El valemadrismo grosero de los 25 diputados de la XVI Legislatura del estado, sin “H”

AL MARGEN

Rubén Vizcaíno A.

La sesión 25 del primer periodo de ejercicio de la XVI Legislatura del estado, celebrada el pasado 27 de noviembre pasará a la historia como la más absurda y aberrante. El espectáculo ofrecido por los 25 diputados, además de grosero, fue grotesco. Inimaginable.  Superando, por mucho, los espectáculos en que imperaron insultos y patadas al inicio de su gestión.

El punto de la agenda de ese día que tuvo más difusión, fue la ratificación, reelección, del magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Mario Alberto Aguilar Laguardia. La presidenta de la comisión de justicia, abogada Lilí Campos, enronqueció repitiendo que un mandato de la justicia federal les ordenaba hacerlo, lo cual es mentira.

La sentencia, en el juicio de amparo referido, ordenaba a la XVI legislatura REPONER el procedimiento, sin tomar en cuenta los argumentos de la XV legislatura que le negaron a Aguilar Laguardia la reelección. Pero en ninguna parte de la sentencia se ordenaba IGNORAR las nuevas evidencias. Entre estas, una CONTUNDENTE: la sentencia de un juez federal que exhibió al magistrado como falsificador de documentos y por consiguiente sin cumplir el requisito básico de honradez, de honorabilidad, para desempeñar el cargo.

Solo el diputado Eduardo Martínez Arcila votó en contra del dictamen. Los restantes 24, incluyendo a las abogadas Lilí Campos y Cristina Torres, así como al abogado José la Peña, votaron a favor en un acto que le permitirá a Aguilar Laguardia, un delincuente comprobado,  permanecer como magistrado otros seis años y cobrar el resto de su vida la pensión vitalicia, reservada –al menos el teoría–, para corresponder a la honorabilidad de quienes tienen el privilegio de ser magistrados.

La ya mencionada, no fue, por desgracia, la única aberración de los diputados en la sesión. En otro punto, cuando se discutía la aprobación de una ley, también por mandato judicial federal, el engrudo se les hizo bolas a los legisladores. Las abogadas Lilí Campos y Cristina Torres, pidieron por separado la modificación de un artículo transitorio y de un artículo de la ley, ya que como fue aprobado en comisiones resultaba inaplicable al no tener sustento constitucional.

Después de unas cuantas aclaraciones SE VOTÓ Y SE APROBÓ una de las propuestas, la de la diputada Cristina Torres, pero la de Lilí Campos desató la “Tormenta perfecta”. Los legisladores no tenían idea de lo que se trataba. Por más de 20 minutos se formaron, en el pleno de la sesión, “corillos” de diputados intentando averiguar de que se trataba el asunto.

Más verde que un sapo de pantano, el presidente de la mesa directiva, Erick Gustavo Miranda García, con una cara que haría palidecer de envidia a Kiko, el personaje de “El Chavo del 8”, no acertaba a tomar una decisión y en vez de ordenar un receso, permitió que el abominable espectáculo continuara.

Finalmente, en un hecho sin precedente en la historia legislativa del Estado y tal vez del mundo, los diputados acordaron y votaron para dejar sin efecto un artículo de la ley QUE ACABABAN DE APROBAR.

No para ahí el asunto del valemadrismo, la incapacidad y la grosería de los diputados. Con una torpeza inigualable, ordenaron “Censurar” la difusión diferida de la sesión aludida. Si usted intenta ver en la página de internet del congreso el video respectivo, tendrá que ver POR MAS DE 20 MINUTOS, una toma fija de la pantalla donde se refleja la votación, ya que el “espectáculo”, reitero, fue censurado.

Y la teoría de MAXIMA TRANSPARENCIA Y DIFUSIÓN, ¿dónde queda?, tal vez en el mismo lejano lugar al cual fue enviada, también, la Honorabilidad de la XVI Legislatura del Estado.

3 comentarios

  1. Que asco y que vergüenza, da tener de representantes populares a gente tan mediocre e incompetente, nuevamente le vendieron espejitos a la gran mayoría de la sociedad, estos patanes, escudándose en la figura e imagen de AMLO, son un aberración por haber aprobado a un LADRÓN como es este tipo.

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