Una autonomía venida desde el PAN, sería el gran fracaso de la UQROO

Destripacuentos

Por Antonio Callejo
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SUMARIO:

El autogobierno y la administración de recursos no es el fin de la autonomía, sino la libertad de cátedra, la búsqueda de excelencia académica sin contaminantes políticos o ideológicos. La propuesta del PAN es electoral y ve a la Uqroo como un botín, incluso político

CANCÚN, QUINTANA ROO (31 de mayo).- Si se llegara a aprobar la iniciativa de la fracción del PAN, que propone dotar de autonomía a la Universidad de Quintana Roo, el diputado Eduardo Martínez Arcila, autor `intelectual´ de esta iniciativa copiada, ya tendrá un lugar asegurado en la historia de esa casa de estudios y desde luego del estado.

Se recordará su nombre como el diputado más arribista y el ex alumno menos ilustrado en hacer algo importante por la universidad. Algo que apenas entiende más allá del contenido altamente electoral que le imprimió a ese trabajo, al igual que a todo lo demás que ha hecho como legislador presidente de la Gran Comisión.

Algo así como `el burro que tocó la flauta´.

Simplemente no tiene calidad moral si retrasa la ofrecida reforma del gobierno interno del Congreso, para desaparecer la Gran Comisión que le privilegia, pero se apresta a influir en la máxima casa de estudios donde hizo el mínimo de obtener un título y largarse.

Veamos:

Las razones por las cuales la universidad en México, empezando por la UNAM, lucharon tanto por alcanzar la autonomía, no tenían en principio como intención fundamental la de formar un auto-gobierno. Administrar los recursos, su presupuesto y evitar a toda costa que el gobernante en turno designase a su rector, no eran el motivo de esa batalla.

Arcila-panistas1Ese es el reducido campo ideológico de la iniciativa de Arcila y sus compañeros del PAN. Es una visión corta, que ve a la universidad como un coto de caza y un botín para repartirse.

La razón de la autonomía universitaria es mucho más amplia, y es la misma por la cual la educación en México debe ser laica.

La libertad de cátedra, es decir, la facultad de auto-organización académica, implica que la universidad pública fije sus planes y programas de docencia, de investigación y difusión de la cultura; y desde luego los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico.

Es un blindaje que impide la injerencia de intereses particulares o de grupo, religiosos o partidistas, en contra del interés alto, supremo y general de la ciudadanía.

La Reforma emprendida por Juárez fue guiada con ese espíritu. La idea fue fortalecer a las instituciones de gobierno, incluida la educación, de manera que contaran con una libertad que no tenían bajo el imperio y la iglesia católica. Las ideologías eran el enemigo de la universidad.

Y las batallas en pro de la autonomía no son legítimas si provienen desde agentes externos. Como es precisamente el caso de la facción panista en el Congreso.

Los alumnos, catedráticos y administrativos de la Universidad de Quintana Roo fueron despojados de una batalla que les pertenecía únicamente a ellos. La legitimidad radica precisamente en la ausencia de intenciones particulares, de ideologías partidistas.

Ahora sucede que un partido conservador, que rema en contra de la libertad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, o contra el derecho de las personas a unirse a otras del mismo sexo, se abroga el privilegio de irrumpir con todas las siglas y colores partidistas, en una iniciativa que no debería estar contaminada de absolutamente nada de eso.

Es el absurdo en su máxima expresión.

Más aún si reconocemos que los tres diputados que presentaron la iniciativa apenas terminaron la licenciatura, sin ninguna experiencia en el área académica.

Martínez Arcila se dice egresado de la Uqroo porque esa casa de estudios extendió su título, pero fue así porque la universidad donde estudio en Cancún, estuvo a punto de perder su registro. No pasó una auditoría académica y Arcila como otros estudiantes, se vio obligado a validar sus materias en el campus de Chetumal.

Pero nunca ha dado clases, escrito alguna investigación académica, publicado en algún soporte reconocido por la academia ni nada de eso.

Fernando Zelaya es también ex alumno, pero tiene menos méritos académicos que Arcila. Y la diputada Mayuli se dice egresada, pero parece que no sabe que para eso se necesita haber obtenido el título que la libera.

Nadie puede negar que alcanzar la autonomía es un logro de la universidad. Si se entiende que ese espacio es el más importante en tanto que forma a los ciudadanos que empujan al desarrollo del país.

Pero debe ser eso. Un logro de los universitarios, no de los políticos cuyo interés se restringe a construirse una nueva candidatura para seguir mamando del presupuesto.

En esta legislatura, apenas nueve de los 25 diputados cuentan con una carrera universitaria. Uno acredita contar con una Maestría, y del resto sólo se puede destacar alguno que tiene estudios de maestro de primaria. Ese es, por cierto, el único héroe que entiende lo que significa presentarse ante un grupo.

Esta iniciativa, de aprobarse, debería verse como el gran fracaso de la comunidad universitaria. Si tuvieron que esperar a que una terna de políticos del partido más rancio y retrógrada les regalara la autonomía, sin dar una batalla y demostrar que se la ganaron por su propio esfuerzo. @AntonioCallejo

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