La enorme diferencia entre la lucha digna por la autonomía en la UQROO y los exabruptos de un pendejo

AL MARGEN

Rubén Vizcaíno A.

Mi columna de ayer, en la que abordé la desmedida respuesta del gobierno estatal a los insultos de un catedrático que pretendía contender por la rectoría de la UQROO, provocó la respuesta de Martín Ramos Díaz. Casi de inmediato a la publicación, empecé a recibir mensajes y llamadas para informarme de la publicación en Facebook del aludido, lo que me obligó a revisar su muro en la red social.

En su escrito, que puede usted consultar, si le interesa, en el muro público de Martín Ramos Díaz en Facebook, me pide “que le baje”. La respuesta obligada es: “¿bajarle, a qué?”. Si el catedrático entendió mi columna como un ataque en su contra, se equivoca puntualmente. Me deja claro que al igual que le sucede con la convocatoria para rector, no sabe leer y entender una columna de análisis como la que publiqué ayer.

No, no y mil veces no, frustrado aspirante a rector. No intenté denostarlo. Mi argumento central fue, para dejarlo claro, la enorme torpeza que cometió el gobierno de Carlos Joaquín al permitirle subirse al ring con usted. Al hacerlo, con acciones y no con declaraciones, rebajó su nivel al de usted, un autoproclamado pendejo.

Reitero: la piel sensible, la soberbia y la intolerancia que caracterizan a la administración actual, orillaron a Carlos Joaquín a ordenar o tolerar las acciones desmedidas para evitar la candidatura de Ramos Díaz. Pero la intolerancia tuvo el pretexto perfecto; el catedrático no cumplió con los requisitos de la convocatoria y lo reconoce explícitamente.

Fiel a su modo de actuar, Ramos Díaz me insulta en su publicación, calificándome de re-pendejo por “no entender lo que está pasando en la universidad”. Infiero que alude a la digna y ejemplar lucha por la autodeterminación en la UQROO, que ha unido, como nunca antes a la comunidad universitaria, con mi apreciado amigo y dirigente del sindicato Mario Vargas Paredes a la cabeza.

De ningún modo acepto el insulto, porque no tiene sustento. No solo entiendo la lucha por la dignificación de la UQROO, además la celebro, apoyo y aplaudo sin reserva alguna. Pero sé que nada tiene que ver con la fallida intentona de Ramos Díaz. Solo a su desmedida autoestima se le puede ocurrir asociar elementos tan dispares. Lo que enfrenta se lo ganó a pulso, con sus reiterados insultos y calificativos a Carlos Joaquín y con la omisión a los términos pactados en la convocatoria.

Por cierto, en la revisión del perfil de Facebook de Ramos Díaz corroboré que eliminó algunas publicaciones sobre Carlos Joaquín como me habían advertido algunos lectores. Me permito informar al catedrático que eso no borra el agravio. El Lobo de las “batallas difíciles” al que pretende equipararse, debe estar frustrado. Con su cobardía disfrazada de prudencia, el aspirante a Lobo no llega ni a perrito de peluche.

Columna relacionada: http://www.periodistasquintanaroo.com/columnistas/ajustes-al-gabinete-la-renovada-esperanza-la-intolerancia-la-frustracion/

2 comentarios

  1. Desgraciadamente para Martin tiene faltas administrativas en su expediente de administraciones pasadas y me imagino que eso fue tomado en cuenta para descartarlo de esta contienda

    1. Pues desafortunadamente ” PARA SU INFORMACIÓN, “”ADMINISTRATIVO”” “, no eso dice el documento que le hicieron llegar desde la JUNTA DIRECTIVA… los que sí VIVIMOS EN LA UQROO estamos enterados y sabemos todo el meollo del asunto… INCREÍBLE PERO CIERTO!!!

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