¿Lo molestan en su trabajo? Denuncie, hay sanciones

En Órbita

Marcelo Salinas

Así como el bullying, tampoco es ésta una moda como muchos lo califican. El acoso laboral existe y persiste. Más de uno ha sido víctima de mobbing, aunque muy pocos, casi nadie, se atreve a denunciar por temor a represalias, al despido o tener que recurrir a una salida “voluntaria”. Es obvio. Nadie quiere perder el sustento propio y de toda una familia.

La ley es clara, es contundente, pero la mayoría la desconoce. La Reforma Laboral del 30 de diciembre de 2012 establece que las Juntas de Conciliación y Arbitraje pueden atender denuncias e iniciar demandas con base en la Ley Federal del Trabajo, que sanciona el hostigamiento con el término de la relación sin perjuicio para el afectado y con multas que oscilan entre los 250 y 5 mil veces el salario mínimo general (de 16 mil 822 a 33 mil 645 pesos) al patrón que cometa o permita cualquier acto o conducta discriminatoria contra subordinados.

Pese a ello, lamenta Patricio de la Peña Ruiz de Chávez, secretario del Trabajo en Quintana Roo, a la fecha no han registrado demandas. Eso no implica que no exista; por el contrario, refleja que los empleados desconocen sus derechos pese a las campañas, a la difusión y a la poca voluntad de los patrones, quienes deben generar un ambiente armonioso.

Por lo mismo, se están redoblando esfuerzos en la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, donde se atienden las quejas por hostigamiento que los afectados interpongan, dando asesoría y representación legal.

Es una realidad tan dañina, que el secretario De la Peña acaba de anunciar un proyecto integral que incluye acciones de concientización, firma de convenio con sindicatos, pláticas en centros laborales y actividades diversas.

En un tono similar el ombudsman Harley Sosa Guillén dijo que están actualizando la información de sus manuales con base en las recientes modificaciones a la ley en materia de abusos de servidores públicos contra empleados, con el fin de seguir propiciando el trato digno y la igualdad en este ámbito, así como en materia de acoso sexual, una situación nefasta solapada y escondida por muchos jefes.

Según sus estadísticas, en la entidad casi no hay quejas laborales. En lo que va del año sólo se ha atendido una en Tulum, mientras que en los otros nueve municipios no se ha recibido alguna por Violación al Derecho a la Igualdad y al Trato Digno.

En 2013, en Isla Mujeres, José María Morelos y Othón P. Blanco hubo una en cada municipio por esta causa.

¿Qué pasa? El bajo número de denuncias se atribuye a que en México las modificaciones al marco legal son recientes, además de lo referido en cuanto al temor por perder la fuente de ingresos.

Ahora bien, muchos opinan que el trabajador acosado es un mal elemento, pero la realidad evidencia que, en la mayoría de los casos, es todo lo contrario. La sicología laboral los ubica en un perfil de trabajadores buenos y destacados; hombres o mujeres que despiertan envidias por mantener afinidad con su entorno y son aprobados socialmente o incluso poseen buena apariencia física.

Si son capaces, bien valorados y creativos, sólo les queda ser “valientes”. Ya claras las condiciones, se debe denunciar. Patricio de la Peña sostiene que contar con un ambiente laboral saludable es un deber social y una responsabilidad compartida de los distintos actores, sean gobiernos, instituciones privadas y organismos civiles, que pueden aportar desde lo personal a lo colectivo. Porque no hay que perder de vista que el mobbing merma la productividad de la empresa y la eficiencia de todos.

Si calla, permitirá que el hostigador encubra su propia mediocridad y defienda su carrera profesional desviando la atención y las críticas hacia usted o sus víctimas, sobre todo si el temor de él radica en que usted conoce hechos o situaciones irregulares o ilegales.

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