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Los adolescentes y las drogas

PUNTO FINAL
Jorge Cruz Escalante
Novedades Chetumal
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Aunado a los problemas de acoso escolar que tanto autoridades educativas como padres de familia, docentes y la sociedad en general deben enfrentar para que los centros escolares sean sitios seguros para los estudiantes, un asunto mucho peor parece estar gestándose entre los jóvenes que cursan la secundaria y el bachillerato: el acoso de otros adolescentes para iniciarlos en el consumo de drogas.

Para los padres de familia, las noticias acerca de la detención de los grandes capos de la droga no pasan de ser un hecho sensacional, pero que no afecta de forma directa a sus hijos.

Sin embargo, el principal problema es el de los adolescentes que están siendo utilizados por narco menudistas para engancharlos en el sucio negocio de la comercialización de la droga entre los estudiantes.

Además de que los propios vendedores de droga en casi todos los casos se vuelven adictos, preocupa que cada vez sean más los estudiantes que se dejan engañar, de ahí la importancia de que todos vigilemos el comportamiento de nuestros hijos para evitar que sean víctimas de criminales.

Los jóvenes son muy influenciables ante el paraíso artificial de las drogas, sin olvidar que en este sucio negocio hay mucho dinero de por medio, resultando más atractivo incursionar en él, pero los graves riesgos para la salud y la probabilidad de ser sentenciados a pena corporal, representan un alto precio que tendrán que pagar.

Vivimos en un México donde los cárteles de las drogas se han convertido en un poder fáctico merced a su poderío económico y coercitivo, al grado tal de que la autoridad constituida legalmente tiene serios problemas para combatirlos.

Ante esta grave realidad, como sociedad, nuestra obligación es estar pendiente de los niños y jóvenes para evitar que se involucren en actividades ligadas con la venta y consumo de drogas.

En la escuela los alumnos reciben educación en valores como el respeto, la solidaridad, entre muchos otros más y donde el maestro puede vigilar lo que hacen, pero el problema está en las afueras de los centros escolares; ahí los jóvenes están desprotegidos y vulnerables.

Una buena educación en casa es tan importante como la que el estudiante recibe en las escuelas, sobre todo si los propios padres están conscientes de que su ejemplo, es esencial en el comportamiento de los hijos, quienes reciben todo tipo de información de diversas formas, aunque la más dañina es la que viene de otros jóvenes, que tratan de engañarlos con falsas promesas de alcanzar el paraíso a través de las drogas y ganar dinero fácilmente.

Cabe decir que todo lo que se obtiene sin mayores esfuerzos, normalmente proviene del crimen y en consecuencia, el castigo podría ser tan alto.

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