El sino de los taxistas

Novedades Chetumal
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Fue a través de esa fatalidad en la naturaleza de las hostilidades como esos modernos paladines del gremio de taxistas tras la persecución para agredir a un Uber llegaron a un final fatal.

Utilizaron la fuerza y, para los taxistas, usar la fuerza es administrar la fuerza de mayoría en lo local insensatamente ante una cruenta batalla contra el “profanador” Uber, pensando que el que se mostraba ser menos fuerte debía respetar al fuerte. Y eso trajo, en consecuencia, al Congreso acelerar la Ley de Movilidad.

El secretario general del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV),  Eduardo “Wato” Peniche Rodríguez, acompañado de diversos dirigentes de sindicatos de taxistas en el Estado, acudió al Palacio Legislativo para reunirse con los diputados locales y dar a conocer sus inquietudes y dudas respecto a la Ley de Movilidad que sería aprobada en la proximidad y que establece la regulación del servicio de Uber y otras plataformas digitales en Quintana Roo.

Aplicaron esta sencilla verdad: quien desea ser más fuerte debe someter al contendiente. “Venimos al Congreso a poner los puntos claros sobre la mesa de la Ley de Movilidad que se presentó en la Legislatura en días pasados”, acotó “Wato”.

Los taxistas buscan serlo todo, poseen toda la fuerza del gremio a sus espaldas, disponen de una energía capaz de impulsar tanquetas y misiles para provocar un estallido destructor. Pero no se han dado cuenta que en el intento de serlo todo, el primer paso, que a la vez es el más difícil, es que se sometan a la ley.

“Hay mucha inquietud en los taxistas de todo el Estado –arremetió el líder de marras–, siendo Uber uno de los principales puntos a tratar, y también parece ser que quieren desaparecer los sindicatos porque en la Ley de Movilidad no habla nada de sindicatos de taxistas, indicó el dirigente ruletero.

Se debe proponer en lo inmediato un proyecto en donde las tres líneas del conglomerado social: autoridades, legisladores e usuarios, se sientan representados, tanto los usuarios que se identifican con los taxistas y los usuarios que se identifican con Uber, porque son necesarios para un Quintana Roo posible.

El dirigente “Wato” señaló que los 17 sindicatos de choferes de automóviles de alquiler ya cuentan con sus abogados para que los asesoren y se hagan las propuestas (de los taxistas del Estado) a fin de que los diputados hagan las modificaciones que correspondan a le ley.

Desterrando todo lo que encasilla y les impida ver hacia los lados, la necesidad de contar con una nueva legislación en materia de transporte y movilidad es uno de los principales puntos de acuerdo manifestados durante la reunión sostenida entre los dirigentes de los 17 sindicatos de trabajadores de autotransporte de alquiler y los legisladores miembros de la Comisión de Comunicaciones y Transporte del Congreso del Estado.

Otras experiencias, que también tienen mucho que decir, sobre los logros para legislar la movilidad en el Estado, es esta primera reunión con los dirigentes del gremio de taxistas que se llevó a cabo y el diálogo continuará abierto hasta que se logren acuerdos que coadyuven a construir una legislación modelo en materia de movilidad para Quintana Roo, afirmó el diputado Fernando Zelaya Espinoza titular de la Comisión de Comunicaciones y Transportes.

Idénticas no existen y, estrictamente, la Ley de Movilidad enfrenta un giro sustancial en las diferentes áreas en las cuales se pueda establecer un ordenamiento que impulse creando una onda expansiva hacia el resto de los factores que sean necesarios reactivar y otros necesariamente a ordenar.

El legislador estableció que este tipo de reuniones se llevarán a cabo con todos los sectores involucrados en el tema, tal y como se ha hecho también con ejecutivos de una de las plataformas digitales que por el momento operan sin del marco legal vigente en la zona norte de la entidad.

También luce imprescindible la conformación ciudadana para el crecimiento, que les proporcione las herramientas para que la Ley de Movilidad sea útil por sí misma y para que genere un impacto positivo de bienestar y utilidad a la sociedad. Ya se hizo lo propio con empresarios organizados de Cancún y, hasta el momento, el resultado ha sido propositivo.

“Platica paisano mientras yo te gano”

A partir del 1 de diciembre, el Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV), el cual agrupa a los 17 sindicatos de choferes de automóviles de alquiler en Quintana Roo, hará un ajuste de sus tarifas incrementándolas en un 20 por ciento, lo cual se reflejará en alzas del servicio que irán de los 2 a 5 pesos. La naturaleza de la condición misma, es, a no dudarlo, un proceso reprobable.

El secretario general del Frente Único de Trabajadores del Volante y secretario general del Sindicato de Taxistas de Isla Mujeres, Eduardo “Wato” Peniche Rodríguez, dijo que este ajuste al tarifario ya cuenta con la autorización de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra). Como quien dice, ya es oficial.

Una vez que los nuevos aumentos tarifarios entren en vigor a partir del día primero de diciembre, el servicio de taxi en Chetumal el servicio más corto costará entre 24 y 25 pesos; mientras que el de Bacalar rondará los 20 pesos y en Majahual será de 25 pesos.

Resulta irrisorio responder a este adagio popular: “aquí nomás mis chicharrones truenan”, no parece que en una confrontación tan clara, pueda existir tanto acertijo. Sin embargo, es así como nadie dentro de los ciudadanos de a pie está en condición de saber lo que realmente está pasando y, menos el porqué del alza a los taxis. -Prevalece la incertidumbre.

Mientras tanto, la hiperinflación acaba con las pocas posibilidades de subsistencia de los quintanarroenses de a pie. Esos que dependen de un salario mínimo o de la venta en un magro negocio ambulante que tienen la necesidad de usar el servicio de taxi para trasladarse.

Después aquí solo habrá lo que se verá a partir del 1 de diciembre. El fastidio que ocasiona la falta de originalidad del argumento existencial para subir el tarifario de taxis 5 pesos que no puede ser más que para bolsear a los pobres.

Sin embargo, una variante de la tolerancia de los ciudadanos de a pie que por adelantado vuelven a perdonar lo imperdonable al ir contra los intereses del pueblo. A los taxistas les asiste el descarado aumento del tarifario sin siquiera el aliento de la denuncia o de la negativa, por no estar de acuerdo.

El sentido común apunta a la necesidad de mantener bajo control a los chafiretes para negar el alza al tarifario. Sin embargo, la omnipresencia de los miles de taxis que ruedan en la entidad esconde esos avances, y hace también virtualmente imposible controlar a los ruleteros.

No obstante, entre los puntos de coincidencia destaca el hecho de que los dirigentes de los sindicatos de taxistas reconocen la necesidad de que se promulgue una nueva ley y un instituto que vele por el seguimiento al orden y la planeación para movilidad en la prestación del servicio.

Mientras dirime dicha ley de marras, apenas hubo un descuido, los taxistas hincaron el diente con el aumento de 5 pesos al tarifario. ¡Sigan platicando!

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