“Mi padre me casó con un viejo viudo”

Mujeres tejiendo su historia…

Mary Ortega Ruiz 

Mi nombre es Teresa, la mujer más odiada en mi pueblo y todo por mis mentiras. Recuerdo que a mis 10 años estaba jugando con mi primito y cuando lo empecé a perseguir… cruzó la calle y lo atropellaron; murió en ese mismo instante y yo me sentí culpable pero me escondí para que nadie sepa por qué lo atropellaron.

Esa es la primera pesadilla que viví en mi niñez; la segunda fue ver morir a mi madre en el parto aunque por una rendija vi que se desangró luego de que naciera mi hermanito, y ahí murió en su propia cama. Por la noche estaban velando a mi madre y al estar bañándome descubrí que yo también estaba sangrando de mi vagina y como no sabía nada empecé a gritar que me estaba muriendo…

Toda la familia me vio desnuda y una tía me explicó que en ese momento ya era una mujer que podía embarazarse y me enseñó a usar toallas sanitarias y pasó.

Cuando tenía 13 años entré a la secundaria y como me sentía tan sola me las ingeniaba para besar a los niños que se dejaban; a algunos sólo les gustaba verme desnuda y a mí me gustaban los besos pero sin sexo para no embarazarme.

Pronto me di a conocer como la zorra de la secundaria; todas las niñas me decían que les daba asco y los niños me rehuían para que no los acose; a los 14 años llegó el chisme a mi padre, quien se había casado de nuevo. Me casó con un viejo que era viudo y muy amigo de él, no sé si me vendió, pero si se deshizo de mí.

Me sacaron de la escuela y en el primer año de casada tuve mi primer hijo, tenía mucho miedo porque vi morir a mi madre en el parto, pero aun así tuve una hija y empecé a abortar cada vez que me daba cuenta que estaba embarazada; un doctor me dijo que con las pastillas “Cytotec” podía votar todos los embarazos que quisiera.

Mi marido se extrañaba que sólo tuviera dos hijos y no encargaba más hijos pues él quería seis, pero además yo empecé a ponerle el cuerno con sus compadres y parientes cercanos; el viejo se iba a trabajar y yo me quedaba en casa con mis enamorados.

Cuando me descubrió me quería matar pero le grité su precio y casi se muere de un infarto, sólo porque le dije que yo era joven y hambrienta de sexo no de sus porquerías y cómo venganza me quitó a los hijos, para mi mejor porque sola podía ir a los bares a buscar hombres.

Cada día me gustaba más el alcohol y los amantes; me daba lo mismo que fueran casados, solteros o con novia yo sólo quería un revolcón.

Así pasaron los años, cuando descubrí que cada día la gente me rechazaba más; desde que les decía que era divorciada me veían feo. Además las esposas que descubrían a sus maridos conmigo me querían golpear o me votaban brujerías en la puerta de mi casa.

Entonces decidí pelear la custodia de mis hijos para que vean que era una buena mujer. Volví con el papá de mis hijos diciéndole que lo extrañaba y me iba a portar bien y viviría solo para él; cuando se confió le hice firmar que me daría pensión y la custodia de mis hijos. Así cómo madre soltera se me hizo más fácil encontrar otro marido.

Venía de un rancho y yo lo mantenía con la pensión de mi ex, pero lo manipulaba peor que un títere, hasta que se hartó de mí y se buscó otra. Fue cuando se fue cuando entendía que lo quería demasiado, que a nadie quise como a ese joven.

Empecé a ir a su casa a rogarle que regrese conmigo, y luego le rompí los cristales de sus ventanas para llamar su atención. Pero no solo me demandó por acoso sino que además me puso una restricción de que no podía acercarme a menos de 50 metros de él, de su esposa, de sus hijos y de su casa o trabajo.

Eso sí me dolió mucho, aunque nunca dejé de tener amantes aunque viviera con él, no quería dejárselo a esa mujer. Entonces me intente suicidar con un cúter cortando mis venas. Lo hice para que se sienta culpable, para culpar al gobierno y todo esperé menos que me tacharan de psicópata y si antes me veían con desprecio y asco casi todas las mujeres. En esta ocasión me di cuenta que no tenía amigas.

Me propuse conquistar a la sociedad, primero adopté a una niña huérfana de 13 años para que me limpie la casa y no pague el servicio; a mis hijos les empecé a dar todo lo material para que me empezaran a querer y empecé a regar el rumor de que tenía mucho dinero, obviamente me colaba a cuanta fiesta aunque no fuera invitada; cuando no me controlaba me hacia la borracha para que me violaran dos o tres borrachos.

Y así atrapé al más ingenuo, dejó a su familia, a su trabajo y se fue conmigo para que yo le pague mucho dinero, para esto yo ya tenía el respeto y la atención de la sociedad, y así entre causando lástima, mintiendo y rogando llegué a un puesto en la vida política.

Cuando este hombre también descubrió mi farsa, no sólo me dejó sino que me golpeó para que lo deje en paz; yo también lo demandé por robo y lesiones pero cómo tantas demandas sin fundamento perdí y me volví a quedar sola.

Mis hijos se regresaron con su padre, incluyendo la adoptada; nadie me hablaba o los que no me cortaban la vuelta se burlaban hablando mal de mí en mi cara… Así llegué con la psicóloga y luego con un siquiatra, debo vivir medicada, entendí que soy bipolar, ninfomaníaca y que debo sanarme sola.

Tengo obesidad y ya no me emociona vivir, aunque tampoco me atrevo al suicidio ni volver a empezar. Amenacé tantas veces con hacerlo que ya a nadie le importa ni me cree; es difícil vivir en una sociedad aparentando lo que no eres… y sobre todo sin conocerse a una misma.

Deje un comentario

9 − 3 =