Sobrevivencia, primera misión

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
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Rondan las dudas y los temores en más de un partido político en plena campaña debido a la desconfianza de la ciudadanía hacia sus candidatos. No importa si son experimentados, jóvenes o debutantes: la gente les expresa por igual su malestar por un clima de incertidumbres locales y nacionales, atribuibles a gobiernos, aunque también a la ingrata experiencia con los políticos en general.

Los diputados figuran entre los peor calificados en las encuestas que suelen divulgarse. A veces son rebasados por los senadores. En un espectro más amplio, “disputan” con agentes de seguridad pública o líderes sindicales por diversos motivos. Pesa, en definitiva, una carga negativa histórica, que en un contexto de suspicacias como el actual, les resulta menos favorable para sus pretensiones.

Este proceso es atípico. Es la primera ocasión en que candidatas y candidatos compiten sin acompañantes que podrían jalar más votos, como presidentes municipales. Aunado a ello, la reelección, la incursión de los independientes, el cuoteo y otros elementos, han enrarecido ya el ambiente.

Por todo lo anterior, prevén los agoreros, la participación podría oscilar entre un 30% o 35% del electorado. El padrón de la entidad supera un millón 200 mil; el 35% corresponde, más o menos, a 420 mil personas. De esa supuesta cantidad (420 mil), tras rescatar solamente los votos válidos, cada partido necesita retener el 3% para conservar su registro; esto es, algo así como 12 mil 600 votos.

Ni se diga para ganar una plurinominal que se obtendría, considerando los mismos números, lo que expertos llaman “cociente electoral”, una fórmula de asignación para quienes pertenecen a la lista de representación proporcional. Así, requerían el 10% de esos supuestos 420 mil votantes, o sea, unos 42 mil sufragios. Aunque el nuevo esquema incorpora otros factores para determinar a ganadores, como la equidad.

A lo que voy: cuando se impone la idea del abstencionismo, constatado por los mismos en carrera y la gente les manifiesta su intención de no acudir a las urnas por el hartazgo o la desconfianza, los números les provocan un invariable dolor de cabeza a varios dirigentes; empezando por los de reciente creación o los que menos pintan a menos de un mes de la jornada comicial. Podría ser peor el descalabro.

Entre los preocupados están Movimiento Ciudadano, Confianza por Quintana Roo y Movimiento Auténtico Social. El Partido del Trabajo y Encuentro Social Quintana Roo, aún cuando van en alianza con otros más potentes, deberán exhibir su propio caudal. A ver si sobreviven.

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