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Recapturan a “La Gallina”

Cancún, 16 Febrero
(Por Esto Q Roo)

Recapturado por tercera ocasión en menos de un mes, el peligroso Roberto Nájera Gutiérrez (a) “La Gallina”, operador del Cártel de Sinaloa en el sureste, fue detenido en su domicilio de la ciudad de Mérida, por elementos de la Fiscalía General del Estado de Chiapas, debido a órdenes de aprehensión, relacionadas con asesinatos de una pareja chiapaneca, mismas que había librado en el mes de enero del 2013 cuando fue detenido por primera ocasión en Tizimín, Yucatán, pues fue liberado meses después.

Nájera Gutiérrez fue capturado en el exclusivo fraccionamiento Santa Fe, de la ciudad de Mérida, Yucatán, durante el martes por la noche y posteriormente fue trasladado a Chiapas, para enfrentar el proceso legal. Sin que hasta el momento se le relacione con los delitos federales por crimen organizado, narcotráfico, lavado de dinero, entre otros más que derivan de sus acciones como operador regional del Cártel de Sinaloa en el sureste, en específico Quintana Roo y Yucatán.

Apenas el mes pasado fue detenido con armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y salió libre!

Eso habla de la férrea protección que lo ha mantenido operando abiertamente en Yucatán, Quintana Roo, y en otros estados, pues nada lo había frenado.

En Yucatán su abierta movilidad lleva varios años, y aún cuando en ese estado, se mantiene el mando único, en las corporaciones policíacas, el poderoso operador del Cártel de Sinaloa, se paseaba libremente y sin obstáculos.

Así lo demuestra su segunda captura en este año, en donde fue ubicado en el exclusivo fraccionamiento Santa Fe, de la ciudad de Mérida, donde ubica su residencia y su área de operaciones.

Apenas el 27 de enero pasado Roberto Nájera Gutiérrez, alias “La Gallina” había sido detenido en Mérida con armas de alto poder, pero a los pocos días después fue dejado en libertad con argucias legales, dejando al descubierto las redes y acuerdos del más alto nivel, entre autoridades, gobierno federal y la delincuencia organizada.

Lo anterior porque Nájera Gutiérrez, señalado como jefe regional del “Cártel de Sinaloa” en la Península de Yucatán y el sureste del país, está considerado como uno de los 22 objetivos criminales más peligrosos de México, de acuerdo con el reporte de la DEA en Estados Unidos.
Y se encuentra también en la lista de los 122 objetivos principales de la relación de narcotraficantes entre las fronteras del país con la Unión Americana.

Pese a esto y aún con los antecedentes por sus nexos con el “Cártel de Sinaloa” y del mismo Joaquín Guzmán Loera, en enero Roberto Nájera Gutiérrez fue puesto en libertad debido a que sólo le imputaron delitos previstos por la ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

De ahí en fuera, el Juzgado de Control Federal, en manos del juez, Christian Omar González Segovia, ubicado en la ciudad de Mérida, Yucatán, no vinculó a Nájera Gutiérrez con delitos de delincuencia organizada, narcotráfico y asesinatos, tal como consta en los expedientes militares sobre “La Gallina”.

Se suponía que “La Gallina” era uno de los principales objetivos de seguridad del gobierno de México, debido a su control en el tráfico y la distribución de estupefacientes en la región sureste del país, desde Belice hasta los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas.

De hecho la Policía Federal tiene identificado a Nájera Gutiérrez después de que en 2013 un tribunal emitiera una orden de arresto por un asesinato relacionado con una narcocélula de una pareja en su estado natal, Chiapas.

En ese año, fue arrestado en Buctzotz, Yucatán, cerca de Tizimín, poco después del asesinato de la pareja, pero logró su liberación, supuestamente porque no hubo testigos que lo confirmaran como el jefe de los sicarios.
Con todos esos antecedentes, se suponía que se daría un procedimiento directo contra el principal “capo” del sureste.
Sin embargo, en enero pasado, cuando fue capturado en Mérida, y posteriormente encarcelado, a los pocos días fue puesto en libertad por el juez federal, Christian Omar González Segovia y salió del Centro de Readaptación Social, (Cereso) de Mérida, Yucatán.

Operaba usando las rutas del contrabando de cigarros.

La organización encabezada por Roberto Nájera Gutiérrez alias “La Gallina” se dedicó a introducir droga desde la frontera con Belice al interior de la República, y a entrar a los mercados de narcomenudeo del norte de Quintana Roo, hasta Cancún, así como de Mérida y el oriente de Yucatán, hasta Valladolid, usando la vía corta que parte de Chetumal, lugares a donde los narcóticos llegaron utilizando de tapadera el negocio ilícito del contrabando de cigarros y licores, y con la protección de la Policía Estatal Preventiva quintanarroense y la yucateca, respectivamente.

