Educación sin tecnología

Anwar Moguel
Novedades Chetumal

Los modernos avances tecnológicos en materia de comunicación e información se han convertido en una tendencia global en la educación, pues los países –sobre todos los punteros en las estadísticas educativas- han implementado programas de implementación de dichas tecnologías en el aula, para que los alumnos reciban una educación acorde a la realidad del siglo XXI.

Sin embargo, en México, cada uno de esos intentos por implementar los recursos tecnológicos en el aula han terminado en un estrepitoso fracaso, y en pérdidas millonarias de recursos públicos que terminan engrosando las cuentas bancarias de empresarios ligados al poder.

Y eso es fácil de demostrar con los datos duros: según estadísticas reportadas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) de 2000 a 2012 se destinaron 39 mil millones de pesos en equipo informático y de comunicaciones para “digitalizar” la educación, vía los extintos programas de “Enciclomedia” y Habilidades Digitales para Todos.

Dichos programas fracasaron porque nunca existió una planeación a fondo, que capacitara y certificara a los maestros que debían utilizar y aprovechar al máximo la tecnología; tampoco se tuvo nunca al personal suficiente para dar servicio y mantenimiento a los equipos, por lo que se fueron deteriorando poco a poco.

Desde la extinción de dichos programas lanzados por los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón no se ha anunciado otro intento para implementar las nuevas tecnologías en el aula, al menos no de una forma tan completa.

Los programas no son malos si se aplican como debe de ser. En nuestro país se han tirado miles de millones de pesos a la basura en programas superficiales, que no van al fondo del problema.

Las autoridades educativas deberían de dejar de poner los ojos en modelos prefabricados de otros países y ver nuestra realidad para desarrollar un sistema educativo que verdaderamente rinda frutos, con inversiones bien pensadas y con una visión a largo plazo.

Y es que en Quintana Roo hay verdaderos talentos en el uso de la tecnología en las aulas, maestros que sin apoyo institucional y sin pedirle nada a nadie, utilizan su dominio de los recursos tecnológicos y su creatividad pedagógica para enseñar de una forma innovadora.

Sin embargo esos maestros –que son pocos- no son ni reconocidos por las autoridades educativas locales, ni mucho menos son utilizados para motivar y capacitar a otros docentes, por lo que su talento está desperdiciado.

Algo debe hacerse y de inmediato, porque en la actualidad educar sin el uso de la tecnología no es una opción. No lo es si queremos crear mexicanos aptos para competir en el mundo del siglo XXI.

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