con improvisados deslizadores mientras bajaba la inundación, que a otros debió encanijar en buena medida.

Nada comparado con los recorridos que hacía Javier Díaz Carvajal, también vecino de Flamboyanes (o La Charca), a bordo de su wave runner, cuando el agua rebasaba el metro de profundidad hace algunos lustros.

Desde la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) llegó la solución entonces: el ingeniero Andrés Ruiz Morcillo asumió que con muretes modificados como rampas para el paso de automóviles se arreglaba el asunto… que no se arregló, y le sumaron pozos de absorción que desaguaban la zona a cuentagotas.

Luego, el enorme drenaje pluvial que corre hasta la bahía de Chetumal y que implicó trepanar la avenida Nápoles, entre Roma y Adolfo López Mateos, obra que duró casi un año y que pocos meses después comenzó a exhibir errores estructurales. Hubo que volver a cavar, rellenar y sellar con asfalto. Gracias Andrés. Casi resolviste el problema, con millonario costo y pobre proyección, pero lo hiciste. Alcanzó hasta para tu casita en Bacalar.

No hablemos de las avenidas del primer cuadro que, históricamente, son puntos de conflicto con cada temporada de lluvias, porque pasarán 10 años más para que las autoridades definan resolver.

¡Jajajajaja! No pude omitir recordar los espectaculares de agradecimiento “ciudadano” por las obras hidráulicas realizadas por el gobierno.

En fin. Los muchachos de la empresa Autobuses De Oriente prefirieron invertir en un nuevo edificio que intentar sanear el que ya tenían, porque luego del relleno realizado en las inmediaciones de la colonia Solidaridad –incluso sobre el desagüe que inició en su momento Mario Villanueva Madrid–, la terminal terrestre se volvió inoperante.

Para evitar vergüenzas, ahora tienen una estructura muy moderna sobre la misma avenida Insurgentes que inaugurarán en breve.

A cambio, nos hicimos de dos supermercados vecinos en lo que era zona de humedal, que recién afrontaron las consecuencias de una pésima proyección de obra y la inundación frente a sus instalaciones les dejó claro el grave error topográfico. Además, se comercializan lotes para vivienda sobre o que fue ciénaga.

Las banquetas de la remozada avenida De los Héroes se volvieron a encharcar, como los desgastados adoquines de antaño, y los estacionamientos para autos hoy emulan jagüeyes.

Pero eso no es todo. Nuevos fraccionamientos y unidades habitacionales acusan desde ya omisiones en su infraestructura de servicios. El agua en las amplias avenidas no tiene a dónde ir.

La mismísima directora general de la CAPA, Paula González Cetina, lo dijo la víspera: los nuevos desarrollos habitacionales deben contar con esta infraestructura, aunque, como ya sabemos, los reglamentos y leyes son letra muerta para los pudientes. Baste con mencionar que hay colonias que debieron ser municipalizadas en 2002; actualmente reciben servicios públicos, pero se mantienen en la irregularidad.

En tales condiciones, lo primero que me viene a la mente es que las obras públicas se licitan de manera fraudulenta, sin supervisión de la Contraloría que, entre otras cosas, cuenta con equipo para confirmar las densidades de las estructuras de concreto. El tráfico de influencias sigue siendo la principal práctica para la obtención de permisos porque, como dijo en entrevista el Senador Félix González Canto en sus tiempos como gobernador, “es importante estudiar, concluir una carrera profesional, pero también es indispensable cultivar relaciones. Esto los llevará al éxito en lo que se propongan”.

Yo, quisiera creer en ese “mix”, pero lo de la academia a veces sale sobrando.

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