TAC político

Rubén Vizcaíno A.
www.periodistasdelcaribe.com

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“La amenaza velada o abierta, e incluso el encarcelamiento de periodistas y líderes sociales acusados de sabotaje,  son elementos presentes en nuestro quehacer cotidiano. El miedo se adueña de muchos, los limita, los castra en su intención de protesta”

Periodistas del Caribe se presenta como una innovadora manera de ejercer el periodismo en Quintana Roo, como punta de lanza, y sin límite alguno en el futuro. Columnas de opinión, de investigación, de análisis, de crítica constructiva, sin denostaciones y al margen de consignas, de censuras y, sobre todo, de la aberrante auto-censura, tan común en estos días.

Internet, la red de redes, constituye una herramienta invaluable, no sólo por su alcance ilimitado, sino por los recursos que ofrece. Ramón Salaverría, del Laboratorio de Comunicación Multimedia de la Universidad de Navarra menciona: “Internet es un metamedio que aglutina el audio, el texto y las imágenes. Internet tiene la inmediatez de la radio, la profundidad de contenidos del periódico y el impacto de la imagen televisiva”.

Esa es la motivación, el origen que me impulsa a participar en este nuevo proyecto. Platicando con Javier Chávez Ataxca, comentamos y lamentamos la ausencia de los elementos señalados en los diversos medios locales hoy en día. Con respeto a la línea editorial y las motivaciones que pueda tener cada uno de ellos. Se habla de presiones, intimidaciones y de jugosos convenios de publicidad como causas. Pero independientemente de esto, es el efecto y no la causa lo que debe preocupar y ocupar  a quienes asumimos este nuevo reto.

La colusión de intereses, la desinformación, la manipulación grosera de la mayoría de los medios de información, el torpe y abusivo uso de redes sociales en contra de pretendidos enemigos; la amenaza velada o abierta, e incluso el encarcelamiento de periodistas y líderes sociales acusados de sabotaje,  son elementos presentes en nuestro quehacer cotidiano. El miedo se adueña de muchos, los limita, los castra en su intención de protesta y los empuja a un desahogo anónimo en Facebook o Twiter, a menudo basado en insultos, más que en fundados razonamientos.

En mi caso, entiendo y asumo que no soy, ni pretendo ser,  dueño de  la verdad. Pero eso me impele a escribir, sin cortapisa alguna, mi punto de vista sobre temas específicos. Con la esperanza de que contribuya a motivar a quienes me lean a investigar más, a informarse y así  tener un criterio formado en base al razonamiento y no a la bilis amarga  generada por el hígado.

A lo largo de los años, he aprehendido que la verdad, generalmente, se encuentra en un punto medio entre el entreguismo abyecto de algunos; que se deshacen en lisonjas que pretenden – y que muchas veces logran–, complacer el ego de gobernantes proclives al halago irracional, y en el otro extremo,  la diatriba de quienes, sin razón o con ella, descalifican todo lo que provenga del gobernante en turno.

Reflejar ese punto medio es mi aspiración y anhelo al sumarme a este equipo.

El sitio WWW.REVISTAHORIZONTAL.COM  apunta que si bien con el surgimiento del Internet los medios tradicionales de comunicación perdieron fuerza, la demanda de información se hizo mayor: cerca del 88% de los internautas en México visitan sitios de información. Detalla que “es  cierto que no se le puede considerar “periodista” a cualquier persona que lance algún tipo de contenido dentro de la red, pues ser periodista requiere disciplina y sobre todo, sustento teórico y oficio”.

La premisa es válida. Pero lo es también el respeto a la inteligencia de los internautas para distinguir entre los diversos contenidos disponibles y elegir que vale la pena consultar cotidianamente.

Colocar a Periodistas del Caribe en ese selecto parámetro, será la meta. El trayecto será largo. Pero este es el primer paso; la  presente es la primera entrega, de una colaboración semanal, que sólo se verá modificada en su periodicidad si surgiera algún tema inaplazable. Por ahora, la tarea se vislumbra luminosa y esperanzadora. Ese elemento: la esperanza, aunada a la disciplina y el compromiso personal, son los combustibles que determinaran y alentarán este camino.

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