Regidores opositores en el bailío othonense

El presidente municipal de Othón P. Blanco, Hernán Pastrana Pastrana, luego de varios años en las líneas del partido tricolor ahora triunfó en las urnas con Morena en el proceso a la presidencia municipal de OPB, por lo que arriesga simpatías y ahora pierde lo que nunca terminará de tener a fuego cruzado entre los regidores “opositores” y “morenos” del ayuntamiento othonpeblanquense.

Especialmente conocidos conmilitantes –que luchan por las causas de otros-, militantes variopintos y ex diputados locales, los concejales de los partidos opositores: PRI, María Hadad Castillo, Cinthya Millán Estrella y Manuel Martínez Valdez, PAN, Manuel Valencia Cardín, PES y, se les aúna, Julio “Taquito” Velázquez, regidor independiente, los que se dan el gusto de hacer con la cualidad del cargo alardes justicieros. 

Los triunfantes regidores de Morena en OPB también tienen algo más que eso, se opusieron desde el primer momento a desobedecer las propuestas del primer Edil “moreno” -siendo sus propios correligionarios-, rechazaron el equipo que presentó el alcalde al inicio de su gestión.

Los chantajistas –que se dicen opositores- desde cuando se antepuso Morena al PRI, PAN y PRD al cambió de la nueva era democrática, pacífica y electoral en el municipio OPB para darle el  laurel de la victoria a Morena, -quienes como señuelo de avis de la misma especie con lo cual se pretende ser diferente bajo la perspectiva de hacerse notar y así “saltar” a las candidaturas para las diputaciones del año entrante.

Es la añoranza de los othoneneses que los regidores ya dejen de caer en toscos chantajes, unos en el exilio y otros electos, -ello por la derrota sufrida de unos y los triunfantes “morenos”, de los otros, en el proceso del 1 de julio pasado-, los que se aprovechan de la nobleza del Primer Edil para juzgarlo y, si se puede, liquidarlo. 

Con Dios y con el Diablo, –dice el adagio popular-, los regidores pretenden meter al ring al presidente municipal intentándole anteponer derechazos de los opositoras que los equipara como justicieros.

Mientras el pueblo está olvidado y se necesita la fuerza de todos para aliviar los males que aquejan. Como el quite que les hace el gobernador Carlos Joaquín al convocar a integrarse al programa: “Juntos renovaremos Chetumal”.

Un concejal centrado tiene una posición beligerante basada en la banalidad política, se supone, se tiene que hacer un juicio correcto frente a lo errado y sin subterfugios para desechar los disparates.

Se necesita un cuerpo edilicio que vea por el pueblo sin desagradar a nadie, verbigracia los grupos de concejales opositores y “morenos” que terminarán irritando a los othonpeblanquenses hasta el hartazgo.

Por el pensar maquiavélico de los regidores los ciudadanos othonenses no creen en nada. No creen en la posibilidad de tener concejales íntegros. No creen que haya método alguno para mejorar las magras condiciones del bailó capitalino. No creen -en resumidas cuentas- que puedan decidir sobre el destino del municipio capitalino.

Esa preponderancia se vislumbra en los actuales concejales capitalinos. Ellos, después de sangre y fuego e ilusiones invertidas no pueden evitar que aconteciese está gran revelación: “el juego está truncado desde el principio”, contraviniendo así la filosofía del presidente electo AMLO, quien dicta: -habría que componer lo que ya está puesto e innovar con lo expuesto-.

Esto no quiere decir que se acabó todo en el municipio OPB porque se está en malas condiciones, lo mismo se habla tanto como municipio como de la imagen urbana de la ciudad de Chetumal.

Se puede sobrevivir a esos entes de mente futurista y harto ambiciosa solo buscando estar bajo reflectores y alumbrarse para “saltar” al proceso 2019. Pero no pueden sobrevivir a la traición desde dentro porque de una forma u otra crecerá su decadencia.

Esta aspiración es encarnada por los disidentes regidores de marras. La disidencia es, hoy por hoy, una legión que se encuentra en las filas de los partidos políticos que han fracasado y en las barracas de los cuerpos edilicios -como el de Othón P. Blanco- donde están los oportunistas.

Se sabe que en el municipio OPB las cosas no están bien, que le han hecho mucho daño en el pasado, tanto al orgullo como a la confianza. Y cada uno -de la forma en que pueda- debe contribuir a resarcir la problemática dañina del bailío sureño.

Habrá que hacerlo juntos se esté donde se esté y sean del color que sean, que se olviden de la partidocracia que no será la que impedirá llegar a tener un municipio capitalino digno próspero y moderno, junto a la buena imagen urbana de la ciudad de Chetumal tal como merece la orgullosa capital de Quintana Roo.

En el proceso que viene

Se volverá a aplicar el sentido democrático para el cambio de diputados en el Congreso del Estado ya que fue la acertada decisión ciudadana en las urnas en el pasado proceso electoral en el Estado. Sobre eso mismo será la democracia triunfal en las próximas elecciones en el proceso electoral 2019 para elegir diputados locales.

La aspiración por echar campanas al vuelo e ir en procesión rumbo al triunfo en el proceso electoral venidero, el pueblo quintanarroense estará a la defensiva con la democracia en la mano para derrotar a los diputados nini’s, “chapulines” que solo sirven para servirse a sí mismos.

La posición democrática en el Estado obliga a rechazar, por una y mil razones, la burrada de incluir a los que llegan para servirse en lugar de llegar para servir-, rechazando democráticamente a los de delirio “chapulinero”, -que no parecen parar. 

Ya por bastante tiempo la malograda figura de representante popular se adueñó de los factores del Poder Legislativo del Estado, y eso explica que son personalidades que tomaron el control de la sociedad cuyo panorama de acción para servir por el bien al pueblo fue siempre nula, -y eso que es a la sociedad quintanarroense a la que se deben.

En las orlas del pasado se enrolaron diputados chiriperos –salvo honrosas excepciones-, que no sirvieron a la sociedad por estar ávidos de poder para luego salir locos de contento con su cargamento para su comunidad.

Pero eso no pasará en el cercano proceso 2019, las loas y vítores son una condición propia a voluntad de cada uno de los quintanarroenses hacía aquellos que sean parte del pueblo alentados por la democracia para creer en ellos.

Los diputados actuales que esperan ser motivados con la reelección, algunos, porque los plurinominales no fueron electos sino externamente designados, fracasarán y ni con la esperada ayuda que otros prometan brindarles resultarán reelectos porque, simple y sencillamente, no tienen voluntad ni vocación de servir al pueblo. -Aun así presumen ser los representantes populares. -Nini’s-.

El optometrista de profesión, Jacobo Hadad Vargas, desde siempre ha aplicado su conocimiento profesional para brindar su trabajo humanitario a la gente, de tal valía social que en está Bola de Cristal, -con que se mira-, el de profesión optometrista pudiera ser diputado local en el proceso 2019. -Si el partido Confianza por Quintana Roo lo llama a filas-.

La gente elegirá a Jacobo Hadad como su diputado local al tiempo de las decisiones porque merece esa calificación, más ahora que se ha comprendido que algunos están muy lejanos de alcanzar siquiera un mínimo para ser reconocidos como representantes populares. Hay muchas personas que están hablando de ello.

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