Morena suda, pero no sufre

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
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Qué problemas ha tenido Morena en el arranque del proceso electoral. En una entrega anterior esbocé los principales obstáculos, incluidas las tensiones con sus aliados, principalmente el Verde Ecologista. Lo que pasa en Quintana Roo es fiel reflejo de la disputa por el control en el ámbito nacional.

Ello ha condimentado un ambiente que la militancia real (y la ciudadanía) mira con asombro en una fase en la que deben convencer más allá de su círculo. Y miran así, porque no imaginaron la infiltración, los desacatos, las imposiciones y la marginación. Suda, es verdad, pero no sufre.

Morena no tiene una década de fundación. Surgió como “movimiento social” de un hombre: Andrés Manuel López Obrador. Pero sin corrientes o agrupaciones que dieron soporte, por ejemplo, al PRI, al PAN o al PRD. Si acaso hubo tal fundamento ideológico, no permeó con eficacia antes de conquistar el poder actual.

La anterior, que es una diferencia notoria y determinante a la vez, ha motivado la confrontación entre bandos, sobre todo en un contexto electoral, cuando mucho de lo que se pueda ganar le sirve al líder rumbo a la consolidación del régimen, con todo y su “cuarta transformación”.

El problema se agrava ahora, cuando López Obrador asegura que “el único partido es México”, lo cual profundiza las confusiones respecto de las jerarquías. Entonces, unos se creen más que otros.

Por eso estarán constantemente “en la mira” Yeidckol Polevnsky, Tatiana Clouthier, Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal o Alejandro Encinas. En el estado, Marybel Villegas, Laura Beristáin, José Luis Pech Várguez o Luis Alegre, a quienes se identifica con los “liderazgos”, por lo que no extrañaría que más de uno aparezca en las sucesiones y los relevos en los meses siguientes. Estos últimos responden, en cierta medida, a los primeros citados.

Falta estructura, disciplina e institucionalidad. A otros les costó años consolidarse, sacrificios y dramas diversos antes de ostentar el poder, pero ellas y ellos lo tuvieron en tiempo récord con un padre que hoy libra otras batallas tan distintas.

En ciertas democracias los gobernantes pueden invitar a votar por su partido o coalición, con toda legalidad y legitimidad. En México está penado. Inmoral o no, en esos países ha habido alternancias incluso con buenos resultados. Para debatirlo. Voy a lo siguiente: si al menos Andrés Manuel le sobara la espalda a su partido, otro sería el contexto.

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