¡A trabajar!

Uno por Uno

Ángel Ramírez
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Tenga o no interés por relegirse en el cargo que hoy ostenta, o desde ahora seguir en manifiesto de su interés por una senaduría o diputación federal, que por su cercanía con el Gobernador del Estado Carlos Joaquín González, bien sabe tiene a mano; el ingeniero Luis Torres Llanes debe tomar de una vez por todas las riendas de Chetumal y, dejar a un lado la luna de miel que trae con la ciudadanía capitalina, a cuatro meses de tomar protesta como el primer alcalde de oposición del ayuntamiento de Othón P. Blanco, al que llegó, luego de encabezar la coalición “Una Nueva Esperanza” del PAN-PRD o, de lo contrario presenciar el retroceso más profundo en la historia de ésta ciudad capital de Quintana Roo y con ello, ver como se pulveriza la popularidad que alcanzó en la pasada contienda electoral, consecuencia de su inoperatividad. Amigo Luis, no basta con criticar, descalificar o denunciar pasadas administraciones municipales o asistir a cuantos eventos deportivos, verbenas populares o actos públicos, muchos fuera de su demarcación, con los que se pretende disfrazar el hacer del gobierno municipal, cuando en realidad el olvido de los sectores productivos de Othón P. Blanco hoy más que nunca son una realidad.

Un ejemplo de ello es la Plaza Chactemal, del primer cuadro de la ciudad, sitio dónde desde hace más de 10 años la actividad económica se perdió, en detrimento de decenas de familias que vivían de esta importante fuente de ingresos.

La realidad que evidencia la Plaza Chactemal, es un común denominador de lo que hoy ocurre en Chetumal, abandono, destrucción, falta de liquidez y sobre todo de interés por parte de las autoridades municipales por invertir en ella.

mercado viejo 3Casi la totalidad de los 110 locales, de esta céntrica plaza de la avenida Efraín Aguilar, ubicada junto al mercado Ignacio Manuel Altamirano, están en abandono y pésimas condiciones, son contados los comercios que aún operan, muchos son bodegas, refugios de personas en condiciones de calle  o nidos de fauna nociva, lo mismo en su parte baja como el segundo piso.

Al pasar del tiempo y en el devenir de administraciones municipales, muchos han sido los intentos por vender la Plaza Chactemal al mejor postor, ante la falta de capacidad de comerciantes y funcionarios por encontrar la verdadera vocación del lugar; pero ni su venta, ni la inversión pública se concreta en ella.

Locatarios y arrendatarios están a la expectativa de lo que ocurra en la Plaza Chactemal, una oportunidad de oro que tiene el alcalde Luis Torres Llanez, para dejar una obra que deje huella en su administración, Torres Llanez, debe entender que le queda poco tiempo, poquito más de dos años, por mostrar si tiene verdadero interés en otro cargo de elección popular al menos que se quiera arriesgar como plurinominal.

La popularidad de Luis cae de fiesta en fiesta y de saludo en saludo, cual Reyna de pueblo, una actitud estática que frena el crecimiento económico de la capital de Quintana Roo.

Y uno se pregunta, ¿Qué hace la Secretaría de Desarrollo Económico (Sede) o su contraparte municipal para hacer que la Plaza Chactemal y otros sectores productivos del ayuntamiento de Othón P. Blanco detonen, en realidad poco o nada.

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Importante sería para Chetumal, el antiguo Payo Obispo fundado por Othón Pompeyo Blanco, auto proclamada el punto dónde inicia México, en la Frontera Sur en colindancia con el país de Belice, dar una imagen nueva, en movimiento, próspera; el alcalde Luis Torres Llanes tiene que hacer lectura de los tiempos que le vienen a la nación, ante la brutalidad política de Donald Trump. México tiene que mirar hacia otros mercados, Centro y Sudamérica como bien lo señaló el presidente de Bolivia Evo Morales, y en ese sentido Chetumal debe asumir su responsabilidad histórica.

En el pasado nos cansamos de escuchar, sobre todo en la época de Javier Díaz Carvajal, ex secretario de Sede, sobre los 11 proyectos de empresas locales y nacionales que tenían en puerta para invertir no solo en la Plaza Chactemal sino en general en la avenida Héroes, el centro histórico de Chetumal, que lo único que tiene de histórico es el nombre, pues los iconos de su historia, el comercio de artículos de importación, las casas de madera, su esencia del Caribe, hoy tristemente no existe; por si fuera poco la “honorable” XV Legislatura del Congreso Local quiere acabar de golpe y porrazo con la “Maqueta de Payo Obispo”, de las pocas manifestaciones culturales propias, ¡caramba!. Desde mi punto de vista la vocación de la Plaza Chactemal debe rescatar los oficios que a diario se pierden en México. Cada local de esta plaza deben convertirse en talleres y centros de exposición de actividades que distinguieron en el pasado a México y que, podrían ser interesantes para los turistas extranjeros, un taller de elaboración y exposición de zapatos, una forjadora de tabaco, curtidora y elaboración de artículos de piel, entre muchas opciones más.

Sin embargo los funcionarios públicos están más interesados en escalar posiciones que hacer lo que verdaderamente les corresponde, porque hacer, significa poner a trabajar y eso créanme, pone en riesgo la supervivencia de muchos políticos y sus familias.

Entonces, el reto del alcalde de Chetumal, es entre tomar el riesgo o continuar haciendo un trabajo discreto, demasiado discreto diría, que solo se percibe en algunos portales de las redes sociales, fuera de otras opciones mediáticas, un trabajo tan “gris” como el que hace la Dirección Municipal de Comunicación Social del ayuntamiento capitalino.

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