Columnistas

Parir un libro

En la Sala de Cabildo del Ayuntamiento de Isla Mujeres, hizo la presentación del recién nacido texto de Fidel Villanueva Madrid, el periodista Juan José Morales Barbosa, con el título de Isla Mujeres a través del tiempo II, quien nos entregó las diversas facetas de la construcción del valioso documento histórico, de la terquedad de Fidel para continuar rebuscando archivos, documentación oficial, recoger considerables testimonios orales; viajes a diferentes países del mundo -Cuba, España, Inglaterra, EE.UU.- entre otras regiones, con las cuales guardó relación de viajes e intercambio comercial, como de resguardo al pillaje de piratas; la revisión de los cuadernos de bitácora, donde se registran detalles de la navegación. Texto con 185 páginas.

Una verdadera fortaleza de pensamiento, de carácter y perseverante voluntad, para disfrutar de los placeres de la historia con todas sus alegrías y desencantos, y, a veces hasta del menosprecio e incomprensión de los patrocinadores, de  típico apátrida, del ente ahistórico, para cerrar los flujos de recursos para toda ese quehacer con la historia. Esa sinrazón instalada en diferentes individuos como premisa imposibilitadora de una visión humanística. ¿Cómo evitar el reencuentro del hombre con la vida? El hombre como una constante en la vida, quizá con racionalidad, redescubriéndose sus valores, su esencia. En ese reencuentro, su historicidad.

Esa historia de Isla Mujeres, no sólo reviste interés para los isleños, ni para los quintanarroenses, es de gran interés nacional y para todos los mexicanos. Quienes llegaron, quienes vinieron de tierras lejanas, quizá las mismas corrientes marinas contribuyeron a esa circunstancialidad, para asomarse primero por las tierras de la península, en ella el cuerpo insular fue testigo y huésped, en unos casos generoso y en otros inexorable con los primeros navegantes.

Allí en esa sala de Cabildos, al cederle el turno al paternal Fidel, cronista de la Isla, se escuchó en el silencio del recinto una voz, ¡no fue: ni fuerte ni suave!, pero sí con presencia para todos los asistentes: “Ha nacido otro hijo Fidel”, se escuchó clarito; algunos sonreímos, en sí la mayoría, quizá esa expresión llevaba alguna carga estigmática, por el mismo cariño al procreador de la gran historia insular. Es el segundo texto de tres construcciones. Envidia de la buena, para ese bonito compromiso de Fidel.

Don Fidel, como le denominamos, es un personaje de reconocido prestigio entre los pobladores, todos expresan cosas gratas de su acontecer político, social y económico. Nadie le cierra la puerta, si toca a ella; en todas partes es bien recibido, sea con sus simpatizantes y adeptos como con sus adversarios o posibles detractores. Hombre conciliador, mediador, siempre en la búsqueda de la respuesta, del dialogo, en la pesquisa de acuerdos; sin limitaciones, con férrea voluntad para el servicio social, pero con un gran entusiasmo, no se ofrece a medias, sirve la mesa para todos, y cuando por alguna razón exista la imposibilidad, así la expresa, con sincera racionalidad; no se esconde para la verdad, por lo contrario, es su eterno reto. Un hombre hecho para encontrar esa verdad para la historia de México, no tan sólo de quintanarroenses. En sí hombre autentico, elegante y generoso.

Algunos de estos golpes a las teclas, fueron inspiración de Don Gerardo Magaña Barragán, en la tertulia con su sobrino Agapito, alcalde de la Isla, así compartimos la audacia. Nos explicaban del interés de la trascendencia de Fidel, quizá inspirada en José Martí, quien en marzo de 1877 visitó la bella Isla Mujeres, en la necesidad de dejar huella, convertirse en poco menos que singular mortal… el escritor cubano, José Martí, en aquel viaje, recordó el precepto árabe: “hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.” Al escuchar esto, alguien en la mesa asentó: “Fidel no es indigente para estas prontitudes”. ¿Si me pregunta quién fue?… ¡no lo recuerdo!

Nuestro reconocimiento al esfuerzo voluntarioso de los habitantes de Isla Mujeres, pues todos aportan su grano de arena con estos encaprichados hombres para contribuir con el rescate histórico, él mismo Fidel reconoce la voluntad de su Alcalde Agapito para continuar las tareas, a veces con más esfuerzo que otros, pero sin olvidarse de su reencuentro. Ojalá tengamos más personajes como estos en toda la geografía quintanarroense.

PD.- José Martí conoció a un raro personaje en la Isla, lo describe: un anciano culto, cargado de libros y dueño de una amena conversación, miserablemente vestido y descalzo. “¡Ay!, infeliz del viejo que no ha cumplido el precepto del árabe: este hombre no ha hecho un libro, no ha plantado un árbol, no ha creado un hijo”.

PD.- El alcalde de Isla Mujeres, sin temor a equivocarnos, es el único personaje, de tal jerarquía, que viaja en vehículo descapotable, se traslada en un carrito de golf para todas sus tareas dentro de la Isla.

PD.- El viernes pasado reunión de alcaldes en Isla Mujeres, el fin de semana organización de equipos para el activismo político en cada municipio. ¿Coincidencia, prestancia o cumplimiento?

viborianus@gmail.com   Twitter:@viborianus   www.viborianus.com

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