Escándalos

De medallista olímpica a prostituta VIP

EE.UU, 18 sept

Supo brillar en la elite del deporte. Compitió en tres Juegos Olímpicos y ganó medallas en campeonatos nacionales e internacionales. Sin embargo, un día decidió hacer dinero fácil y prostituirse. Y llegó a seruna escort de lujo y una de las más codiciadas de Las Vegas, donde cobró hasta 600 dólares la hora. Ahora, la mediofondista estadounidense Suzy Favor Hamilton cuenta su historia en una autobiografía cruda y sin reparos, titulada “Fast Girl” (Chica rápida).

Suzy Favor HamiltonSus últimos Juegos, los de Sydney 2000, fueron un punto de inflexión en su vida. Aquella aparatosa caída en la última vuelta de la final de los 1.500 metros, tras la cual se levantó y logró cruzar la meta, evidenciaban que algo malo ocurría con ella. Para entonces, según confiesa ahora, ya se prostituía de vez en cuando por un puñado de dólares, “cuando atravesaba momentos difíciles”.

Eso que aparecía como una necesidad pasó a ser una forma de divertirse porque Suzy, reconoce, era “adicta al sexo” y le gustaba “jugar con fuego”. Su prestigio como dama de compañía crecía al mismo ritmo que su tarifa: su cara angelical, su melena rubia y su cuerpo escultural ayudaban a que los beneficios crecieran. Y así, bajo el seudónimo de Kelly Lundy, se convirtió en una de las “escorts” más codiciadas de Las Vegas, donde cobró hasta 600 dólares por hora y 6 mil la noche.

fast-girl1Ahora, Suzy Favor Hamilton explica que sufría de un trastorno bipolar, lo que hacía que actuara de manera impulsiva y sin pensar en las consecuencias, pese a que ya estaba casada. Cuando su marido se enteró, recurrió a la ayuda de psicólogos para intentar sacarla de ese ambiente. Sin embargo, todavía le faltaba un capítulo aún más doloroso a su vida: en 2012, un cliente que sabía de su verdadera identidad fue a los medios a contar la historia. Y la atleta, madre entonces de una niña de 7 años, pensó en suicidarse.

Con la ayuda de su marido y de su familia, logró dejar la prostitución. A los 47 años, y ya fuera de ese mundo que supo disfrutar pero que también pudo haberla llevado a la muerte, Suzy Favor Hamilton da su testimonio para que otras chicas no caigan en la misma red.

El Clarin

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