Notas

Abusa de confianza y se roba hotel

Cancún 22 Oct

Denuncian por fraude y abuso de confianza al pseudoempresario José Ortega Reina, de origen español, quien falsificó documentos y compró a las autoridades para apoderarse del hotel Inglaterra, ubicado en Puerto Morelos, aprovechando que tiene la posesión del mismo, por lo que ya se entabló una demanda penal y se tramita otra civil en su contra, para que responda ante la ley y entregue la propiedad a su legítimo dueño Mario Gómez.

Paralelamente, se realizará una denuncia ante el Instituto Nacional de Migración (INM), para que el extranjero sea deportado, ya que ésta persona se encuentra en el estado laborando ilegalmente, pues él mismo declaró ante las autoridades migratorias que es empleado del hotel, cuando en los hechos se ostenta como el dueño del citado centro de hospedaje.

De acuerdo a la historia del litigio, el denunciante Mario Gómez tenía experiencia como operador de turistas y ya había manejado otro hotel, por lo que firmó en diciembre de 2003 -año en que llegó a Cancún- un acta constitutiva para crear una sociedad con el empresario británico Michael Thomas Obrien, para que le operara el hotel Inglaterra que se encuentra en Puerto Morelos, el cual había cerrado por problemas personales.

Mario Gómez quedó a cargo como gerente, con el 50% de las acciones, y al paso del tiempo, con mucho esfuerzo le invierte al negocio para acondicionarlo, y de un nivel con nueve habitaciones, lo crece a cuatro pisos con 25 cuartos.

Aunque originalmente el acta constitutiva del hotel Inglaterra estaba a nombre del Sr. Obrien y la Sra. Teresa Obrien, en el año 2007, Mario Gómez compra el 50% de las acciones y queda como administrador y representante legal de la compañía.

“EL GRAN HOTELERO”

Para el verano de 2012, Mario Gómez se enferma de gravedad y en un viaje a Cuba conoce a Ortega Reina, por medio de un amigo en común. El español se vende como el gran hotelero, argumentando que había trabajado en cadenas hoteleras, y lo convence le deje operar el hotel como gerente, mientras él convalecía, para lo cual firman un contrato privado por el inmueble, ya que el predio está a nombre de un fideicomiso que lo maneja Banco Santander (antes Banca Serfin).

Los documentos que firmaron fueron un contrato simple de arrendamiento por cuatro meses para operar el hotel, así como un poder general de administración para pleitos y cobranzas sobre el mismo -sin dominio-, éste último ante un notario.

Cuando Mario Gómez se recupera de su salud, regresa a México y reclama la propiedad; sin embargo, Ortega Reina se niega y aduce que ya le había invertido mucho dinero al hotel, y mediante artimañas se lo apropia, a pesar que se le había revocado el poder y notificado personalmente.

Para tapar sus irregularidades en la operación del hotel, Ortega Reina le cambió el nombre a hotel Sevilla, del cual se apropió a la mala hace dos años y medio, negándose a desocuparlo, amparado en un documento falso y aprovechándose que en el año 2011, desafortunadamente falleció el otro socio, el Sr. Michael Obrien, y no dio tiempo de hacer el traspaso del hotel a nombre de Mario Gómez, quien tiene la nacionalidad cubano-canadiense.

No obstante, existe un poder general otorgado por el fallecido, a favor de Mario Gómez, con el derecho de vender y comprar, y quien siempre ha tenido la posesión sobre el predio.

Con apoyo de abogados de mala reputación, el estafador español afirma ante las autoridades que el poder general se había firmado desde hace 10 años, versión que desmiente el mismo Mario Gómez, y para lo cual presenta pruebas documentales y notariales.

Al morir el Sr. Michael Obrien, nombra fiduciaria sustituta a su hermana Teresa Obrien, quien a su vez autoriza, mediante un poder notarial, que su esposo y Mario Gómez seguirían siendo los dueños del hotel, y como son extranjeros crearon la compañía mexicana G´Obrien -de la cual también hay un acta constitutiva- para adjudicarse el predio que sigue estando a nombre del fideicomiso, para lo cual se da fe de una carta de instrucción al Banco Santander, donde estipula que el inmueble será vendido por la señora Teresa Obrien a la nueva compañía mexicana.

Debido a que el predio sigue a nombre del fideicomiso del Banco Santander ante Catastro, Ortega Reina no ha podido cambiarlo a su nombre; sin embargo, cínicamente ha declarado ilegalmente ante la Secretaría de Hacienda y ante las autoridades del INM que su estatus migratorio es como empleado del hotel Inglaterra, el cual está vigente hasta 2017, por lo que podría ser declarado persona non grata y responder de igual manera por el delito de fraude fiscal, que lo llevaría a pisar la cárcel como un vil delincuente.

Guillermo Olán (QueQui)

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