El poder de las palabras

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

Durante el convivio de fin de año con dignatarios y representantes de comunidades Mayas de Quintana Roo, organizado el 20 de diciembre pasado por el gobierno del estado en Felipe Carrillo Puerto, tuve el gusto y privilegio de compartir mesa con Luis Nah. Luis es sacerdote Maya, reconocido por la UNESCO, sus opiniones son siempre escuchadas con atención por los medios de comunicación y en las comunidades del municipio de Solidaridad, principalmente.

No pasó mucho tiempo cuando empezó el protocolo del evento. Por la ocasión, los discursos fueron principalmente en lengua Maya; en algún momento de su intervención, invariablemente todos dijeron las palabras “ma’alob kiin”. En cada mención, Luis y yo intercambiamos miradas porque nuestra plática, previa a los discursos, había girado en torno a la erosión de la lengua y la cultura de los Mayas. Ambos coincidimos en que esa expresión no está presente en conversaciones o intervenciones de personas de edad avanzada, de origen Maya y que mantienen el ejercicio de su idioma original casi al 100 %.

La misma conclusión tuve con la Dra. Suzanne Gaskins, de la Universidad del Noreste de Illinois, quien ha trabajado con los Mayas de Yucatán durante muchos años, viviendo cerca de Valladolid. Si bien se entiende la intención, la palabra “ma’alob kiin” no es original, es una expresión que refleja mas una buen deseo, no el resultado de una investigación u observación seria. 

La expresión “ma’alob kiin” tiene como objetivo decir en Maya lo que en español es “buenos días o buen día”. La misma lógica se tiene cuando se dice en Maya “buena tarde” (ma’alob chinil kiin) o buena noche (ma’alob a’k’ab).

El asunto no tendría mayor relevancia si no es porque las investigaciones de lingüística aplicada, por ejemplo de Umberto Ecco y Noam Chomsky, demuestran que las palabras tienen poder para afectar conductas, interpretaciones e incluso formas de aprendizaje y creación de conocimiento. En un intercambio de palabras, las personas de hecho no prestan atención a las letras que componen una palabra, tampoco a la palabra en sí; nuestra mente recibe la palabra y la “interpreta” con el concepto detrás de la palabra ¿Cómo se relaciona este principio lingüístico con la aparentemente inofensiva expresión ma’alob kiin, por ejemplo?

Las palabras buenos días tienen su origen en el idioma español, por supuesto. De acuerdo con algunos investigadores, la expresión tiene un origen religioso, católico, que data del castellano antiguo. “Buenos días y buen día”, son una versión corta de la frase original: “buenos días, o buen día, le dé Dios”. Lo mismo sucede con “buenas tardes o buenas noches”. Como el Dios católico no existía entre los Mayas ¡por supuesto que no podría haber una frase semejante! En consecuencia, la expresión “ma’alob kiin” no tiene ningún sustento cultural ni histórico. 

Sabiendo la anterior, ¿cuáles serían las consecuencias de seguir usando ma’alob kiin? Hay varias. Las mas importantes son las siguientes. Por un lado podría seguir la falsa percepción de que se está hablando buen Maya al “traducir o interpretar o querer decir” buenos días por ma’alob kiin. Como esta tendencia no tendría ningún sustento lingüístico ni cultural ni histórico, sencillamente se estaría perpetuando algo incorrecto que por ser usado con mucha frecuencia y muchas personas podría opacar, incluso eliminar, el análisis crítico de lo que se quiere decir. La expresión “ma’alob kiin” no tiene sentido en Maya, coincidimos Luis Nah, Suzanne Gaskins y yo.

Por otro lado el uso de ma’alob kiin, incorrecto, sustituye y elimina, el pensamiento Maya que se relaciona con el saludo y deseo que expresaban nuestros mayores al iniciar el día o al encontrarse con alguien mas. La expresión corta mas usada, que tanto Luis, Suzanne y yo recordamos, es “bi’ix a bel”. La “traducción” mas empleada para ésta expresión es ¿“como estás?, la cual es incorrecta. De acuerdo con lo que me explicaron mis abuelos, ésta expresión que me decían casi cada día o cuando nos veíamos después de mucho tiempo, es: ¿cómo está tu camino hoy y que haces para mejorarlo en tu futuro? ¡Hay una enorme diferencia entre lo que transmite “bi’ix a bel” comparado con “ma’alob kiin”!

Lengua, expresiones y cultura son elementos dinámicos pero indispensables para guiar el desarrollo de una comunidad. Y debe haber no solo articulación sino compatibilidad entre ambas. No es posible, por ejemplo, articular un “ma’alob kiin” con la visión de cuidado del monte (kanan k’aax), otra característica reconocida mundialmente de la cultura Maya. ¡Pero si hay articulación y compatibilidad entre las expresiones “bi’ix a bel” y “kanan k’aax”! En otras palabras, fomentar el mal uso de la lengua Maya tiene un impacto significativo y negativo en la cultura. Las malas traducciones/interpretaciones son un enorme peligro para las culturas originarias, contribuyen a la erosión. El mal uso de palabras tiene el poder de eliminar una cultura a través de suprimir la capacidad de razonamiento que fue creando esa cultura. Si no se hace esto visible, en vez de ayudar a recuperar una cultura, el mal uso de una lengua está erosionando la verdadera raíz de su resiliencia e identidad.

Hay todo un sistema, a veces intangible, a veces involuntario, a veces guiado, para que a través de las palabras se vaya destruyendo una cultura. El mal uso de las palabras puede ser peor que las balas o las enfermedades porque tienen el poder de afectar procesos mentales para la creación e innovación de conocimiento. De acuerdo con el libro “Converting words” de William F. Hanks, una de las explicaciones del éxito de la conquista, a través de la religión católica, desde la llegada de los españoles a Yucatán, fue la transformación del Maya original. Fue a través de palabras que demasiados nativos Mayas se volvieron más dóciles, subordinados y perdieron pronto las fortalezas cognitivas de su cultura. 

Con base en lo anterior, para ustedes mis deseos combinados de buenos días y bi’ix a bel, pero no con ma’alob kiin. También deseo que quienes promueven y enseñen la lengua maya u otra originaria, lo hagan junto con análisis epistemológicos, históricos y culturales, no solo traducciones simples.

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