Para eso tenía como lugarteniente en la región sur de Quintana Roo al narcotraficante Dílver Soto Alvarenga alias “El Gordo” y/o “El Gallero”, quien se hacía pasar por contrabandista de cigarros importados desde la Zona Libre de Belice, mismo que fue detenido por la SEIDO en septiembre del año pasado.

Si bien desde el 2010 se tienen los primeros indicios de la presencia de “La Gallina” en la región fronteriza de Belice, con el decomiso en octubre de ese año de un arsenal y equipo de radiocomunicación aérea en el hotel casino Las Vegas de la zona libre de Corozal, por fuerzas de seguridad beliceñas que desbarataron una reunión encabezada por el jefe narco, que logró escapar, su mayor posicionamiento como operador del trasiego de droga en la región data de unos cuatro años atrás, coincidiendo con el inicio del auge del contrabando de cigarros de procedencia extranjera desde el sur de Quintana Roo.

Así fue como el operador del Cártel de Sinaloa pudo contar con el territorio de Belice para la descarga de cocaína transportada en avionetas que bajaban en zonas que van desde el norte del distrito de Orange Walk hasta el sur, en la región de Blue Creek, que son aledañas a la región del sur de Quintana Roo que va desde San Francisco Botes hasta La Unión.

Atravesando el Río Hondo se han introducido los cargamentos de droga descargados en Belice, para luego utilizar las redes y rutas del contrabando de cigarros, licores y mercancías importadas que se despliegan desde la zona libre comercial de Corozal, y que se reparten en las carreteras que dirigen hacia Cancún, Mérida y el centro de la República, principalmente el Distrito Federal y la frontera norte del país.

El encargado directo de estas operaciones de trasiego de drogas por encargo de Roberto Nájera Gutiérrez alias “La Gallina” era su subordinado Dílver Fidel Soto Alvarenga alias “El Gordo” y/o “El Gallero”, que operó desde el sur de Quintana Roo hasta su detención en Chetumal el pasado mes de septiembre del 2016.

Bajo la dirección de “La Gallina”, los narcotraficantes del Cártel de Sinaloa establecieron importantes nexos con la delincuencia organizada de Belice, que incluyen red de contrabando, cobro de “cuotas” a contrabandistas, lavado de dinero ilícito y delitos contra la salud.

Al igual que Nájera Gutiérrez, “El Gordo” Dílver Fidel Soto Alvarenga inició en el negocio de las drogas como traficante de marihuana, y también como recolector de recales en la costa de Majahual, pero encontró en el auge del contrabando de cigarros desde la frontera sur de México, a partir del 2012, un canal importante para convertirse en operador de la introducción de cocaína desde Belice para la organización que encabezaba Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Estas operaciones fueron facilitadas por la protección que altas autoridades de seguridad brindan al contrabando de licor y cigarros en la frontera sur de Quintana Roo, desde la administración de la Aduana que controla los pasos fronterizos de los puentes Chactemal y Subteniente López, la Policía Estatal Preventiva, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública de Quintana Roo, y elementos de la Policía Federal, que han tenido conocimiento del tráfico de estos productos ilícitos y han permitido su despliegue a cambio de cuotas.

De esto estaban al tanto los jefes policíacos estatales como Carlos Bibiano Villa Castillo, que inclusive quiso dar caza al anterior zar del contrabando de licor y tabaco Ernesto Alonso de Miguel alias “El Español”, así como su sucesor, Juan Pedro Mercader Rodríguez, que realizaron pactos con los contrabandistas para controlar esta actividad, lo mismo que han hecho los grupos especiales de la Policía Federal que periódicamente han llegado a la región sur de Quintana Roo a “acordar” las cuotas con los contrabandistas.

Así fue como el grupo dirigido por Roberto Nájera Gutiérrez alias “La Gallina”, mediante su subordinado Dílver Fidel Soto Alvarenga alias “La Gallina” y/o “El Gallero” utilizaron las rutas del contrabando de licores y cigarros para esconder sus cargamentos de droga en los contendedores de los tráileres que movían desde el sur de Quintana Roo.

Esos contenedores con droga escondida entre cargas de contrabando de cigarros y licor llegaron hasta Cancún, en el norte de Quintana Roo, pero también a Mérida, a través de la ruta de la vía corta desde Chetumal, con la complicidad de los cuerpos policíacos de Yucatán.

