La insoportable levedad del PRD

Roger Peraza Tamayo
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17 de junio de 2019

Hace 30 años nacía el PRD como efecto del gran movimiento político electoral encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, entonces candidato presidencial del Frente Democrático Nacional en 1988.

El P.R.D era la síntesis de casi un siglo de luchas sociales, desde la Revolución Mexicana, el Cardenismo, movimiento médico, ferrocarrilero, magisterial, campesino, urbano popular, hasta el estudiantil del 68 y guerrillero de los 70, por supuesto la lucha por la democratización del país era una razón de ser del perredismo.

Hoy el P.R.D está herido de muerte, alejado de sus principios que le dieron origen, dominado por intereses de tribus, indiferente a las luchas sociales, entregado a poderes fácticos, desvinculado de su militancia, vive una insoportable levedad, su condición volátil lo aleja de la realidad y con ello apuesta a su casi existencia o su desaparición.

Las corrientes hegemónicas de siempre se han quedado con el partido o lo que queda de él, curiosamente sus intelectuales orgánicos, disertan sobre los “gobiernos de coalición”, las “alianzas metaideológicas”, el “bien nacional”, con el objetivo de legitimar en el futuro, alianzas amplias, incluyendo al P.R.I, para enfrentar a A.M.L.O., MORENA y la cuarta transformación, con ello culmina el proceso de derechización del P.R.D, iniciado en el 2012 con la firma del “Pacto por México”.

En el P.R.D. quintanarroense no cantan mal las rancheras, de ser parte de una coalición ganadora contra el cacicazgo Felixista borgista en el 2016, los saldos para el perredismo en el 2019 no son alentadores, a pesar de las declaraciones entusiastas de sus dirigentes, obtuvieron el 5.6% de la votación total, sexto lugar de diez, una diputación de mayoría y una plurinominal, ya es parte de la “chiquillada” que buscará en el futuro simplemente sobrevivir, al tiempo.

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