De héroes y heroínas

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
www.marcelosalinas.com.mx
@msalinas21

Fue ayer martes 7 de abril el Día Mundial de la Salud, una fecha conmemorativa en medio de una crisis, probablemente la mayor en décadas. Aún no concluye y los cálculos son desastrosos en el mundo. Como parece la tónica con muchas efemérides, hay poco o nada para “celebrar”: sólo se conmemora. Lamentable, aunque cierto.

Fue una ocasión para saludar a quienes son las heroínas y los héroes del momento. Se trata de aquellos médicos, enfermeras, especialistas y de todo el personal que dan su vida, literalmente, por estas fechas de tanta incertidumbre. Les llaman superhéroes con bata y no capa.

Pero también fue oportunidad para denuncias y acusaciones. De ellos mismos, y de otros a su favor: que siguen desempeñándose sin insumos ni los instrumentos suficientes; que falta personal calificado; que la conversión de áreas es lenta e ineficaz; que no están a la altura quienes comandan los equipos, o que actúan bajo amenaza para redactar diagnósticos.

Por supuesto, es parte de lo que se difunde a grandes rasgos, con mayor o menor fuerza en los estados. El panorama nacional empieza a cambiar drásticamente por la cercanía de la fase 3 (sin fecha estipulada), y como resulta lógico, el control tiende a extraviarse, con propuestas y críticas en paralelo.

En una opinión reciente, en este mismo espacio, se expuso la necesidad de la organización hospitalaria; tan importante como las medidas sanitarias de control, los programas de apoyo, o los planes de recuperación. Eso incluye espacios, personal e instrumentos, en cantidad, calidad y disposición, como han sugerido los expertos.

Hoy no son pocos los que sugieren, ante las manifestaciones en los recintos hospitalarios, se actúe con la misma determinación que se ve -por ejemplo- en el reparto de las despensas en distintas entidades; una acción que debe destacarse, sí, aunque vigilar meticulosamente.

Sería una buena dosis de tranquilidad, un gesto valioso para acallar rumores, corregir carencias o fortalecer a los equipos en despliegue, muchos de los cuales han sido atacados por las supuestas fallas. Sabrán más las autoridades si es necesario hacerlo.

Mientras tanto, el debate crece en determinados círculos entre quienes recuerdan la voluntad presidencial por garantizar la salud como derecho constitucional, con mejores hospitales, seguro para todos y medicinas gratuitas, y entre quienes creen que no ha sido posible, se reaccionó tarde y se ha aplicado mal la estrategia.

Por desgracia, los números crecen con todo y héroes.

Tocan la puerta

Ha iniciado en terreno el programa “Apoyo Alimentario” del gobierno estatal, en coordinación con los municipales y reguardados por fuerzas federales del orden. Se trata de llevar despensa a la puerta de unos 500 mil hogares de Quintana Roo sin exponer la salud de nadie. Para que haya comida en la mesa familiar, debe ser un esfuerzo mayúsculo, el mayor despliegue en medio de la crisis.

Es la aproximación más clara de la autoridad hasta ahora. Es la inmersión en colonias y asentamientos donde la contingencia se sufre en serio. Es un “estar contigo”. La frase “no te dejaremos solos” cobra sentido cuando se ejecuta un programa de esta naturaleza, como ha sido durante y después de los huracanes, para establecer un símil conocido.

Explicaba el gobernador Carlos Joaquín hace unos días: “Para mantener el abasto general, hemos acordado con supermercados, tiendas de conveniencia, farmacias, embotelladoras de agua y tortillerías mantenerse operando con servicios adecuados y también con entrega a domicilio. Para quienes viven en condiciones de pobreza, entregaremos alimentos casa por casa”.

Pero también es estrategia pura para las administraciones que deben preparar la recuperación. Es en campo donde se recaban los datos más fehacientes sobre el conjunto de necesidades y peticiones que la gente presenta, ya sea en salud, empleo, servicios públicos o seguridad.

Debemos confiar en que la entrega no será condicionada, como garantizan quienes encabezarán las brigadas. En un año preelectoral muchos advierten la posibilidad. Sin embargo, los golpes son ya tan duros que cualquier logística con esa pretensión quedaría enterrada cuando la realidad se exhiba cruda en las próximas semanas.

Así pasa desde ahora con la información recogida parcialmente por los encuestadores del INEGI, por cierto, pues ha quedado desfasada y cancelada en términos generales: inválida en empleo o ingreso promedio, entre otras líneas.

Los gobiernos hacen su parte. Es pronto para evaluar si ha sido eficaz o no. La sociedad debe hacer lo suyo, que se remite al aislamiento y a la aplicación de medidas higiénicas para que la propagación del virus sea medianamente controlable.

Tocarán a la puerta: ¿Qué les dirás?

Seguridad: la otra cara

Las medidas ya son más drásticas en Quintana Roo, acorde con los protocolos, y al parecer, todavía a tiempo, a dos o tres semanas de una hipotética fase 3, sin fecha estipulada. Primero han insistido en el distanciamiento, luego en el aislamiento y ahora en los filtros. En paralelo se han anunciado estímulos fiscales, despensas familiares y beneficios en comercios o bancos para clientes, entre otras gestiones para los primeros afectados colaterales. En este espacio hemos dado seguimiento puntual al proceso.

Todo ello corre en paralelo a la historia central: la propagación del virus, que es el número de casos con sus detalles técnicos. Pero la narrativa comienza a cambiar, sobre todo, desde cuando se implementaron los filtros carreteros y urbanos, así como el cierre de playas en Cancún, Cozumel y paulatinamente en otros destinos.

Los filtros y los cierres son las acciones más duras. Y debe entenderse así: no se trata de limitar o cancelar las libertades, sino de mantener el orden que ha perdurado pese a la incertidumbre, a la ansiedad, al temor.

Debido a que mucha gente vive al día -como se dice coloquialmente- y dadas las rutinas determinadas por la vocación del estado, era necesario apretar para no perder ese aparente control de la población, ya no de visitantes ni de turistas, cuya inmensa mayoría ha retornado a su lugar de origen. Progresivamente, va dependiendo de nosotros mismos.

En tal escenario son plausibles las maniobras de la Policía Quintana Roo, que bajo Mando Único se despliega de norte a sur en la entidad. Con uso de megáfonos, drones, patrullaje y demás, propicia el repliegue social sin necesidad por ahora (no sabemos si más adelante) de lo que vemos en otros países: toques de queda, cordones sanitarios en ciertas demarcaciones y más.

Grosso modo, la estrategia en el rubro ha sido correcta hasta el momento. Es innegable que tranquiliza desarticular grupos con interés en el saqueo, deshacer las aglomeraciones, procurar la reducción del parque vehicular activo, desincentivar a la gente paseando en los tianguis o multiplicar los rondines con perifoneo. No es definitivo, esto no acaba ni cantar victoria estará permitido.

Pueden asombrar las medidas en desarrollo con mayor rigor. No estamos acostumbrados a ello en un estado nacido para relajarse y disfrutar; aunque no queda otra en un contexto tan complejo como el que vivimos.

Vendrán más y debemos estar listos. Conscientes, cuando menos.

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