Saquean el fuerte de Bacalar

Carlos Barrachina Lisón

Los piratas siguen asaltando el fuerte de Bacalar. Por segunda ocasión en un año han desaparecido piezas de su interior.

¿Se las llevaron las autoridades para restaurarlas? ¿Existe un inventario de lo que se conserva en la sala de exposiciones del Fuerte? ¿Existen denuncias abiertas en la fiscalía?

El capelo de cristal luce vacío. Ahí estaba el trabuco y las pistolas de chispa; el reloj de arena, los sables, el astrolabio y el nocturlabio. También ha desaparecido el Navío de Línea y la Balandra. Curiosamente, por suerte, el barco de Arturo Borrego, prestado al museo, sigue en la sala pública.

No se ha escuchado mucho, excepto alguna nota breve en radio; ni tampoco las autoridades gubernamentales han salido a explicar que es lo que ha pasado.

Existe preocupación también por el control de los recursos producto de las entradas que se pagan. Los precios se han triplicado, y aparentemente las autoridades del Instituto de Cultura desconfían tanto de sus trabajadores que vienen a recoger personalmente las ganancias, sin presuntamente ingresarlos a ninguna cuenta de banco, o establecer un mecanismo de control transparente.

Creo que nos merecemos una explicación. ¿En verdad, como se señala, han sucedido dos robos de piezas? ¿Están éstas en «restauración»? ¿Cuál es el control de los recursos ingresados; checa con el registro de acceso al mismo?

En la función pública debe existir transparencia; a estas alturas no debemos tener la sensación de que los piratas siguen asaltando el fuerte de Bacalar.

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