Los neocientíficos, o la historia se repite

Carlos Torres

Los científicos fueron llamados los “intelectuales” que apoyaban a Porfirio Díaz con el pretexto de pertenecer al positivismo, y el positivismo, corriente filosófica nacida en Inglaterra y cuyo padre es Auguste Comte, es calificado así por el filósofo mexicano Samuel Ramos:

“En lo que toca a México, por más que las consecuencias del positivismo fuesen a la postre funestas para la cultura, en cierto momento fue esa doctrina un factor de liberación y progreso para una minoría directora. (…) Un elemento ajeno, y aun opuesto al positivismo, explica que entre algunos partidarios suyos haya tomado un tono moral levantado. Pero su contenido naturalista lo predestina a descender de grado ético en la mente popular hasta reducirse a una filosofía del sentido común y una justificación del egoísmo instintivo. Tal fue el origen de la moral ‘científica’ de la burguesía dominante y explotadora que se enriquece bajo el régimen de Porfirio Díaz.” (1)

Por su parte, Wikipedia califica así a Comte:

“La evidente intención de reforma social de su filosofía, (es) sin embargo una postura conservadora y contrarrevolucionaria en claro enfrentamiento con las propuestas ilustradas de Voltaire y Rousseau.”

Entre los científicos de México figuran: Protasio Tagle, Manuel Romero Rubio, Manuel González Cossío, Ramón Corral, Ignacio Mariscal, Pedro Ogazón, Manuel González, Pedro Hinojosa, Felipe Berriozábal, Bernardo Reyes, Manuel González Cosío, Matías Romero, Benito Gómez Farías, José Yves Limantour (2).

Además de su sumisión a Porfirio Díaz, los científicos tenían en común su desprecio a las masas populares, especialmente a los indígenas, fenómeno acentuado por el claro afrancesamiento de esta etapa, encabezado por el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Limantour.

El caso específico de esta entrega para Gaceta del Pensamiento, es que durante los últimos sexenios de México se entronizó una clase “intelectual” en el país agrupada en dos revistas: Nexos, dirigida por Héctor Aguilar Camín, y Letras Libres, comandada por Enrique Krauze.

Durante más de 30 años (3) —es decir, un lapso superior al porfiriato— estas revistas fueron claras aliadas de los sucesivos regímenes federales priistas y panistas, si cabe hacer una distinción entre ambos partidos.

En su momento, Octavio Paz en cuanto director de Vuelta, llegó a hacer un elogio desmesurado de Miguel de la Madrid cuando éste sobrevoló en helicóptero las zonas dañadas por el terremoto de 1985, poniéndolas en peligro de más derrumbes (4).

A su vez, para mucha gente Nexos vino a ser (a)Nexos, por sus obvias vinculaciones con el poder.

Héctor Aguilar Camín participó en el vergonzoso panel donde un grupo de notables periodistas arremetió contra el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y en el que el columnista Carlos Marín se mostró particularmente violento e insolente.

Este debate se realizó en Milenio TV y quiso ser la aniquilación de López Obrador, que seguía punteando las encuestas electorales.

Ahora, desde las páginas impresas y electrónicas de Nexos y Letras Libres, testaferros de Aguilar Camín y Krauze, cuando no estos mismos, continúan enfocando sus baterías contra AMLO, apoyados muchas veces en citas al inicio de sus escritos de tal o cual pensador, para darle un barniz “intelectual” a sus panfletos.

La guerra, pues, continúa, pero no se trata de una lid política, de conservadores y presuntos populistas, sino que en medio de la polémica brilla cegadoramente el oro, que sigue fluyendo para que los periodistas conservadores o neocientíficos ataquen a AMLO, mientras entre suspiros recuerdan las prebendas y el presunto prestigio que gozaron durante varios sexenios.

Uno de los últimos episodios de este escándalo nacional, es que el escritor Ricardo Sevilla Gutiérrez dio a conocer la trama de la que formó parte, con la que se intentó descarrilar la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Sevilla Gutiérrez detalla, en el portal Aristegui Noticias, los pormenores de esa maquinación fallida, financiada por empresarios y encabezada por Enrique Krauze y su colaborador más cercano, el crítico literario Fernando García Ramírez.

Ricardo Sevilla añade que “mi tarea principal consistía en elaborar materiales —que tenían una forzada careta periodística— para atacar la imagen del político tabasqueño. El rigor era mínimo. Se trataba, en el peor de los casos, de hacerlo parecer zafio, intolerante y, sobre todo, como un dictador”.

No es fácil desmontar una estructura afianzada por los sucesivos regímenes federales priistas y panistas de las últimas décadas, porque orbitan alrededor de esa estructura escritores, poetas e intelectuales con mucho peso académico y con cierta popularidad algunos de ellos.

