Un show en el Congreso

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21

Fue un show. Un circo. Desde distintos ámbitos han calificado “una vergüenza” lo ocurrido ayer en el Congreso del estado con motivo de la toma de protesta a los integrantes de la XVI Legislatura. Quienes saben más advierten una presunta ilegalidad que podría ser analizada en las instancias jurídicas correspondientes si se formaliza la denuncia por los actos señalados desde el bloque que exige “el respeto de la ley vigente”.

Lo estrictamente jurídico se conocerá y resolverá posiblemente en tribunales, incluso a favor de la nueva mayoría. Es un bolado. Lo criticable, sin duda, son las formas constatadas en videos y audios: negar el uso de la voz, apagar los micrófonos a quienes pretendieron aclarar los procedimientos, permitir los gritos ofensivos sin imponer orden en el recinto, así como otras actitudes prepotentes no solamente de los legisladores, sino también de su personal de apoyo.

Las acusaciones en torno a quién motivó el bochornoso espectáculo apuntan otra vez a la senadora Marybel Villegas, quien protagonizó un alboroto en uno de los accesos antes del protocolo oficial, y a quien no por casualidad vitorearon los de la porra morenista en los múltiples clímax de esa algarabía desbordada. Aunque ella niegue “grupos de choque” patrocinados, las evidencias podrían acarrearle serios problemas.

Lo malo es el significado de dicha soberbia. De entrada, las y los diputados que amagan con la acción de inconstitucionalidad avisan que estaría “en riesgo” el informe del gobernador Carlos Joaquín por la supuesta Mesa Directiva irregular, según Martínez Arcila; el caos que pudiera repetirse el viernes 6 en la misma sede, y precisamente por las formas no sólo grotescas sino dictadas para un grupúsculo.

Porque debe contarse: al menos dos de Morena (de los nueve) confirmaron a En Órbita estar en desacuerdo con el proceder de Édgar Gasca (Morena), Hernán Villatoro (PT) y Gustavo Miranda (PVEM). Aquí lo expresamos antes: es un grupo con distintos intereses y diferentes ambiciones. Conciliar es tarea titánica. Entre los 15 hay sensatos y ya se conocerán.

Lo peor, por ahora, son las consecuencias; y no solamente lo del informe, como se especula, sino que las siguientes acciones surgidas en su seno podrían carecer de legalidad (más allá de la legitimidad) y obviamente el desencanto ciudadano que se acelera contra quienes dieron la esperanza de transformar sin defraudar.

Los próximos días serán cruciales para la estabilidad política y la democracia local.

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