‘Mara’ y su primera crisis política

Hugo Martoccia
(La Jornada Maya)

Un sólo nombre propio deslizado desde el periodismo, desató una tormenta dentro del equipo de Mara Lezama. Lo peor es que el problema trascendió esas fronteras y golpeó hasta el corazón mismo, y la razón de ser, de ese proyecto político que ilusiona a tanta gente.

La Opinión publicó este miércoles la información de que el principal candidato para quedarse con la Secretaría General del Ayuntamiento en la inminente gestión de Mara Lezama es el ex dirigente perredista Jorge Aguilar Osorio.

El dato no es menor. Hasta unos minutos antes de que se conociera esa información, Jorge Aguilar era el presidente estatal del PRD, partido aliado al gobernador Carlos Joaquín en Quintana Roo. Un mes y medio antes, había encabezado un partido que, al menos en los papeles, no quería que Mara Lezama fuese la nueva presidente municipal.

Es más; la primera versión que corrió luego de su renuncia, es que iba a ser funcionario del Gobierno estatal. Esa era, hasta entonces, la filiación política de Aguilar Osorio. ¿Qué pasó entre aquella elección y este presente, para que el perredista sea el perfil idóneo para manejar la política interior de un gobierno de Morena? ¿O es que siempre fue así el acuerdo, y la elección del primero de julio en Quintana Roo fue una farsa?.

Una cosa debe aclararse, sin embargo. Esto no tiene que ver con la capacidad personal o política de Jorge Aguilar para ser el secretario del Ayuntamiento. No es un problema de la persona ni sus aptitudes, sino de lo que representa para la política.

Mara ya ha dejado saber que se apoyará en políticos de otros partidos para hacer andar la administración. El tiempo dirá si es una decisión correcta o equivocada. Pero hay espacios que marcan sin vueltas cuál es el carácter de un gobierno. Ahí no puede equivocarse.

Las dos versiones

En las últimas horas, Jorge Aguilar ha tenido que explicar por qué aceptaría formar parte de un gobierno de Morena, y por qué esa posibilidad fue un secreto durante tanto tiempo. Una de las explicaciones, que oyeron algunos perredistas, apunta a una relación de amistad personal con la alcaldesa electa Mara Lezama, a sus compañeros de partido no los conformó esa versión.

“Si él acepta es una decisión personal; el partido no tiene nada que ver”, dijo uno de los referentes locales del Sol Azteca. En el PAN también lo consultaron., “No es una decisión totalmente mía”, explicó Aguilar Osorio, “me están mandando allá”. La referencia tiene que ver con un posible acuerdo entre el gobernador Carlos Joaquín y Mara Lezama.

Los panistas tampoco quedaron conformes con esa versión. Le dijeron, sin ambages, que si lo hace, quedaría al descubierto que él trabajó para Morena y no para sus aliados. “Y sería un agravio para todos nosotros”, le advirtieron. La palabra “traición” estuvo presente en ambos análisis.

¿Se trata de un acuerdo político entre Carlos Joaquín y Mara Lezama? Es la pregunta. No sería un dato curioso para nadie, porque la relación entre ambos siempre fue muy buena, pero una cosa son los acuerdos políticos de sana convivencia, que la sociedad seguramente aplaudiría, y otra es la confusión de ideas y proyectos.

Hay muchas formas de que ambos niveles de gobierno puedan convivir muy bien y hacer muchas cosas juntos, sin tener que dar ese mensaje a la sociedad. Como se ve, sin embargo, si se tratase de un acuerdo, el problema no afecta al gobernador (no incluye, al fin, su gobierno) sino a Mara Lezama, que es a quien se le exige un proyecto diferente.

Los riesgos para ‘Mara’

Mara Lezama ganó la elección con más de 190 mil votos, un récord absoluto, más allá del efecto AMLO, fue una candidata muy buena, hizo valer su historia personal, y una personalidad cálida y cercana a la gente. Sin embargo, todo debe ponerse en su lugar. Lo peor que puede suceder en el entorno del poder en Cancún, es que alguien crea que su triunfo fue independiente del huracán AMLO.

Mara Lezama fue parte de ese proyecto, y por eso ganó la elección, y no es un dato imaginado; cuando se convirtió Mara como posible candidata del Frente PAN-PRD en Cancún (fue el primer proyecto de todos) los números no daban para ganar. En el entorno de la alcaldesa electa deberían entender algo, y grabárselo a fuego: Morena es, hoy, mucho más importante que cualquiera de sus componentes; menos el componente esencial, que se llama Andrés Manuel López Obrador. Todos los demás son prescindibles en el proyecto.

Por eso, parece que en su entorno hay un error de concepto dando vueltas. Quizá, algunos deberían revisar los números del pasado primero de julio. Esos números dicen, con demasiada claridad, que la gente de Cancún no votó por alguna forma por la administración estatal, ni por ese mito urbano llamado “gobierno ciudadano”. Los votantes decidieron por un gobierno de Morena.

¿Qué implica eso? Austeridad, lucha contra la corrupción, mucha cercanía y apoyo a la sociedad, incluso, como se ha visto, asumir grandes proyectos y decisiones sin temor, y así, romper los moldes de la política tradicional. Hay malas decisiones que un grupo de “asesores” pondrá en sus manos para que ella las avale, y así ellos puedan continuar pegados al poder y a los recursos públicos. Esa decisiones, que no quepa duda, marcarán su gestión. La alcaldesa electa está aún a tiempo de tomar las decisiones correctas y de sacudirse las presiones. Tiene el capital político simbólico y real para hacerlo.

El problema es que el tiempo es tirano y las malas decisiones tiene efectos incalculables. Convendría no olvidar que Cancún ha sido un máquina trituradora de capitales y futuros políticos, y siempre está preparada para una próxima víctima.

laopinionqr@gmail.com

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