Como si fuesen los dos hemisferios de un cerebro tácito, la cultura en México se dividió en dos grandes bloques, marcadamente de derecha uno (el de Vuelta-Letras Libres) y con cierto barniz centro-izquierda el otro (Nexos).

Antes de la entronización de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, ambos grupos gozaron de numerosos y considerables privilegios, entregando la médula de sus revistas a los poderes tácitos y fácticos, aderezadas éstas, las revistas, con notas, poemas, ensayos, reseñas ciertamente interesantes, pero maculados por el entreguismo político de sus dueños y directivos.

Esta nota no pretende ser una defensa de la política de López Obrador, que quizás no la necesite, pero en todo caso me parece que es muy temprano para juzgar el rumbo que está tomando el país bajo la égida de AMLO, aunque sí cabe apuntar que el partido Morena en general no puede identificarse con este político tabasqueño, como se observa en los municipios de Quintana Roo, para no ir muy lejos, gobernados por putativos y putativas morenistas.

Regresando a Krauze, el 22 de noviembre de 2011 José Steinsleger publicó en el diario La Jornada una nota de opinión titulada “Enrique Krauze, el difamador”, que entre sus líneas dice:

“La revista Letras Libres y su director, Enrique Krauze (…) son buenos ejemplos de la amoralidad informativa y ausencia de ética que, a cuenta de terceros, incurren en difamación. (…) Leo a Krauze con atención, y no me cabe más que reconocer su talento para dotar, con algo de cultura, el discurso cínico y falaz de los que destruyeron a México en 30 años de neoliberalismo.

En cuanto a las relaciones entre Nexos y Vuelta-Letras Libres, quizá el ejemplo que se ofrece a continuación revele claramente la pugna entre ambas corporaciones, disputándose poder y dinero:

“Desde tiempos de Miguel de la Madrid (1982-1988) hubo muestras de la cercanía entre Salinas y Aguilar Camín. Se recuerda, por ejemplo, la visita del entonces secretario de Programación y Presupuesto a las oficinas de Nexos, para explicarle al grupo la política económica delamadridista Esta clase de deferencias levantó suspicacias, sobre todo en la comunidad intelectual. De las sospechas se pasó a las acusaciones directas en el sexenio salinista, como las que lanzaron Octavio Paz y otros autores notables de la revista Vuelta, en el marco de una agria polémica en los primeros meses de 1992. ‘Llueven favores oficiales’ sobre Nexos, apuntó Paz, y acusó al grupo de querer apoderarse de ‘centros vitales de la cultura mexicana’; Gabriel Zaid describió a Aguilar Camín como una especie de Fidel Velázquez de la cultura y Enrique Krauze llamó a Nexos “consorcio paraestatal”.

Evidentemente, tales acusaciones de Paz, Zaid y Krauze se revierten sobre ellos mismos, donde se comprueba que cuando uno señala a alguien con un dedo —el índice— se está señalando a uno mismo con tres: meñique, anular y cordial.

 

Notas

1.- Samuel Ramos, El perfil del hombre y la cultura en México, libro que “inspiró” a Octavio Paz para escribir su ensayo El laberinto de la soledad, pervirtiendo el contenido humanista de Ramos hasta evidenciar un racismo y una misoginia que hubieran escandalizado al maestro de Paz, Samuel Ramos.

2.- A finales del porfiriato, los científicos tuvieron una respuesta saludable con la creación del Ateneo de la Juventud, que buscó clarificar y modernizar el ambiente intelectual de México. Algunos de sus integrantes fueron: Antonio Caso, Isidro Fabela, Nemesio García Naranjo, Ricardo Gómez Robelo, Carlos González Peña, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Mariano Silva y Aceves, Julio Torri, José Vasconcelos Calderón, Max y Pedro Henríquez Ureña, Ricardo Arenales, José Santos Chocano, Efrén Rebolledo, Diego Rivera, Enrique González Martínez, Antonio Mediz Bolio, Martín Luis Guzmán.

3.- Si se recuerda que Letras Libres es una continuación de Vuelta, bien podemos dar por válida la frase “por más de 30 años”.

4.- Nota de El Universal del 2017 apunta que la reacción de De la Madrid ante la tragedia fue tardía e incluso cuestionada durante varios años.

“Como lo relata Red Política, durante varios días, la población encabezó brigadas para buscar sobrevivientes, así como para remover cadáveres. Estudiantes, trabajadores, amas de casa participaban en las labores.

”Sin embargo, la reacción por parte del gobierno no fue la esperada, ya que el presidente de México, Miguel de la Madrid tardó tres días para dirigirse a la nación. El Ejército y policías no salieron a las calles a rescatar personas, sino su labor se centró en ‘resguardar’ los edificios destruidos. Además, rechazó la ayuda internacional y evitó divulgar cifras reales sobre la tragedia.”

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