¡La libertad de expresión vs daño moral!

Ángel Ramírez Hernández

El video más reciente que difunde el empresario originario de Cozumel, Carlos Mimenza Novelo, me hizo recordar al litigio que enfrentaron en su momento la actriz argentina avecindada en México, Alejandra Asimovich, mejor conocida por sus película mexicanas como Sasha Montenegro, esposa del ex presidente José López Portillo y la periodista Isabel Arvide a finales de los 90s, por un asunto que trascendió a la vida privada del ex mandatario y su cónyuge que, abrió en su momento, el debate entre “Libertad de Expresión vs Daño Moral”.

El video con fecha de hoy 7 de julio, Carlos Mimenza Novelo, personaje “mediático” con suma relevancia en las redes sociales en Quintana Roo y el resto del país, dónde construye una red que al día supera los 70 mil seguidores, por su autonombramiento como líder de la “Cruzada Nacional Contra la Corrupción”, utilizó varios adjetivos calificativos y serias acusaciones en contra del actual Gobernador del Estado Carlos Joaquín González.

El adjetivo que más llamó mi atención, de tantos, con el que el quintanarroense apoyado, según él, por un grupo de empresarios “autodefensas” que lidera con un equipo jurídico, por la simple determinación de “Acabar con la corrupción en Quintana Roo”, sobre todo la que se extiende en las amplias esferas de la política estatal y más allá, es el adjetivo de “bastardo”, un calificativo que le llevó a la periodistas mexicana Isabel Arvide, pagar, 5 millones de pesos a la hoy viuda del ex presidente mexicano, por daño moral, tipificado por el Código Civil aprobado en diciembre de 1982 por la Cámara de Diputados, a iniciativa del presidente Miguel de la Madrid.

El litigio entre la argentina y la mexicana surge en 1997 cuando en una publicación de la revista “Impacto”, Arvide describe a Sasha Montenegro como una “Una encueratriz venida a menos”, hecho que derivó en una primera demanda que, al paso de los años perdiera la actriz pero que apeló ante la sala Civil del Tribunal Superior de Justicia en la Ciudad de México, dónde se ratificó la sentencia.

En 1999 Isabel Arvide, hace otra publicación dónde ratifica lo dicho y agrega un argumento más, califica a los hijos procreados por Sasha Montenegro y José López Portillo como: “ilegítimos y bastardos”, producto dicho por ella, de una relación fuera del matrimonio.

Tiempo después, el Octavo Tribunal Federal Colegiado, en tercera instancia, sentencia a la periodista Isabel Arvide, que implicó al medio de comunicación, según entiendo, pagar cinco millones de pesos a la señora Alejandra Asimovich, porque según los jueces, las afirmaciones publicadas por Arvide Limón, particularmente la última, causaron daño moral.

Sasha Montenegro, dijo que demandó por defender su honor y el de sus hijos, en tanto Isabel Arvide tomó el resolutivo como: “atentado contra la libertad de expresión”.

Como era de esperarse, en esa época el gremio periodístico se sintió vulnerado por la decisión del Octavo Tribunal Colegiado, por considerarlo como: “Intimidatorio por parte del poder político, en contra de la prensa”, usted amigo lector tendrá la mejor opinión del caso, lo cierto que hoy el gremio vive su peor crisis de la historia, hoy no solo intimidan, matan al mensajero, 120 periodistas muertos en los últimos 10 años en el país y cientos de agravios de todo tipo contra ellos.

El periodista Raúl Trejo Delarbre decía en uno de sus escritos, respecto al tema en esa época, quizás trascienda a la actualidad: “No era frecuente tipificar el delito de daño moral, no era sencillo que la demanda prosperara”, hoy lo vemos más común, sin embargo coincido con Raúl cuando afirma que: “En México, los ciudadanos no suelen tener ánimo, ni recursos, ni un contexto legal suficientemente sólido, para inconformarse cuando consideran que los afecta una publicación en los medios”, esto fue escrito hace 17 años y sigue siendo vigente.

En su artículo 1916 el Código Civil reconoce el delito de daño moral: “Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspectos físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás”.

Esto difiere de los penales, en principio por otro tipo de sanción, el daño moral obliga al responsable reparar el daño mediante el pago de determinada cantidad en dinero; pero como se tasa el daño en la reputación de una persona, evidentemente es subjetivo, ningún dinero paga la mentira y la atribulación.

Volviendo al tema del video, o los videos del empresario Carlos Mimenza Novelo, difundidos en redes sociales sin el mayor recato y temor a la ley, un personaje que no es periodista, se autonombra “auto defensa”; pero que tiene todo el derecho de ejercer su libertad de expresión, nos guste o no, aquí yo formularía algunas de las muchas preguntas que me nacen hacer, ¿Por qué permiten los implicados tantos calificativos y acusaciones que denigran, dañan la moral y las familias?, ¿Por qué no responden por la vía legal?, como lo hizo Sasha Montegro, por citar uno de los muchos ejemplos acerca del tema, sin duda, usted tendrá la mejor respuesta.

 

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