Notas

Avancemos con cautela

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
www.marcelosalinas.com.mx
@msalinas21       

Se ha reconocido un rebote parcial en Quintana Roo. La curva había logrado ser aplanada en cierto grado y comenzaba su descenso, hasta mediados de la semana pasada. La movilidad se redujo hasta en un 85% y los contagios descendían. Íbamos bien. Lo destacaron autoridades federales.

Fue la motivación para reconfirmar la reapertura progresiva desde el 1 de junio, y los planes se echaron a andar con esa visión, aunque aparentemente los “reencuentros” del 10 de mayo y el discurso esperanzador provocaron ese ligero repunte porque algunos se confían demasiado.

En redes sociales se acusó mayor circulación el domingo 10; no pocos creyeron que el reinicio de actividades en los más de 300 “municipios de la esperanza” del país era para todos, y cuando la entidad pudo revertir la tendencia negativa mostrada a lo largo del proceso, parte de la ciudadanía relajó las medidas preventivas. Probablemente en Chetumal se refleja mejor esa situación: en 10 días casi se duplicaron los positivos.

El gobernador Carlos Joaquín advirtió al respecto al inicio de la semana pasada y animó a no bajar la guardia, aun cuando los indicadores favorecían en el papel. Desde todos los niveles se insistió en que nadie podía cantar victoria. El buen trabajo podía fracasar de un momento a otro si la ciudadanía no asimilaba el momento crucial ni entendía el mensaje.

Vino entonces el récord: 89 en 24 horas el pasado viernes 22. La duda se propagó. Pero los gobernantes ya habían puesto fecha y la han mantenido con variaciones en el discurso; lamentablemente, parte de la sociedad no ha sabido o no ha querido responder. Se puede justificar por un encierro prolongado y por la peor crisis de la historia local. El secretario general de Benito Juárez, Jorge Aguilar Osorio, repite a medios que se registra una mayor movilidad en ese municipio, precisamente el que concentra los casos, y desgraciadamente las defunciones.

Es cierto, se necesita salir, por angustia, estrés, fastidio, calor o para buscar el sustento. La parálisis también mata. En fin, los motivos son múltiples y diversos. Sin embargo, todo ello nos ha puesto en una ingrata disyuntiva. Además, las autoridades y los expertos alertan que prolongar demasiado el confinamiento puede ser tanto o más perjudicial.

Es decir, y allí reside el dilema: ¿Cómo empezar la recuperación de unos 83 mil empleos perdidos y de las estadísticas estando bajo llave?, sin ampliar dramáticamente las cifras, incluyendo la de muertes, que ha sido superior a los promedios nacional y mundial.

Muchos se preguntan cuánto podrá costar seguir avanzando hacia la reapertura en tales circunstancias, admitiendo el sutil retroceso del que se habla. La respuesta es más compleja de lo que parece. No todo está perdido, acaso fue un tropiezo que comprobaremos -o no- en las siguientes jornadas.

Se debe encontrar una solución observando la experiencia internacional, aunque no todas las recetas sirven. Tal vez ajustar una a la medida.

 

No esperan a la Sectur

Agrupados en la Conago, 14 gobernadores (incluido el quintanarroense) se reunieron virtualmente el martes 19 para establecer una alianza nacional de turismo; desde entonces, otros expresan su intención de sumarse.

La primera charla fue con representantes del Consejo Nacional Empresarial Turístico y 31 secretarios estatales del sector para fijar mesas de trabajo, homologar criterios y protocolos, así como apoyar a la marca “México”, redirigir la agenda legislativa, entre otras metas.

Con motivaciones suficientes, cabe subrayar. Es que no convence a todos la propuesta de la Secretaría federal de Turismo (Sectur) para la pospandemia por carecer de una estrategia sólida, aun cuando ya contiene acciones y medidas, congregadas en los Lineamientos Nacionales difundidos el miércoles 20; es decir, un día después del encuentro entre mandatarios que parece haber provocado la reacción de Miguel Torruco, el secretario federal. Porque además ese mismo día informó que seguirán los fines de semana largo. ¿Coincidencia?

En concreto: en pocas horas hubo resultados a peticiones recurrentes de autoridades, hoteleros, restauranteros y demás empresarios; o sea, que se reunieron por su cuenta, acordaron trabajar, y recién apareció la Federación con respuestas puntuales… Así se interpreta.

En Quintana Roo se ha procurado no estar supeditados a los ritmos del gobierno federal. Han acudido a ferias, promovido y gestionado alianzas con recursos propios, con la autoridad moral de ser líderes; con la experiencia de éxito reconocida en el mundo.

De haber esperado que se mudaran a Chetumal, el arranque del Tren Maya y otros proyectos (en veremos o en lento desarrollo) que los pintaron como “palancas de progreso”, la crisis sería peor en un destino que vive de números y los cuales mantiene casi por su cuenta.

No se entiende la pasividad, reclamada por quienes saben, ya que el turismo no sólo es una actividad esencial sino prioritaria: representa más del 8.7% del PIB nacional y genera cerca de 10 millones de empleos entre directos e indirectos.

Los ingresos de marzo han caído 46% (comparados con ese mes del año pasado) y la afectación estimada en el consumo del sector, de marzo a mayo, es de unos 500 mil millones de pesos. Así de crítico.

Con ese panorama era lógico que los mandatarios pusieran manos a la obra. Las declaraciones apuradas y los planes sin mayor soporte de más arriba, son buenas intenciones; pero de complemento no pasarán.

En las provincias no pueden esperar tanto más.

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