El juego político y las expectativas ciudadanas

A Tiro de Piedra

La guerra es el arte de destruir hombres,
la política es el arte de engañarlos
Jean Le Rond D’ Alembert

Julián Santiesteban
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El continuo desprestigio de la clase política nacional, en lugar de obligar a mejorar su desempeño, ha hecho que los actores sean más osados cada proceso electoral, prometiendo acciones que no sólo no pretenden cumplir, sino que, si lo hicieran, sería mayor el daño que el beneficio prometido; lo que ha generado también una distorsión en el electorado que se mueve en favor del que prometa mayores beneficios, no del que transforme gradualmente su entorno con un desarrollo sostenido de futuro.

En esa dinámica están todos, tanto, que no importa prometer hoy lo que ayer se promovía como agravio social, o al revés, lo que ayer era beneficio hoy constituye atentado contra la ciudadanía; ejemplos de ello hay muchos, baste señalar la “cruzada” que ha emprendido la senadora de Morena por Quintana Roo, Marybel Villegas Canché, que hace tres años aprobó –siendo diputada local priísta- la ampliación de la concesión de Aguakán para los municipios norteños de la entidad, y hoy exige al gobernador Carlos Joaquín González, su reversión porque asegura dicha acción constituyó un atentado a la ciudadanía por las altas cuotas por agua potable que cobra la empresa.

Pero esas contradicciones existen en todos los partidos, la XV Legislatura prometió ser la mejor en la historia local, al inicio del gobierno del cambio, y al segundo de los tres años que le corresponden ha acumulado señalamientos de excesos como cualquier otra, con el agravante de que el presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, Eduardo Martínez Arcila, aseguró –de entrada- que ese órgano desaparecería, pues es depositario de un poder discrecional que permite la utilización de recursos para contentillo de quien la encabeza, y no sólo la extinción no ha ocurrido, sino que, tan sólo en el año 2017, su administración utilizó más de cien millones de pesos cuya comprobación ha quedado, por lo menos, insuficientemente explicada a los ciudadanos, tanto, que organizaciones civiles han promovido juicios en contra del cuestionado legislador.

Ejemplos hay muchos más, pero los dos hechos descritos bastan para explicar el enfrentamiento entre dos políticos cuya cuestionada trayectoria sirven para arreciar los ataques entre uno y otro, con miras al inicio del proceso electoral local 2019, que culminará con la renovación del Congreso de Quintana Roo. Recuérdese que los municipios del norte quintanarroense poseen once de los quince distritos de mayoría, si el desprestigio de los actuales diputados se acentuara más –sí, aún es posible- los futuros candidatos de Morena tendrían una ventaja aun mayor de la que ya tienen y en eso Marybel Villegas quiere ser factor de triunfo, soñando que puede alcanzar la candidatura a la gubernatura en 2022; en contraparte, si la senadora no saliera avante, los legisladores en funciones tendrían alguna esperanza de repetir en el cargo.

¿Y las expectativas ciudadanas y las promesas de cambio? Bueno, esas pueden esperar, lo que a los políticos importa ahora es irse posicionando públicamente; por cierto, que en la demanda de Villegas Canché se señala únicamente a Martínez Arcila como artífice de la mala administración del Legislativo quintanarroense y sus compañeros se han hecho a un lado, como bien apuntó en redes sociales un compañero periodista, no sólo para no “contaminarse” de la campaña en contra, sino porque hay quien se ha sentido también abandonado de los beneficios que otros de sus compañeros han obtenido; por lo pronto, la guerra está en marcha, habrá que ver si avanzan juntos o cada quien por separado; total, los beneficios sociales pueden esperar.

COMENTARIO MORBOSO

En medio de un enfrentamiento con la prensa local, la dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Claudia Ruiz Massieu, anunció que este lunes arribará a Quintana Roo personal de la Secretaría de Organización para iniciar el proceso de renovación de la dirigencia estatal, proceso con el cual se pretende, dijo, que el partido retome sus principios fundacionales y el acercamiento con la militancia.

Sin embargo, en el evento al que acudió también el delegado del CEN, Francisco Moreno Merino, estuvieron militantes que fueron “seleccionados” de manera previa, y aun así los cuestionamientos le “llovieron” a la dirigencia nacional, tanto que se optó por retirar a los medios de comunicación presentes en el acto.

Ahora bien, si el caso fuera que quieren acercarse a la militancia, no es con eventos “a modo” como se lograría; es como si se pretendiera que el objetivo se cumpliera eligiendo a “distinguidos” militantes como la ex diputada federal y ex candidata a todo, Arlette Mólgora Glover, cuya trayectoria política se la debe enteramente a Félix González Canto y Roberto Borge Angulo, cuando la impulsaron a cuanto cargo de elección popular hubiese, atropellando los derechos de los que en ese partido están. Por cierto, la ex legisladora ya dijo que el cargo le interesa –faltaba más-, sólo que la unidad no la garantiza, a menos claro que sea en su contra.

Por último, es de destacarse que el tricolor comienza mal su camino de recuperación y la dirigencia de Ruiz Massieu no se advierte siquiera como de largo plazo, por lo que la elección de una nueva dirigencia en lo local deberá construirse sin esos sesgos de autoritarismo que aún persisten, pues si en 2016 aun alcanzaron algunas diputaciones en lo local, para 2019 pudieran quedar de plano borrados del escenario quintanarroense; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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