Lo que quiso decir

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
Novedades Chetumal
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Link original: http://sipse.com/novedades/lo-que-quiso-decir-opinion-quintana-roo-columnas-271732.html

El discurso del gobernador Carlos Joaquín, con motivo del 43 aniversario de Quintana Roo, determina el fin de una etapa y el inicio de otra, y predefine un estilo de gobernar, más en sintonía con el futuro que con el pasado reciente. Eligió la oportunidad ideal, porque el primer informe de hace días fue para saciar, y ahora, para motivar.

La resonancia de sus palabras debe prevalecer sobre el penoso escándalo de la ocasión. Por lo mismo, conviene intentar dilucidar qué quiso decir con sus frases más replicadas. Son de trascendencia vital para la estrategia en curso.

Por ejemplo: ¿Qué significa “nuevamente desembocan y toman nuevo cauce las centenarias luchas perseverantes en contra del poder absoluto y de sus arrogancias y excesos; luchas en favor de la libertad, la justicia social y el trabajo como elemento de dignificación”? La alusión es directa, aunque el espíritu se debate: para algunos es el significado de su quintanarroismo (distante del otro, polémico por naturaleza).

De ser tal, el mandatario lo califica así: “Ser quintanarroense significa ser libertario, justiciero y trabajador. Esas son nuestras divisas históricas. Esos son valores sobre los que construimos nuestros sueños y fundamos nuestras aspiraciones”. Para redondear la idea, enfatizó: “Y quienes gobernamos Quintana Roo, debemos ser consecuentes con ello”.

Al profundizar, sostuvo: “Sin importar orígenes o partidos (…) debemos empeñarnos en que la honorabilidad, la racionalidad y la tolerancia normen nuestra conducta”. Quienes conocen los antecedentes de dicho concepto entenderán el porqué. Entonces aducir libertad, justicia, tolerancia o racionalidad contiene varias connotaciones.

Lo mismo al referir “nuevas esperanzas”, “nuevos derroteros” o “unidad y reconciliación”, términos que fundamentaron la segunda parte de su alocución, la cual perfila el rumbo basado en cómo debe ser la relación entre poderes y, sobre todo, con los ciudadanos.

Por eso recalcó: “A partir del cambio, y esperamos que para siempre, ningún poder quedará subordinado a otros y todos serán garantes de los derechos ciudadanos (…). Pero más importante aún: “Lo más urgente es el restablecimiento de la seguridad pública, la disminución de la desigualdad, el abatimiento de la corrupción y la impunidad”, en sinergia con las demandas de la sociedad y por las cuales ganó.

La estrategia sustantiva, argumentó enseguida, deberá ser impulsar y ser garantes de la participación social: “Democratizar, en suma, el ejercicio de la autoridad y restituir el poder a los ciudadanos”.

Casi al final la que resume: “Ratifico mi voluntad de seguir convocando a todos, vengan de donde vengan”, con lo cual aspira poner fin a las desconfianzas por localismos; a favor de quienes provienen de otros estados -o incluso del extranjero-, o de quienes pertenecen a distintas fuerzas políticas. Es el espíritu de la unidad y la reconciliación pretendidas.

Por eso insiste luego: “El cambio comenzó, está entre nosotros, y no es propiedad de un gobierno, de un grupo, de una persona: es de todos los quintanarroenses”. Convocar, pues, a todos, implica incorporar a quienes se sientan parte de un estado que acoge, por cierto, a personas de las 31 entidades restantes y de más de 100 países.

Al año se explica en el sentido más amplio por qué las autoridades se concentraron primero en corregir y denunciar; para que ahora, en plena fase de construcción, tengan cabida todos los que quieran. Y no al revés, como presionaron desde distintos sectores al inicio de la administración. De esa manera conjugó forma y fondo.

La pregunta es: ¿están dispuestos todos a participar? En un año electoral, el recelo podría persistir, complicando una misión que debe ser común y compartida. Vendrán más discursos para convencer en la justa medida.

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