Nota Roja

Un ajuste de cuentas

Cancún, 21  Oct

(Por Esto Q Roo).

Ajuste de cuentas. Así consideran los vecinos de Valle Verde el homicidio de Cayetana Muñiz, de 69 años de edad, quien fuese encontrada en el interior de la vivienda que rentaba, con una bolsa de plástico en la cabeza y varias puñaladas en el abdomen; aunque el hermetismo imperó y fueron pocas las personas que dieron su opinión, los vecinos presumen que la hoy occisa se dedicaba a la venta de estupefacientes, aunque a ojos de todos se desempeñaba como vendedora de jugos y licuados, además de ser activista del PRI.

La mujer fue encontrada en lo que fuese el comedor comunitario de Valle Verde, que cerró sus puertas hace casi tres meses y desde entonces se convirtió en su vivienda, que rentaba a la propietaria del local.

El lugar de los hechos permanece acordonado y custodiado por un elemento de Seguridad Pública; varias veladoras arden en el piso, junto a la cortina metálica que fue cerrada otra vez después que el cadáver fuese retirado y trasladado al Semefo para practicarle la necropsia de ley.

Se habló con vecinos y comerciantes que viven en las inmediaciones del antiguo comedor comunitario, con el resultado de que nadie observó ni escuchó nada extraño en la madrugada del lunes al martes, momento en que presumiblemente la anciana fue ejecutada.

Algunas personas relataron que la hoy occisa vendía jugos y licuados en las afueras del comedor comunitario, que fue cerrado hace dos o tres meses para trasladarse a otro local adjunto, separado del primero sólo por un negocio de abarrotes.
“Ahí está ahora toda la mercancía del comedor, cerrado quién sabe hasta cuándo”, comentó brevemente un vecino.

Un poco más adelante se habló con otras personas, que dijeron que la occisa, originaria de Matamoros, Tamaulipas, aparentemente se dedicaba a la venta de drogas, que entregaba incluso estando al frente del negocio de jugos, por lo que no les extraña que tuviera tan cruento final.

Para la mayor parte de los vecinos que la conocían, Cayetana se dedicaba a la política y era una ferviente activista del PRI, que incluso apoyó a la hora de crear los comités de electrificación de la colonia que, por cierto, carece de alumbrado público y se vuelve peligrosa a la caída de la noche, debido a la oscuridad que la envuelve.

“Está un poco raro cómo pasaron las cosas, nadie se dio cuenta hasta que empezó a salir mal olor, nadie vio lo que pasó, no nos percatamos si entraba alguien en la noche, pero lo que sí llamó la atención es que los candados estaban puestos, la cortina no se forzó, tal vez la mató alguien que ella conocía y a quien dio paso libre, por aquí se comenta que la señora estaba metida con las drogas, que era ‘tiradora’, a mí no me consta pero sí se veía mucha gente que llegaba a verla, incluso después de cerrar el puesto de jugos”.

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