Últimos meses de un Congreso “gatopardista” que decepcionó

Luciano Núñez (*)
(grupopiramide.com.mx)

En ciencias políticas el término “gatopardismo” ha sido tomado como referencia para decir que algo “ha cambiado” para que “nada cambie”. El nombre fue tomado de una novela escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

A pocos meses de que este Congreso de Quintana Roo termine su mandato, pocas cosas han cambiado: sigue el éxodo de diputados a campañas, el gasto en comunicación social es alto, el anuncio de la desaparición de la Gran Comisión, acaso el parteaguas de esta legislatura se hará: pero no aplicará, claro está, para quienes ya ejercieron esa gran prerrogativa que incluye fondos sin comprobar y personal.

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, dice la frase de la novela que puso nombre a una práctica que existe en la historia de la humanidad y los gobiernos.

Sin solución a la movilidad

Esta legislatura llegó con ímpetu y grandes proyectos que poco a poco fueron cayendo como pirámides de naipes. Uno de los grandes temas a solucionar era el de movilidad, cuya resolución vino desde el lado del Poder Ejecutivo que optó por integrar a la ciudadanía en la consulta popular que se hará el día de la elección.

El presupuesto anual del Congreso del Estado es de 468 millones de pesos, de ese dinero, gasta poco más de 11 millones de pesos contabilizables en medios de comunicación, eso sí, transparentados en su portal. En ese sentido, tanto el PAN como el PRD criticaron el abusivo gasto en ese rubro en anteriores administraciones, algo que han repetido sin ningún miramiento.

Traspié en transparencia

Sin acaso otra de las banderas era transparentar los gastos, el traspié también fue hondo. La asociación Somos tus Ojos, de Fabiola Cortez, reveló que, justamente, faltó transparencia a la hora de dar cuenta de los apoyo sociales. Con pedidos a la Unidad de Transparencia detectaron que en el primer trimestre de 2016 entregaron 410 apoyos sociales por 23 millones 300 mil 583 pesos, mientras que en el primer trimestre de 2017 reportaron mil 271 apoyos por 18 millones 904 mil 339 pesos. Algo que no han podido solventar en el papel.

Gran Comisión desaparecerá, pero se usó

Las amplias facultades que tiene la Gran Comisión: que controla gran parte de la asignación de personal y recursos, fue acaso la mayor de las críticas una vez ingresada esta gestión legislativa; finalmente, hoy anuncian que desaparecerá. El sinsentido es haber hecho amplio uso de esos poderes para cancelarlos, eso sí, para el que viene.

Las batallas perdidas

Cuando la gestión de Roberto Borge emprendía la retirada, el anterior Congreso armó lo que se llamó “blindaje”, es decir, puso en puestos clave a políticos de suma confianza. Lo cierto es que muchos de los casos se cayeron, pero debe aclararse que porque quisieron. Tanto el Fiscal Carlos Escalera como el Contralor, Javier Zetina, sucumbieron por presión social más que otra cosa, dado que jurídicamente cayeron en saco roto los “juicios políticos” de este Congreso.

Baste mencionar que ahí todavía están en funciones el magistrado Carlos Lima, que ganó todos los recursos al Congreso; y el caso de Víctor Vivas Vivas, en el Tribunal Electoral, quien por propio pie les “cedió” la presidencia del tribunal, dado que los juicios políticos del Congreso le hicieron lo que el viento a Juárez.

En este paquete, también se puede mencionar el fallido juicio al ex alcalde de Cozumel, Freddy Marrufo, a quien no le han movido ni de la delegación federal, ni ha regresado un peso de los 400 millones que lo acusa la actual alcaldesa Perla Tun.

Anomalía en designación  

Como cereza de esta legislatura, también incurrieron en la grosera anomalía de aprobar la designación de un magistrado de la Justicia Administrativa, quien no cumplía lisa y llanamente con el requisito de residencia, algo que los órganos electorales ahora le niegan a José Luis Toledo y que seguramente ganará en sala nacional. Es decir: una incongruencia total.

Lo mejor del Congreso

Lo mejor de esta legislatura, hay que reconocerlo, ha sido un diputado que no tocado ni un peso de más, que ha dado un discurso brillante y que tuvo las palabras que todos queríamos oír de los congresistas en funciones: el diputado juvenil Jacinto Noh Tun.

Si el desencanto con este Congreso se traduce en las urnas, no sería una novedad;  porque no era lo mismo ser oposición que manejar cerca de 500 millones de pesos y no morir en el gatopardismo.

(*) Es life coach, técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

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