Impulsando el desarrollo sostenible en tiempos de pocos recursos públicos

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

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Hay varias reacciones cada año al conocerse el presupuesto de egresos de la federación, unas expresan expectativas halagüeñas para combatir la pobreza, otras expresan insuficiencia de recursos para el desarrollo o atención de temas prioritarios. Casi ninguna voz presenta opciones viables. 

Los tomadores de decisión y los políticos podrían revisar algunos ejemplos exitosos a nivel mundial y, tomando en cuenta el contexto nacional y regional, diseñar mejores instrumentos con los recursos disponibles.  Aquí presento algunos de ellos tomados de experiencias directas, de interacciones con expertos y de revisión de literatura. No olvidemos que a pesar de que a nivel internacional México está considerado como un país que está dejando atrás el subdesarrollo (ya hay menos programas y recursos internacionales), aun hay un porcentaje altísimo de pobreza. De acuerdo con datos publicados en 2018 por el CONEVAL, casi el 45% de la población a nivel nacional está en situación de pobreza. Con datos de 2017, en Quintana Roo se consideraba que 4 de cada 10 habitantes estaba en condición de pobreza. Y la pobreza está presente en ciudades y comunidades rurales.

Políticas públicas que permitan coinversión en proyectos comunitarios. No sería difícil diseñar sobre bases de rendición de cuentas, transparencia y cero impunidad, políticas que permitan que las organizaciones de la sociedad civil accedan a recursos que ofrecen organizaciones y fundaciones, nacionales e internacionales, a través de destinar fondos que permitan cumplir con el requisito de complementariedad que piden esas fundaciones. Como evaluador e integrante del comité directivo del Programa de Pequeñas Donaciones de las Naciones Unidas (http://ppd.org.mx/ppd/)  y de la Fundación Agroecología (https://www.agroecologyfund.org) puedo decir que una de las principales limitantes para presentar proyectos competitivos es asegurar el financiamiento complementario. Y esto no es fácil para las organizaciones que emergen en comunidades donde hay pobreza y donde no hay suficiente capacitación para aprovechar esas oportunidades. Si la política pública crea condiciones para que existan los fondos complementarios y otorga capacitación para crear proyectos, trabajando en equipo con las fundaciones, otro gallo nos cantaría.

En la India se está llevando a cabo un programa muy interesante, se conoce como “Grupos de autoayuda”. Se trata de aplicar algunos de los principios del micro financiamiento. El gobierno otorga, por unos años, recursos para que organizaciones comunitarias pequeñas desarrollen algún negocio en su comunidad, que les permita generar recursos para mantener adecuadamente a sus familias. Por algunos años el recurso no se devuelve al gobierno, pero se debe demostrar que el negocio y su planeación, van por buen camino. Posteriormente la organización devuelve el recurso con un pequeño porcentaje de interés. Más información en la página (https://aajeevika.gov.in/). Para que los negocios sean exitosos en comunidades indígenas, se puede acudir a la metodología desarrollada bajo el concepto de “Negocios Interculturales” puesta en práctica en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (https://link.springer.com/referenceworkentry/10.1007%2F978-3-319-71312-0_32). Esta metodología permite diseñar planes de negocios y capacitación ad hoc para comunidades Mayas.

El concepto de microcrédito, desarrollado por Muhammad Yunus en Bangladesh, que le permitió obtener el Premio Nobel de Paz, no debe ser solamente un instrumento de éxito empresarial, sino que debe ser social, siempre y cuando el gobierno retome la esencia del concepto y lo aplique en programas de desarrollo comunitario. Esta idea complementa muy bien las dos previamente descritas.

El tema da para mucho mas, presentando mas ideas y ejemplos, pero además de la necesidad de una nueva mirada y diseño de la política pública, hay que tener como base ineludible confiar en la gente, facilitar el empoderamiento de las organizaciones comunitarias (especialmente de comunidades pobres, no hay que tener miedo a ello), articular redes productivas entre comunidades y, desde el punto de vista comunitario, no descuidar las acciones y actividades de los tomadores de decisión.

Me canso ganzo que con ideas como las que se presentan en esta contribución, y seguramente se pueden mejorar y presentar otras, podemos avanzar mejor en el combate a la pobreza con el presupuesto disponible.

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