Columnistas

Más enemigos a muerte que adversarios

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Por Elder Vega Martínez
Twitter: @Eldervega
Tozudez.
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La de la clase política mexicana mantiene asfixiado al país, a los Estados mismos, pero lo más grave es que empieza a notarse en ella una semilla de odio que peligrosamente empieza a trasplantarla en el electorado y también en la juventud próxima a obtener su credencial para votar con fotografía (conocida ahora como INE).
 
El contagio de la mala saña política se desarrolla vertiginosamente, en este Siglo XXI, en el desvirtuado espíritu o esencia del internet y las redes sociales a tan sólo pocos años de su avance y expansión.
 
En Twitter, Facebook y demás “redes”, la clase política —antiguamente confrontada, pero hoy enfrascada en un odio irracional—, echa mano de cuentas con falsas identidades para generar ambientes de conflicto y aversión con verdades a medias o mentiras, fábulas, intrigas e incluso agravios.
 
Muchos no muerden el “anzuelo” de la manipulación, confusión o división —eterno recurso de la clase política y gobernantes—, pero otros sí se van con la “finta” o en “banda” -como dicen los “chavos”-, con publicaciones con tendencia a un fin político determinado por parte de “bots” (cuentas falsas), que este año sumaban 270 millones tan sólo en Facebook, de acuerdo con información oficial de este propio sitio web de redes sociales que creó Mark Zuckerber.
 
Por ello, hoy día hay que despertar en uno los escrúpulos de conciencia —más si somos adictos al internet y redes sociales— para no permitir ser utilizados como réplicas sísmicas  de los juegos diabólicos de la política y sus “bots”, máxime que notorios y nada gratuitos son los ánimos exaltados ahora que se acerca la sucesión presidencial y elecciones federales también en numerosos Estados.
 
Antiguamente, tal agitación no era común en tiempos como estos que no de campañas electorales.  Aparte, las competencias políticas en su tiempo y momento eran intensas, agudas, ¡sí!, pero los ánimos no se desbordaban en posiciones ideológicas absurdas, hostiles, agresivas y rencorosas, como notamos, con decepción y tristeza, que ocurre ahora. 
 
En días pasados llegaron a este servidor opiniones divididas sobre el tema polémico del grito al unísono de ¡fuera… fuera… fuera! y ¡quiere llorar… quiere llorar… quiere llorar!”, rematado con el “¡eeeeh… Puuuto!”, con el que la bancada del PRI en la Cámara de Diputados —con varias de sus legisladoras al frente—, reaccionaron a una “pedrada” de un colega opositor con el traje de Morena, Mario Ariel Juárez Rodríguez, la madrugada en que se ventilaba el asunto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año entrante.
 
Tras referirse al Fondo para la Reconstrucción, que considera un presupuesto de dos mil 500 millones de pesos, Juárez Rodríguez se dirigió a los priístas para comentarles sobre el líder de su bancada:
 
… “El corrupto de César Camacho Quiroz reconoce que hay diez mil millones de pesos de fondo inexistente para poder comprarles a ustedes la conciencia, para poder pagarles a ustedes sus campañas políticas”.
 
En este escándalo —que no sorprende porque ya son comunes los espectáculos bochornosos en San Lázaro—, no es Juárez Rodríguez quien “bailó con la más fea”. 
 
 
Por lo contrario, aunque son varias las legisladoras priístas las que participaron en primera fila con el grito tan común en partidos del fútbol mexicano y de la propia Selección Nacional, a sólo tres de ellas les tocó bailar con “el más feo”, hablando metafórica y humorísticamente.
 
Arlet Mólgora Glover, representante popular por Quintana Roo; Jasmine María Bugarín Rodríguez, por Nayarit, y Xitlalic Ceja García, por Puebla, cumplen hoy varios días de vivir un clima de satanización y linchamiento.
 
Las tres son señaladas y acusadas de homofobia con la agravante de que Arlet Mólgora Glover es miembro del Centro de Estudios de Equidad de Género de la Cámara de Diputados; Jasmine María Bugarín Rodríguez, integrante de la Comisión de Juventud y promotora en su Estado de Nayarit, como diputada local, de la iniciativa de Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres, y Xitlalic Ceja García, miembro de las Comisiones contra la Trata de Personas y de Salud.
 
