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Proemio al proceso electoral

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Rumbo al proceso electoral Quintana Roo 2016, al paso del inexorable tiempo, los comentarios crecerán positivos y negativos. Se prevé de alta intensidad en todo el Estado.

El escarceo proselitista iniciará al silbatazo del árbitro oficial a mediados de febrero con altas probabilidades de que los partidos de marras tomen las calles y los medios de comunicación y puedan, eventualmente, transformarse en una avalancha campañera.

palaciog4La guerra electoral previsible es el tema, no solo entre entendidos. sino también motivo de preocupación de los ciudadanos quintanarroenses por el cierre del sexenio que está por concluir.

La aceleración de la contienda entre la aldea opositora y el poderoso tren tricolor, -con mayoría en el Estado-, se considera inevitable vislumbrándose los afectos de triunfo que habría de obtener la maquinaria priista en Quintana Roo. 

El PRI se enfrentará a todos los partidos de distinta ideología, y a los violentos grupos integrantes de los denominados de izquierda que aúpan las pretensiones para ganarle a los tricolores con métodos de guerra sucia utilizados por la inconformidad evidente del poder que aún controla el Ejecutivo.

Repetir el contertulio opositor al PRI, entre el PRD y PAN en Quintana Roo será inadmisible para parte del electorado y para los líderes de los partidos de marras por incorporarse por cada parte con ideología distinta. En el pasado ya se intentó en el Estado sin resultados.

Los partidos de oposición consideran derechos adquiridos las prerrogativas irrenunciables que deben retener como medio de subsistencia y para su sobrevivencia política construida sobre la base del culto a la personalidad, con un aparato propagandístico que costará una millonada que no puede ignorarse por un interés meramente político-electoral, sino por intereses personales.

Sí habrá una coalición opositara entre el PRD y el PAN, presagian especialistas. Los partidos opositores al PRI tienen su vista y atención por si ocurre alguna rebeldía en el cuartel tricolor. Puesta, si no es el ungido algún aspirante en ciernes a la candidatura del PRI a gobernador.

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Pero también PRD y PAN tienen a la vista a figuras que visualizan contender para gobernador, en una ristra que arrastra los nombres de férreas amazonas, Graciela Saldaña Fraire, Maribel Villegas Canché, Luz María Beristaín Navarrete y la panista, Alicia Ricalde Magaña, otrora sempiternas aspirantes.

Su tristemente célebre popularidad se refuerza debido a los incidentes suscitados en el pasado provocados por las féminas de marras, porque se han conducido con comportamientos y discursos afrentosos, maniobras obstructivas y amenazas, preferentemente para seguir aspirando por conseguir que sean postuladas para lo que sea.

En el propósito, necesidad o necedad, la aldea antagónica pareciera factible una alianza entre el PRD y PAN, no sin mediación de los líderes nacionales, porque ambas partes enfrentadas están sumergidas en sus objetivos, razones, condiciones y principios, inadmisibles para ocupar espacios ambos sectores en contubernio.

Pero sigamos con lo de los anuncios. Verbigracia tenemos el que hizo, Greg Sánchez previo al año nuevo, que se iba a dedicar con cuerpo y alma por la recuperación de su otrora capital político y contender por el PRD a la gubernatura del Estado.

También está el anuncio que hizo el sempiterno líder antagónico, Andrés Manuel López Obrador, que el ex priista, José Luis Pech Várguez, pudiera ser el candidato del nuevo partido Morena a la gubernatura de Quintana Roo. Ipso facto la porra de morenos lo saludó.

El clásico estatal

Para entender un juego hay que entender el comportamiento de los equipos tanto de la oposición, como de los priistas que vienen mostrando sus cuadros de jugadores para conquistar el triunfo en el estadio estatal.

Para la oposición el plan consiste en incidir juego rudo contra el PRI con antagonismo, tanto como se pueda, desde tratar de derrumbar las posiciones de jugadores tricolores mostradas en su alineación para la sustitución del actual gobernador.

Para el priismo consiste, como en todo juego, sumar tantos, obviamente lanzando disparos, tantos como puedan, con estratégicas jugadas para debilitar a su oponente y posesionarse del juego, donde gana uno y el otro pierde.

En cada jugada en la cancha electoral del estadio estatal, el saldo se mide por la cantidad de respaldo de la tribuna de fans y seguidores, la porra se lanzará en cuanto se logre impedir que gane el contrario.

Los resultados no irán aparejados, mientras más intensa sea la confrontación en el juego electoral, primordiales posibilidades deben tener los equipos que mejor jueguen.

Para la maquinaria tricolor es más control jugando en equipo, mientras que para la oposición es la falta de buenos jugadores y con el cambio intermitente del entrenador en turno.

Veremos quién está más dispuesto a sacrificar popularidad por efectividad en un año electoral que será el clásico sexenal, púes estará en juego el trofeo con la Joya de la Corona de Quintana Roo, la gubernatura del Estado.

martinez arcila1En el PRD y el PAN, ambos equipos tienen en su contra que parte de sus jugadores juegan individualmente y es necesario algo nuevo para refrescar el agotamiento, al tiempo que hay salidas de jugadores en el interior del equipo, pues no funcionan como se desea.

En la cancha opositora están obligados al bloqueo del juego del contrario y lo hacen con todas las jugadas disponibles. Así ganan la rechifla de los espectadores que están en la tribuna, una de sus metas para reconquistar los juegos perdidos es que un jugador sobrevenido se integre y cambie la suerte.

La estrategia de los priistas pareciera consistir en la creación concertada y continuada de situaciones convenientes con jugadas coordinadas. Por ejemplo, el prístino entrenador en jefe del equipo tricolor envió la señal de jugar en equipo y evitar chocar con sectores radicales que imposibilitan el entendimiento de jugar unidos. Pone en la cancha a sus mejores jugadores para maximizar los resultados de triunfo deseados.

Mientras el equipo oponente hace su juego, después del silbatazo inicial, Tratará bloquear las jugadas del equipo contrario y a enfocarse para integrar que algún jugador abandone al equipo tricolor y lo tome como un verdadero crack para ver si logra anotar el tanto del triunfo.

Los pronósticos están latentes en la afición quintanarroense, la tribuna está llena de fans tricolores y los momios están a favor de la maquinaria priista como el gran triunfador del clásico estatal ganando el preciado trofeo con la Joya de la Corona que viene conquistando por más de cuatro décadas.

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