Los periodistas ante el desprecio y la intolerancia gubernamental

Rubén Vizcaíno A..

La arremetida contra periodistas en Quintana Roo, durante el último año, no tiene precedente. Tres periodistas asesinados a balazos, amenazas cumplidas, golpes, atentados incendiarios, hogares atacados a balazos son las vivencias más graves. Pero no las únicas. No menos preocupantes son las intimidaciones directas a directivos y dueños de empresas periodísticas, que se traducen en subordinación total o despido de reporteros, columnistas y conductores de noticiarios y programas de opinión en radio y televisión.

Nunca como ahora se justifica más la tradicional reunión, el festejo de periodistas para periodistas, que desde hace 31 años celebramos cada 7 de junio. Por supuesto que mantendremos esta lección de dignidad, de auto-respeto, originada en la que hasta hace poco había sido la mayor agresión orquestada desde el gobierno estatal, en el sexenio de Miguel Borge Martín.

Esa experiencia abominable palidece de envidia ante la orquestada agresión de la actual administración estatal contra el gremio.

Me permito hacer algunas puntualizaciones, antes de que se desboquen las huestes defensoras del gobierno del estado. Los periodistas JAVIER ENRIQUE RODRIGUEZ VALLADARES, RUBÉN PAT y JOSÉ GUADALUPE CHAB DZIB, fueron asesinados a balazos en Cancún, Playa del Carmen y Felipe Carrillo Puerto, respectivamente. En los tres casos la versión inicial de la autoridad judicial intentó minimizar los crímenes, atribuyendo a las víctimas actividades indebidas. Ninguno de estos casos ha sido resuelto.

El caso de Rubén Pat merece mención aparte. En el momento del atentado que le costó la vida estaba “oficialmente” bajo protección del gobierno estatal a causa de las amenazas de muerte creíbles que había denunciado formalmente. Valiente protección.

Otros ejemplos de esta orquestada agresión, los ha enfrentado, de manera reiterada el periodista Héctor Valdez, en Tulum: ataque incendiario a su domicilio, amenazas de muerte y agresiones físicas por parte de policías.

Menos visibles, pero no menos graves, son los casos de Gonzalo Hermosillo Martínez, quien se encuentra fuera de Quintana Roo debido a las amenazas de muerte recibidas, presumiblemente de un grupo de la delincuencia organizada. Queda claro que si existieran garantías en la entidad Chalo no tendría que huir. Lo hace como única opción para protegerse y cuidar de su familia, ante el abandono oficial.

Igualmente está documentado el caso del también periodista José Ángel Muñoz, que en su momento declaró que debido a la presión del gobierno estatal se veía obligado a cancelar su participación en redes sociales, especialmente en Facebook. Si, leyó usted bien, canceló sus cuentas PERSONALES, ante la amenaza de que de no hacerlo sería despedido de la empresa dónde labora.

Esa amenaza recurrente explica la subordinación generalizada de los periodistas que laboran en medios informativos privados. No es asunto menor el saber que su fuente de trabajo depende de la sumisión total a la “línea” oficial de un gobierno que predica el respeto a la libertad de expresión, pero que practica la intolerancia y se regocija en el desprecio total a quienes ejercen el oficio periodístico.

Por hoy: basta, pero anticipo que continuará el tema.

un comentario

  1. gonzalo hermosillo es un mafioso.. de seguro felix lo amenazó. por pedirle mas dinero. tiene una riqueza inexpiclable. no hablan de la corrupcion, de cuantos milloones reciben al año por ser complices y engañar a la gente los periodistas que se visten de santos. solo los que van detras de la verdad merecen proteccion y respeto..los demas son corruptos

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