Muy en su papel, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, que preside Alexandra Haas Paciuc, emitió un exhorto al Congreso de la Unión para evitar que se repitan prejuicios y estereotipos negativos.
 
Y muy también en su rol, los de Morena se regocijaron de este “golpe” al PRI —al que con triunfalismo dan ya como derrotado junto con el PRD, PAN y demás partidos políticos en las elecciones presidenciales de 2018—, y el partido tricolor, por su lado, salió en defensa de sus legisladoras y el líder de éstas en la Cámara de Diputados, Camacho Quiroz, quien rechazó agravio alguno contra el provocador del partido que desea para México un populismo autoritario, porque le gritaron “¡eeeeh… Puuuto!” y no la expresión futbolera.
 
Lo cierto es que el intercambio de “metralla” entre Juárez Rodríguez y la bancada priísta —así haya sido él quien abrió “fuego”—, es sumamente indignante, tanto como el que Camacho Quiroz quiera vernos la cara de brutos con el argumento defensor de sus legisladoras (es), el cual, dicho sea de paso, da una vez más la razón a quienes tienen al político en un concepto de pérfido, simulador y mentiroso.
 
El decoro de la política y de la Cámara de Diputados, que tantos y tantos millones de pesos le cuesta a la voluntad popular que supuestamente representa pero no de facto, de ningún modo debe ser mancillada por la conducta de ningún diputado que, con palabras de tugurio, nada más pretende atraer la atención del electorado, de los reflectores y titulares de la prensa.
 
Este es triste y vergonzosamente el trance de la política mexicana, que tiene su espejo en el Congreso de la Unión y en cuyos anales recogimos una retahíla de agravios de quienes se supone deben ser ejemplo para los millennials y los que vienen pisándole los talones a éstos.
 
En comparación a tales afrentas, “peccata minuta” es la falta de las priístas Arlet Mólgora Glover, Jasmine María Bugarín Rodríguez y Xitlalic Ceja García dentro del serpentario político.
 
Por ejemplo:
 
—En 2013, en los primeros días de diciembre, en el debate sobre la Reforma Energética en el Senado de la República, la representante popular de Campeche por Morena, Layda Elena Sansores San Román, se valió de una frase del escritor portugués José Saramago para gritarle a sus homólogos del PAN, PRI y PVEM: “… Vayan y privaticen a la puta madre que les parió”.
 
En video quedó grabada la intervención de la senadora por segunda ocasión y ex militante del PRI, PAN, PRD, Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano) y promotora del voto útil para el PAN con la candidatura de Vicente Fox Quesada.
 
 
—Un año después, también en los primeros días de diciembre, durante la creación de la comisión legislativa especial para indagar la licitación del tren México—Querétaro y la exigencia de la oposición al PRI para que se investigara la “Casa Blanca” de la esposa del Presidente Enrique Peña Nieto y su relación en el caso con el considerado constructor consentido de éste, Juan Armando Hinojosa Cantú, el ahora líder estatal de Morena en Veracruz y entonces legislador del PT, Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, llamó pendejo y ratero al Jefe de la Nación.
 
El video de este momento se anexa también a esta entrega, lo mismo que otro de 2014, cuando legisladores adversarios al PRD gritaron al unísono borracho al representante popular solaztequista por Morelos, Javier Orihuela García, al percatarse que aparentemente subió a la máxima tribuna en estado inconveniente.
 
 
—Años atrás, en octubre de 2009, durante su comparecencia por el informe presidencial de Felipe Calderón Hinojosa, el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, fue agraviado por el diputado federal por el PT y ex militante del Partido Mexicano Socialista (ya desaparecido) y del PRD, Gerardo Fernández Noroña. Este le llamó a boca de jarro “canalla” y subliminalmente maricón por el asunto de la liquidación de la empresa capitalina Luz y Fuerza.
 
 
Precisamente dentro del marco de esa sesión intervino el legislador que abrió las puertas a los actos de protesta en el Congreso de la Unión, el uno de septiembre de 1988, cuando interpeló al Presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Fue Porfirio Muñoz Ledo, ex priísta que emigró con otros más al Frente de Reconstrucción Nacional, el que acabó con la solemnidad de los informes presidenciales. Ya como perredista prosiguió con su línea dura.
 
 
Vamos ya para la tercera década de oprobio en el debate parlamentario, que en la presente Legislatura Federal, la LXIII, tiene como su principal eje rector en afrentas —casualidad o coincidencia—, precisamente al diputado de Morena, Juárez Rodríguez.
 
