Planeación desconocida

 A tiro de piedra

Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale
Más que lo que sus opositores dicen
A.M. y Montaner

A doce días de culminar el plazo legal para la presentación de sus respectivos planes de desarrollo, ningún municipio de Quintana Roo ha presentado ese documento, que legalmente es la base normativa y aspiracional de las acciones de gobierno, y que les permitirá además mostrarse como entidades profesionales de la administración pública y no como meros organizadores de jornadas de limpieza y bacheo. 

Ciertamente, el único que es la excepción en este proceso es el municipio Benito Juárez, cuyo presidente municipal, Paul Carrillo de Cáceres, presentó esbozos del documento desde que era candidato a la alcaldía, durante las jornadas del Plan Nacional de Desarrollo que organizó la ahora extinta Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional de Quintana Roo (Seplader). 

Esa ventaja mostrada, es tal vez la razón por la que el ahora alcalde anunció, a finales de la semana pasada, que antes de que concluya febrero presentará el documento en cuestión, aunque este mes es el límite para todos los ayuntamientos, sólo que hasta ahora, evidentemente, no terminan de salir del pasmo que les ha representado gobernar en tiempos de crisis, y asumir responsabilidades más allá de las vacías promesas de campaña.

El 31 de septiembre tomaron protesta los 10 alcaldes y de acuerdo a la Ley de Planeación del Estado de Quintana Roo, los alcaldes tienen 5 meses para presentar el respectivo plan de desarrollo municipal, para que sea validado por el Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Quintana Roo (Coplade) y una vez que sea validado por esta instancia se apruebe en Cabildo y finalmente se presente al Congreso del Estado, para finalmente realizar la publicación respectiva en el Periódico Oficial del Estado.

Sin embargo, aunque no puede soslayarse la tranquilidad que ha regresado a los diez ayuntamientos del estado, particularmente en Felipe Carrillo Puerto, Tulum, Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y hasta Othón P. Blanco, lo cierto es que los alcaldes han quedado a deber mucho a la sociedad que gobiernan, pues inauguran programas de bacheo, jornadas de limpieza, entregan despensas, y hasta comienzan a hablar de “reingenierías” administrativas y ahorro de recursos, pero de trabajo articulado y planeado nada más no se observa nada. 

Y a menos que nada hayan anunciado hasta ahora porque pretendan realizar eventos de “relumbrón” en todos los municipios de Quintana Roo, y no a que se les agota el tiempo sin saber cómo encaminar sus respectivas administraciones, lo cierto es que serán estas administraciones las que llegarán por primera vez al límite legal para presentar el documento al que les obliga la ley, pues anteriores administraciones lo hicieron incluso al momento de cumplir sus primeros cien días de gestión; claro que en esta ocasión esos informes de cien días sirvieron sólo para dar a conocer los baches que ya habían tapado.

Pareciera que lo anterior no es relevante, pero el Plan Municipal es el instrumento normativo de largo plazo que aunque no excede la propia gestión de quien lo presenta, es rector del proceso de planeación para el desarrollo municipal, pues ahí se deben expresar las prioridades, objetivos, estrategias y líneas generales de acción en materia política, ambiental, cultural, económica y social del Municipio. Recuérdese como hasta ahora, en el caso del gobierno estatal, el Plan Quintana Roo 2011-2016 sigue siendo el documento que guía las acciones de gobierno.

Así que, al ritmo que se avanza, estaremos viendo en los ayuntamientos un retraso generalizado en los trabajos de planeación para el desarrollo, y por ende en las acciones específicas a realizar, a menos que se trabaje sin planear y dando “palos de ciego”, que tampoco sería una novedad en las demarcaciones estatales.

O que ¿no será primordial, por ejemplo, que el más reciente municipio estatal, Bacalar, que tiene ahora su primer ayuntamiento constitucional, dijera a sus ciudadanos la manera en que pretende conducir las acciones de gobierno para lograr el desarrollo en sus comunidades? O ¿acaso no debiéramos conocer los objetivos a alcanzar de las administraciones de Lázaro Cárdenas o Felipe Carrillo Puerto, que tan desastradas tienen sus finanzas públicas y sus índices de pobreza casi doblan la media nacional? La respuesta está en el aire.

Tulum es sin duda un caso de éxito, pues la actividad turística y el despunte económico confirman que la decisión de constituirlo como municipio fue acertada, pero la administración de David Balam deberá presentar un plan que muestre la manera en que los recursos generarán desarrollo en las comunidades más pobres del municipio que gobierna, pues esa es al final de cuentas, la misión que le toca realizar, al igual que sus homólogos.

Pero además de todas las consideraciones anteriores, el retraso en la presentación de los planes de desarrollo implican otros retrasos en la acción de gobernar, pues la normativa mandata que, una vez que la publicación se haga, los municipios tendrán un plazo máximo de tres meses para presentar los programas específicos, es decir, aquellos que dirán el “cómo” se harán las cosas. Así que ahora cabría preguntarnos con base en qué instrumentos de planeación se han gobernado los municipios desde octubre de 2013 a la fecha.

Ríos de tinta se vierten en alabos periodísticos a algunos ediles ya en funciones, y esta aportación no pretende hacer críticas a ultranza; sino poner en relevancia lo que A Tiro de Piedra ha señalado con insistencia, la enorme necesidad de tener autoridades profesionales y capacitadas, con equipos de trabajo sólidos y con planes y proyectos concretos para alcanzar el futuro que los ciudadanos esperan; así que la calificación última es de los ciudadanos, no de las “plumas fáciles.”

Gobernar con rumbo es una obligación, más en tiempos en que los recursos son a todas luces escasos. Esperemos entonces en los siguientes días los anuncios rimbombantes, las giras de funcionarios por todo el estado para acompañar a los ediles a la presentación de los planes que ya deben desde hace meses a la sociedad y los señalamientos de solidaridad, congruencia y alabos políticos en que se desharán; aunque lo cierto es que ya se han tardado para cumplir su obligación legal, ya lo estaremos comentando en las siguientes aportaciones aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

Agradezco de antemano sus comentarios al correo electrónico gramsci78@hotmail.com y al Twitter @julianisaac77

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