Promoción turística, con cambio de mentalidad

EN ÓRBITA
Por Marcelo Salinas

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En la zona sur también es momento de pensar en grande cuando se trate de turismo. Es lo correcto, pues el Caribe mexicano en su conjunto se consolida como líder indiscutible en los ámbitos nacional y latinoamericano, con récords históricos. Pensar en grande, sí, pero con los pies en la tierra: a la par de la promoción, deben resolverse deficiencias básicas, a estas alturas inaceptables, en un destino como la Costa Maya.

La buena noticia es que se destinarán cuantiosos recursos para la promoción de la zona sur. Por un lado, el gobernador Roberto Borge Angulo anunció la inversión de 8.4 millones de pesos (5 por ciento más que en 2014) para la difusión de los sitios del sur mediante la Secretaría estatal del rubro, el Fideicomiso de Promoción Turística Grand Costa Maya, las Asociaciones de Hoteles y  las agencias de viajes.

Por el otro, la Dirección de Turismo de Othón P. Blanco, encabezada por Alberto Pérez Barrios, reforzará la promoción en los destinos del norte, como Cancún y Playa del Carmen; en la Península de Yucatán, y en el sureste, principalmente en Tabasco y Veracruz, entidades de las que provienen miles de turistas.

En conjunto, representa una enorme labor que implica la elaboración de folletos, videos y promocionales en radio o televisión, así como participación directa en encuentros nacionales e internacionales. Lo ideal es presumir como un todo a la Bahía, la Ribera del Río Hondo, lagunas, cenotes, sitios arqueológicos, zonas ecoturísticas, Chetumal, Mahahual y el Pueblo Mágico.

Esto, que es un acierto oportuno, debe emprenderse ofreciendo al foráneo todas las comodidades, desde las más elementales.

En Mahahual, por ejemplo, es recurrente la queja por falta de servicios. Hay pocos cajeros automáticos para que los visitantes dispongan de efectivo suficiente; en los que funcionan, es común que escasee dinero, lo cual obliga a interrumpir actividades planeadas. Para intentar mitigarlo algunos comerciantes aprovechan la situación con una terminal bancaria, aunque cobran una comisión que, en muchos casos, es hasta del 20 por ciento del retiro.

Los inconvenientes empiezan antes: cómo llegar desde Chetumal. La última corrida del servicio colectivo es a las 7 de la tarde, y quienes arriban en el vuelo de las 8 de la noche deben abordar un taxi cuyo chofer impone una tarifa que a veces alcanza los mil pesos.

Ocurre lo mismo en Mahahual, donde es difícil encontrar un módulo oficial para la venta de boletos hacia otros destinos del Estado, permitiendo que el chofer fije una tarifa a placer, casi siempre elevada.

No son pocos los que han reclamado por falta de limpieza permanente en el litoral, argumentando que el esfuerzo de los comerciantes locales por mantener el orden es insuficiente. Durante estas vacaciones decembrinas la molestia expresa en las redes sociales fue por la acumulación de sargazo en los arenales.

Otros acusan que son muy pocos los policías que vigilan el área de playas y el malecón, permitiendo con ello que los pepenadores invadan perímetros exclusivos para el disfrute y la gente alcoholizada escandalice sin ser reprendida.

No sólo se trata de comodidades, sino de cambiar la mentalidad de quienes prestan el servicio; de camaristas, taxistas, meseros y promotores, quienes debieran establecer como norma la óptima atención.

Por estos días el presidente municipal Eduardo Espinosa Abuxapqui debe analizar un calendario de actividades que contempla las campañas promocionales de todo el 2015. Es la coyuntura propicia para que las autoridades municipales involucradas en este gran proyecto gestionen lo que les corresponda ante la iniciativa privada, los sindicatos y las otras instancias de gobierno. La clave es el trabajo en equipo, no hay que olvidarlo.

El paso obligado ahora es subsanar las deficiencias, cambiando la mentalidad de los anfitriones, en tanto se promueven las bellezas de esta región.

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