Cabañuelas 2020 y el Tren Maya

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El 2020 ha iniciado, la lectura de las cabañuelas también. Este año la atención que están poniendo las comunidades indígenas a las cabañuelas es diferente, es mas cuidadoso. Aun sin tener acceso a las noticias internacionales, como el enorme incendio en Australia relacionado con el cambio climático y pérdida de confianza en los saberes indígenas sobre el manejo de los recursos naturales, los campesinos se muestran preocupados. Pero no hay que ir lejos, apenas hace unos días se incendió el altar de la Santa Cruz en Xocén, Yucatán, lo cual es interpretado como una mala señal para los Mayas.

Hasta hoy las cabañuelas indican una sequía fuerte. En consecuencia habrá presión en muchos frentes: demanda de seguros y otros apoyos, disponibilidad de agua, carestía por la falta de productos alimenticios y otras necesidades, demanda por empleo, y, desde luego, se incrementa la posibilidad de incendios forestales. Con problemas de carestía, falta de alimentos, pobreza e incendios, se incrementarán los problemas de salud. Sin decirlo, los campesinos también están muy preocupados por que sus conocimientos ya no están siendo transmitidos en forma eficaz a las nuevas generaciones, enfrentan la falta de reconocimiento y el menosprecio a la validez de esos saberes. El caso de Australia está demostrando que no se deben soslayar los saberes tradicionales, mucho menos para el manejo de recursos naturales y la producción de alimentos.

No obstante lo anterior, en las comunidades se sigue hablando del proyecto tren maya. No he detectado cambio alguno en las posiciones expresadas en las asambleas de consulta, de diciembre 2019; es decir, el apoyo al proyecto existe, pero también las expectativas que lo acompañan. Varias comunidades esperan mas reuniones de trabajo con el gobierno federal para conocer bien a bien de que forma se atenderán sus expectativas y como se va a negociar el uso del suelo por donde pase el tren. Mencionan también que no sería mala idea que en esas reuniones no solo estén presentes representantes del gobierno federal sino también del estado y municipios, ya que es la combinación de los tres niveles lo que podría atender adecuadamente sus demandas.

Existen otros elementos insoslayables para el 2020. Está el frente de la economía estatal;  sabemos que el estado renegoció los términos de su deuda externa, con el fin de atender las necesidades de inversión social, sabemos que el gobierno federal está diseñando nuevas formas de ejercicio del presupuesto, manejando directamente el recurso y no a través del estado. En el frente legislativo, el año 2020 es importante para adecuar el marco normativo electoral, para las elecciones que se esperan en 2022; en este sentido será importante la obligatoriedad de los partidos a incluir indígenas y jóvenes como candidatos, atendiendo la resolución de la mesa de Xalapa en materia electoral. Adicionalmente, el plan estatal de desarrollo deberá tener los ajustes correspondientes para estar en línea con el plan nacional de desarrollo.

En otras palabras, este 2020 se espera bastante movido en Q. Roo, tanto por lo ambiental,  por el cambio climático, como en lo social, con la inclusión de las comunidades indígenas al proyecto del tren maya, en lo económico, para generar proyectos de desarrollo, y en lo político para regular los procesos electorales. Todos esos elementos tienen que estar articulados, no hacerlo implica situaciones muy difíciles para todos.

Como conclusión lógica de la descripción anterior, se debería encontrar alguna forma de planeación que articule las alternativas de atención a los retos. Hacerlo implica tener como premisa  que no se pueden esperar resultados diferentes si la forma de pensar que está detras de cada política, acción, o normatividad, es básicamente la misma que nos ha conducido hasta donde estamos. La planeación y las acciones de gobierno que aterrizan esos planes, descansan en conceptos, en premisas, que no siempre son las correctas o no son entendidas por los planificadores. Una explicación es que los conceptos o premisas no son visibles por las partes que diseñan y aplican los planes y programas; otra explicación es que no se conocen conceptos alternativos a los que se han estado usando año tras año, gobierno tras gobierno. No hay que olvidar que las culturas tienen formas particulares de entender el funcionamiento del mundo, de la sociedad, así como para transmitir y construir conocimiento. Si no hay una adaptación cultural y una de ellas domina sobre las otras, no hay forma de tener seguridad que un plan o un programa tendrá el efecto que se espera que tenga para toda la sociedad. Veamos algunos casos de conceptos que han guiado la planeación, que tendrían sentido para grupos de la sociedad en cuya cultura se acuñaron esos conceptos,  pero que en el ámbito indígena no son entendidos ni adoptados porque chocan con su forma de construcción de conocimiento y visión del mundo.

Mientras que en el pensamiento occidental tiene mucho sentido el concepto de cadena de valor, entre los pueblos indígenas prevalece el concepto de redes de valor. Son totalmente diferentes.

Mientras que en una cultura el concepto de competencia guía y explica el éxito de la organización o comunidad, en otras culturas este concepto ni siquiera existe en su vocabulario, sino que existe el de coexistencia. Ambos conceptos tienen formas diferentes de conducir el desarrollo.

Mientras que para una cultura el concepto de seguridad alimentaria guía la política de producción de alimentos, en otras culturas como las indígenas, el concepto de seguridad alimentaria va acompañado del concepto de suficiencia y soberanía alimentaria. Esto se manifiesta en la siguiente expresión encontrada en comunidades mayas: “Para nosotros es importante asegurarnos que podemos producir suficiente comida para nuestra familia, animales y la comunidad, de modo que no tengamos que pedir a las comunidades aledañas”.

En entregas posteriores habrá la oportunidad de explicar mucho mas estos conceptos alternativos. Mientras tanto expreso mis deseos de buenaventura para todos nuestros lectores en este año 2020.

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