Columnistas

(Des)Protección Civil en los municipios

A TIRO DE PIEDRA

Julián Santiesteban

Sólo 23, de más de dos mil 400 municipios de México, tienen atlas de riesgo vigente y actualizado; datos oficiales del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred). Pero lo más grave no es dicha situación, sino lo poco que se hace por cambiarla.

Los municipios de Quintana Roo carecen absolutamente de órganos de planeación en materia de protección civil, y aunque la experiencia en fenómenos hidrometeorológicos la han abrevado de las acciones estatales desplegadas, los comités en las diez demarcaciones  municipales son únicamente operativos.

Lo anterior es fundamental de destacarse, por ser Quintana Roo una de las entidades más expuestas por su condición geográfica a los embates de los fenómenos climáticos. 2013 fue aleccionador para todo el país en lo que se refiere a afectaciones climáticas, a grado tal que en mayo pasado la administración federal anunció la construcción del Plan Nacional de Respuesta, que articulará los trabajos de los tres niveles de gobierno y unirá los planes de instancias como la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Comisión Federal de Electricidad (CFE), Secretaría de Marima (Semar) y de la Defensa Nacional (Sedena).

En tanto ello ocurre, es de destacarse que tan sólo uno de diez municipios de la entidad tiene actualizado su atlas de riesgo, y es el municipio de Cozumel; Benito Juárez e Isla Mujeres anunciaron que trabajarán en un atlas metropolitano de riesgos; Solidaridad y Felipe Carrillo Puerto tienen avances no publicados desde 2011; de Lázaro Cárdenas, José María Morelos y Tulum no existe información alguna.

Othón P. Blanco, incluso, tuvo su última actualización en 2011, durante la administración de Andrés Ruiz Morcillo e incluso la actual administración, la de Eduardo Espinosa Abuxapqui, basó su plan de desarrollo municipal en ese documento en lo que se refiere al rubro de protección civil. Bacalar, lo peor de lo peor en el rubro, apenas está en la fase de planeación de su atlas, así de rezagado se encuentra.

Quintana Roo ha logrado mitigar los efectos negativos de fenómenos hidrometeorológicos; cuenta a nivel estatal con una Dirección permanente y los municipios también, aunque algunos de ellos tan sólo a nivel de coordinación; pero es verdaderamente preocupante que prácticamente ninguno, a excepción de Othón P. Blanco, tenga una Comisión de Cabildo dedicada expresamente al rubro de protección civil…y se insiste, prácticamente ninguno porque en el municipio capitalino, las acciones de la comisión señalada son inexistentes.

Y esta carencia en la estructura administrativa municipal en Quintana Roo no es menor, pues las comisiones de Cabildo tienen la atribución de revisar, proponer y aprobar las políticas públicas que instrumentan los municipios, y la de protección civil, en el caso de los de Quintana Roo, debiera ser fundamental, pero evidentemente no ha sido considerado así por las diferentes administraciones, incluyendo por supuesto las actuales.

Si lo anterior aun no se dimensiona en su importancia, baste tan sólo mencionar que para enero del presente año, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), informó que los municipios de Cozumel, Benito Juárez (Cancún) y Solidaridad (Playa del Carmen) registran un índice de riesgo global alto, mientras que Isla Mujeres se ubica en el rango de alto. La dependencia anunció que tiene un programa de Prevención de Riesgos en los Asentamientos Humanos que destinará recursos a los municipios vulnerables a los fenómenos hidrometeorológicos y geológicos, y promoverá acciones que desincentiven la ocupación de terrenos en zonas de riego.

Pero evidentemente, los gobiernos municipales tienen              que realizar el trabajo de planeación requerido, sin pretender descansar en los hombros de los presidentes municipales toda la responsabilidad, o en las direcciones de protección civil un trabajo que se entiende es de diseño de políticas públicas y no de operatividad ante siniestros.

Los recursos que la dependencia federal puede destinar, son específicamente para subsanar las carencias de todos los municipios de Quintana Roo, pues los rubros principales son: elaboración y actualización de atlas de riesgo; estudios para identificar, evaluar y analizar los peligros identificados en los atlas; elaboración y actualización de reglamentos de construcción de acuerdo a los riesgos de la zona; además de obras geológicas e hidráulicas con fines preventivos para la reducción y mitigación de riesgos; ¿no cree que, con los recursos de este último punto, pudieran evitarse inundaciones en gran parte de la entidad?

El programa de Sedatu incluye obras ecológicas de reducción de riesgos y hasta acciones de educación y sensibilización, pero mientras se siga actuando de manera reactiva, y dándole a la protección civil un carácter correctivo y no de planeación, no se cambiará ni siquiera el discurso de quejarse de los impactos de los meteoros en lugar de prevenir la afectación.

En este espacio se ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de profesionalizar la labor municipal, pues el rubro de protección civil es tan sólo una de sus manifestaciones; algo tendrán que hacer los diez municipios, pues la integridad de la población del estado es la que está en juego. En poco más de tres meses, los actuales ayuntamientos concluirán su primer tercio de gestión y lo cierto es que, hasta ahora, desde aquí, A Tiro de Piedra, no se observa que hayan respondido a las expectativas ciudadanas, ni siquiera en ese tema.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba