La misma “clase política”

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
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En círculos de análisis ven con desagrado –aunque no con asombro- que muchos aspirantes, próximos a convertirse en candidatos firmes rumbo a la elección del 2 de junio, son los mismos de hace un lustro; algunos, incluso, de la última década o más tiempo. No hay mucha renovación de la “clase política”, como se le denomina.

Cabe aclarar que no se ve con asombro, como decía, porque los hilos son manejados por esa cúpula, un grupo que impone y desplaza a conveniencia, tanto correligionarios como a supuestos aliados. Ya sea mediante la negociación o haciendo valer un derecho cuestionadísimo por la vía plurinominal, se las arreglan para competir. Y ganar de alguna manera.

Tal vez sea el motivo del desencanto: se ha criticado con frecuencia que el ciudadano “no sabe” o “no recuerda” quién es su representante popular (diputada o diputado en este caso), aunque tal aseveración sólo tiene una parte de verdad.

Es aparente dicho desconocimiento, pues los votantes (y quienes se abstienen, quizá más), saben cómo se mueve la “grilla”. Saben quién es quién. Y a no pocos les desmotiva mirar los primeros clasificados a la gran cita. Figuran, pues, nombres como Juan Ignacio García Zalvidea, “El Chacho”; Hernán Villatoro Barrios; Gregorio Sánchez Martínez, y José Luis Toledo Medina, “Chanito”.

Con menos presencia en los últimos años (y no todos con cargos públicos ni en carreras electorales), pero tampoco exentos del juicio, se enlista a Édgar Gasca; Atenea Gómez Ricalde; Karla Romero; Euterpe Gutiérrez; Pascual de la Cruz; Reyna Durán; Gabriela López Pallares; Cristina Torres; Roberto Erales; Jesús Zetina; Pedro Pérez; Juan Carlos Beristaín, entre otros. Falta reconfirmar los del PRI, entre los que estarían Carlos Hernández Blanco y otros con recorrido.

Se podrá entender que de eso viven, es su profesión, y podrán tener méritos suficientes, aunque un puñado de éstos ha sido condenado incesantemente por tantas polémicas dentro y fuera de sus próximos distritos.

Además, no han permitido que la “sangre nueva” de la cantera fluya con fuerza en la sociedad. Es más, hoy, ni la cuota de equidad de género, ni el lugar ganado por los independientes, ni el espacio para la juventud, ni mucho menos para las personas indígenas como se exige por ley, es conveniente para muchos de los mencionados, con la inevitable desazón para los futuros gobernados.

Se reclama una renovación, ideas frescas e iniciativas novedosas para avanzar en serio en una época en que se habla tanto de cambios y transformaciones.

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