Tildado de nuevo “hooligan” del recinto de San Lázaro, Juárez Rodríguez lo mismo ha llamado burro al Presidente Peña Nieto, que ha intentado agarrarse a las trompadas con enemigos camerales como el del PVEM, Omar Noé Bernardino Vargas, cuando le recriminó haber arrojado monedas contra ellos —como si fuera bolo de un bautismo—, en la discusión del dictamen a las reformas a la Ley del ISSSTE, y, además, le llamó “peje zombie” —en alusión a Andrés Manuel López Obrador, actual líder de Morena, aunque formado políticamente en el PRI en la década de los 70´s.
 
 
 
Estos ejemplos y muchos más —que si los relatamos haríamos de este espacio un cuento de nunca acabar, —nos ubican  en que nuestros flamantes representantes populares tienen arrinconado el debate legislativo  en una zahúrda.
 
En este sentido, qué fácil sería concluir con la máxima “el que se ríe se lleva y el que se lleva se aguanta”. ¡Pero no!
 
… ¡No!, porque la crisis actual de la política está siendo trágica en la faena a los conflictos por el poder por el poder mismo, que mucho tienen que ver con la misma crisis de la democracia como sistema de gobierno.
 
En la política del odio u odio en la política, la administración del poder ha dejado de ser doctrinaria al estar desbocado el enfrentamiento personalizado y encarnizado entre líderes, caudillos y activistas.
 
En la actualidad no hay adversarios, sino enemigos a muerte.
 
La tozudez asfixia tanto el diálogo racional, como el debate. No se buscan causas ni se proponen soluciones. Las posturas radicalistas y de intransigencia, aunadas a las afrentas que se han añadido a los discursos vacíos, incendiarios e incluso lapidarios, tienen a México en un precipicio lleno de peñas y peñascos con peligro de desprendimiento.
 
Obvio que la culpa es de los políticos, no de la politica. La lógica recomienda cambiarlos cuando no son capaces de alcanzar o construir consensos, más cuando por fortuna es superior el pueblo que sus administradores en el poder, pero de qué tela cortar en México si para acabarla de amolar todos, absolutamente todos, forman parte o surgieron departidos estigmatizados por la corrupción.
 
—No hay partido gobernante que no se haya visto involucrado en escándalos de corrupción.
 
—Tampoco se conoce a protagonista alguno de escisiones partidistas que haya actuado sin padecer trastornos de poder.
 
Son precisamente las enfermizas ansias locas de alcanzar el poder las que, entre otros factores, han prostituido las candidaturas independientes, tema que analizaremos en su momento para no desviarnos del escenario donde la política es ciencia ficción, la cólera contenida anda en busca de venganza y el electorado parece no tener más opción que ayudarse con la lámpara de Diógenes para visualizar candidatos menos desnaturalizados y menos corruptos
 
Ahora bien,  las preguntas obligan.
 
En esa atmósfera, ¿cómo quedan la democracia y el Estado de Derecho?
 
… ¿Y nuestros valores?
 
… ¿Y nuestra sociedad?
 
… ¿Y nuestra convivencia?
 
— ¿Y el futuro de la patria?
 
… ¿Cómo quedan?
 
 
… POR CIERTO
 
Mátalas callando en Quintana Roo: El “joaquinismo” afirma haber cumplido con  la mayor parte de los trámites para crear su propio partido político.
 
De las 15 asambleas que deben realizar ya hicieron 14, explicó el promotor Alfredo Caamal Huchín.
 
Tras mencionar que el cónclave pendiente tendrá lugar en Chetumal, dijo que ya reunieron unos ocho mil afiliados, más que lo marcado por la ley.
 
Una vez realizada la asamblea del Distrto XV (Chetumal), se entregará la documentación al Instituto Electoral del Estado, que esperan se pronuncie afirmativamnte para marzo próximo.
 
“Confianza por Quintana Roo”, que no podrá participar en el proceso de julio próximo, sí lo hará en 2019, cuando se renueva el Congreso estatal.
 
Hasta ahora todo es miel sobre hojuelas, pero habrá que saber, en su momento, qué piensan los otros integrantes de la coalición del que surgió “el gobierno del cambio”.
 
Por de pronto, el panista Mario Rivero Leal ha expresado desacuerdo.

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