Mando policial único en Solidaridad: contra la razón y por la fuerza

Rubén Vizcaíno A.

La pretensión de imponer por decreto el mando único policial en el municipio de Solidaridad es una medida que exhibe el triunfo de la soberbia sobre la inteligencia y la prudencia. Pareciera que lo importante en vencer… sin convencer. Además con riesgos inmensos para Carlos Joaquín, quien reniega sin pudor de su palabra empeñada el pasado 23 de febrero, en su mensaje inaugural de seguridad a las familias quintanarroenses.

En ese mensaje, al detallar el segundo de los diez puntos sobre su estrategia de seguridad, Carlos Joaquín se comprometió a lograr el mando único policial, para integrar a los cinco mil policías estatales y municipales “mediante el acuerdo político del gobierno estatal con los once presidentes municipales”.

El decreto emitido este 14 de mayo, es prueba fehaciente de la incapacidad del gobierno estatal para concretar los acuerdos políticos y así validar el mando único. Y ese no es un asunto menor.

Por lo pronto, se anticipa una batalla legal que pondrá a prueba, de manera brutal, la imagen del mandatario estatal en la historia de Quintana Roo. De lograr imponer de facto la medida anunciada, se tratará –únicamente–, de una victoria pírrica, con sabor a derrota.

No tengo ninguna duda de que a Carlos Joaquín lo mueve la voluntad y el deseo de dar resultados positivos en el combate a la delincuencia, que es el principal reclamo de la ciudadanía. Me queda igualmente claro que está convencido de que la única manera de lograrlo es con el mando único.

Pero eso no limita las dudas razonadas. Y son muchas. Para empezar, los antecedentes del secretario de seguridad pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, no son los mejores y es él quien se perfila como comandante operativo del mando único.

Otro ingrediente que permite poner en duda el decreto anunciado es su evidente elaboración previa, lo que descubre la perversidad que implica el saber que solo se esperó otra tragedia para publicarlo e intentar imponerlo.

¿Se concretará la intentona?. Eso es algo que está por verse y no hay apuesta segura sobre el resultado. Los antecedentes no abonan a favor del gobierno estatal. Los descalabros sufridos en materia legal son incontables. Basta para ejemplificarlos el recuento de los amparos perdidos en juzgados federales en los juicios contra los ex funcionarios borgistas.

Laura Beristain, la presidenta municipal de Solidaridad, arropada por todo el cabildo, ya anunció que dará la batalla y su asesor y ex fiscal del estado Arturo Álvarez Escalera afirma que en el decreto se falsearon cifras para intentar justificarlo, lo que se hará del conocimiento de la autoridad judicial federal.

Dos ingredientes más para analizar son el hecho como se verá la pugna de Carlos Joaquín contra una mujer, en este caso Laura Beristain, a la que, sin duda alguna, se le sumará otra: la senadora Marybel Villegas, aliada sin reservas y con trascendencia nacional, que no duda en usar la tribuna del senado para lograr notoriedad.

Para finalizar este análisis, hay que agregar la gravedad de que el decreto se emite en pleno proceso electoral, a solo 19 días de la elección. Y el ingrediente de que tanto la presidenta municipal, como su aliada senadora militan en Morena, el partido del presidente de la república, con las implicaciones que usted le quiera poner.

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