Con estas facilidades, la ciudad de Mérida se ha convertido en una plaza donde las drogas ahora se consumen en gran volumen, principalmente en los antros de la zona norte de la importante capital yucateca.

Las redes del trasiego de droga tejidas por la organización de “La Gallina” también abarcan al oriente del estado de Yucatán, hasta Valladolid, a través de la carretera que comunica al centro de Quintana Roo con esa región.

De tal forma ha crecido el consumo de cocaína en esta otrora tranquila ciudad del interior yucateco, que un claro ejemplo es la gran cantidad de droga que se consume en el Centro Universitario de Valladolid (CUV), en cuyo campus de pernocta una gran cantidad de estudiantes son adictos a los narcóticos, y hasta se han visto involucrados en actos delictivos vinculados al consumo, ante unas autoridades policíacas que hacen mutis ante el crecimiento de este problema.

El tráfico de drogas a través del contrabando de cigarros y licor realizado por el grupo de Roberto Nájera Gutiérrez alias “La Gallina” y Dílver Fidel Soto Alvarenga alias “El Gordo” y/o “El Gallero” sembró el conflicto en la región, al grado de que las autoridades federales tienen indicios de que éstas derivaron en la orden de ejecución del que era el zar del contrabando en la región, Ernesto Alonso de Miguel alias “El Español”, porque éste habría revelado estas operaciones.

Asimismo, después de la ejecución de “El Español”, en noviembre del 2015, ocurrida en Chetumal, Dílver Fidel Soto Alvarenga se autonombró líder de los contrabandistas de cigarros y licor de la frontera, con el propósito de mantener este jugoso negocio ilícito en la plataforma para el trasiego de droga para el Cártel de Sinaloa.

Para cuando su grupo logra el control del contrabando de cigarros en la frontera con Belice, Roberto Nájera Gutiérrez alias “La Gallina” ya había sido liberado de una primera detención que experimentó en 2013, en Buctzotz, Yucatán, cerca de Tizimín, donde adquirió ranchos para el lavado de dinero.

Entonces fue detenido por el asesinato de una pareja ocurrido en Chiapas, a finales del 2012, pues de acuerdo a lo dicho por la Procuraduría de Justicia de ese estado, los asesinos de quienes se llamaban Arturo Matías Pérez Vargas y Rebeca Patricia Potenciano Escajeda, trabajan bajo las órdenes de Roberto Nájera Gutiérrez.

Oficialmente se dijo que salió libre porque no hubo testigos que pudieran señalarlo de ser quien ordenó el doble homicidio, pero todo indica que hubo un pacto con las autoridades de Chiapas para salir de la cárcel.

Para entonces, la misma Procuraduría de Chiapas informó que “La Gallina” ya era investigado por Delincuencia Organizada, pues se conocían sus actividades tanto en Chiapas como en la Península de Yucatán, pero aun así salió de prisión.

Para el 2016 su poder en Chiapas creció y se consolidó, pues se quedó como el operador del Cártel de Sinaloa, también en la ruta Comitán, Ocosingo, Palenque, Tuxtla Gutiérrez, tras la detención de Gilberto Rivera Amarillas, alias “El Tío Gil”, quien durante muchos años fue el hombre de todas las confianzas de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, en esa región de la frontera sur del país.

A partir de entonces se consideraba que el control de Roberto Nájera Gutiérrez, alias “La Gallina”, ya abarcaba desde Quintana Roo, Yucatán y Campeche hasta las rutas de Chiapas y Veracruz, según la PGR, y se le atribuían contactos con mandos militares de la región, la clase política y los jefes de las policías.

Cuando en septiembre de 2016 fue detenido el operador del Cártel de Sinaloa en el sur de Quintana Roo, Dílver Fidel Soto Alvarenga alias “El Gordo” y/o “El Gallero”, se supo que las autoridades federales ya estaban otra vez sobre los pasos de su jefe Roberto Nájera Gutiérrez alias “La Gallina”, quien continuaba sin mayores contratiempos sus actividades de lavado de dinero mediante ranchos ganaderos adquiridos en la región de Tizimín, Yucatán.

Sin embargo, sus contactos con autoridades de alto nivel de la región se confirman ahora que fue detenido con armas de alto poder en el centro de la ciudad de Mérida, el pasado miércoles 25 de enero, pues obtuvo una fácil liberación de parte de un juez federal de distrito.

Ahora fue nuevamente detenido, pero no por delincuencia organizada, sino de nuevo bajo cargos de homicidio imputados por la Procuraduría de Chiapas.

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Periodistas Quintana Roo 2015.