Notas

Apuntes del Día del Maestro

Tiro Libre

Anwar Moguel
Novedades Chetumal
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Este viernes el sector educativo estatal se paralizó para festejar a los maestros quintanarroenses, lo que desató una serie de comentarios mal intencionados en prensa, radio y redes sociales en contra del magisterio y de los propios docentes que, sobra decirlo, están más que acostumbrados a recibir la injusta metralla que proviene de la propia sociedad a la que sirven.

Y es que en el calendario escolar 2015-2016 la suspensión de labores para este viernes no estuvo contemplada, ya que el 15 de mayo, fecha en que se celebra el Día del Maestro, cae en domingo.

Las nuevas reglas emanadas de la Reforma Educativa exigen el cumplimiento cabal del calendario escolar y de una normalidad mínima establecida para evitar las interrupciones del servicio, pero también prevén este tipo de situaciones, otorgando una flexibilidad para que las autoridades educativas estatales puedan ajustar el calendario de acuerdo a sus necesidades.

Así las cosas, la Secretaría de Educación y Cultura (SEyC), en común acuerdo con el sindicato mayoritario, el SNTE, tomó la decisión de suspender labores en todas las escuelas de educación básica del estado, para dar paso a los festejos que abarcarán todo el fin de semana.

Quien cargó con el peso de la decisión, al menos de manera oficial, fue el Coordinador General de Educación Básica en el estado, Lorenzo Gabriel Olivera González, responsable de girar la orden a jefes de sector y supervisores de otorgar como inhábil este viernes.

El argumento de la autoridad educativa se basó en que el Día del Maestro es una fecha emblemática e importante de nuestro país, destinada a reconocer a una de las profesiones más nobles y fundamental para el país: la docencia.

Porque a pesar de los males -que son muchos- que aquejan al magisterio, es justo dar un reconocimiento al ejército de maestros que día a día se para en las aulas a educar a los niños y jóvenes que mañana serán la columna vertebral de nuestro joven estado.

Es innegable que la imagen del magisterio se ha devaluado con el paso de los años gracias a la corrupción y los vicios que permearon -y permean aún- en el gremio por décadas y que fueron abrazados por un sindicalismo paternalista, sin embargo el papel del maestro es hoy más crucial que en el pasado para la sociedad mexicana.

Es urgente que el trabajo docente sea revalorizado, no solo por la ciudadanía y el gobierno, sino también por los propios maestros, obligados a revolucionar su práctica para adaptarse a lo que nuestro presente nos exige.

Quintana Roo está lleno de maestros extraordinarios, y tengo el gusto de conocer y convivir con muchos de ellos día a día. De primera mano veo sus esfuerzos cotidianos por nutrir de conocimientos a niños y adolescentes ávidos de experiencias nuevas.

Su profesionalismo y vocación quedó de manifiesto en la primera etapa de la evaluación para la permanencia, donde a pesar del rechazo generalizado, el compromiso con su labor los llevó a obtener destacados resultados que pusieron al estado entre los mejores de la República en términos porcentuales.

El espíritu del maestro no se quebranta, ni por reformas políticas que parecen hacerlos responsables del desastre que priva en el Sistema Educativo Nacional, ni por una sociedad divorciada del docente que lo critica sin piedad, ni por padres de familia que envalentonados por la moda de “tirarle al profesor” exigen al docente lo que en casa son incapaces de darles a sus hijos.

Por todas estas razones, la celebración del Día del Maestro no es un día común, sino, tal como señaló Olivera González, es una fecha emblemática de nuestro país y una oportunidad para rendir homenaje a nuestros mentores.

Desde estas líneas envío una calurosa y merecida felicitación a todos mis compañeros docentes y especialmente a dos maestros excepcionales que me enseñaron, con su ejemplo, como caminar en la vida: mis padres David Moguel Ordaz y Eunice Morales Salazar.

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