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Corrupción en la Aduana

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No hay peor ciego que el que no quiere ver: la aduana fronteriza del Sistema de Administración Tributaria (SAT) ubicada en el área del poblado sureño de Subteniente López es un nido de corruptelas y de malos manejos, donde los ciudadanos son tratados como traficantes y los traficantes como eminentes empresarios.

Las anomalías ocurren a simple vista, ya que la aduana en la frontera con Belice es una enorme coladera donde día con día pasan camiones y tráileres llenos de todo, desde mercancía pirata como bolsos y ropa, licores, cigarros, e incluso personas indocumentadas.

Y es que los agentes aduanales actúan siempre con un doble rasero, pues con el ciudadano común quieren dar la imagen de ser agentes estrictos, intachables, respetuosos de la ley, así que pobre de aquel que ose trasladar por la frontera un par de botellas de whisky para celebrar las fiestas decembrinas, ya que si son detectados el producto será decomisado por los aduanales que se aseguraran de desaparecerlo para que no afecte a la economía mexicana.

Lástima por aquel que decida hacer sus compras navideñas en la zona libre, invirtiendo su aguinaldo en algunas prendas y artículos que excedan por dos dólares la franquicia permitida por el SAT, porque si son agarrados en el filtro no solo les quitan todas sus compras, sino que los hacen vivir un proceso burocrático de pesadilla para dejarlos ir a sus hogares.

En cambio, los grandes traficantes pasan por los filtros de la aduana, cargando toneladas de mercancía ilegal –fayuca- como Juan por su casa, saludando a los agentes y hasta a los administradores a los que conocen y ven con frecuencia.

Con ellos, los energúmenos del SAT son todo camaradería y amor fraterno, ya que las millonarias ganancias salpican a los elementos aduanales, empezando desde la cabeza.

La corrupción rampante ha hecho caer a dos administradores en menos de año y medio, ya que a finales de agosto de 2014 fue removido del cargo Raymundo Regato Loyola, acusado de malos manejos, llegando como relevo Carlos Guzmán Leuffer, que tampoco cumplió el año, ya que a mediados de agosto de 2015 también fue retirado de la administración aduanal por idénticas razones.

Con ellos, han caído decenas de agentes que, a pesar de su comprobada corrupción, no son sujetos a proceso penales, por lo que el cáncer no se ataca desde la raíz.

La eterna limpia de la aduana continúa en este mes de diciembre, donde se ha revelado que ha llegado nuevo personal luego de que algunos agentes fueron dados de baja. Gente nueva, pero que rápidamente cae en los mismos vicios.

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