Coronavirus y delincuencia agobian a los quintanarroenses

En estos tiempos con el impulso institucional para concentrar, controlar y unir fuerzas -y esfuerzos- para erradicar los virulentos y violentos casos en detrimento de la sociedad, en contraataque a la crisis por pandemia y delincuencia organizada, donde están al día robos, ejecuciones y feminicidios, entre otros, el éxito de la contención nunca es total, la potencia de la delincuencia organizada y el coronavirus son casos que se acentúan día a día.

El lado institucional para enfrentar las calamidades por el paso del  Covid-19 y la delincuencia organizada y, común, socialmente reguladas, incluye la obediencia para quedarse en casa para no aumentar el pico que arroja la estadística de casos sospechosos, confirmados y defunciones por el mortal virus.

La procura de alimentos a la población en desventaja instruido por el gobernador del Estado de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, al frente del combate al coronavirus ha sido de gran ayuda para los más desfavorecidos en áreas rurales y marginadas.

El entendimiento social consiste en acción institucional, enfrentándose al Covid-19 el conglomerado social sigue manteniendo sana distancia contra el contagio y, anteponiendo leyes, el uso de la policía para aplicar valores de conciencia responsable haciendo a un lado tradiciones, usos y costumbres para evitar al coronavirus con propensión de infectar a los ciudadanos quintanarroenses.

Donde se ha puesto firme el secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella Ibarra, -per se-, la corporación policíaca que abarca la aplicación de la justicia para resguardar a la población con la persecución y detención de delincuentes y, regañando, a quienes no acaten la orden: ¡Quédate en casa!

Lo cierto del caso es que el recurso por contener a la violencia es con harta frecuencia la información completa elegida para protección de los males padecidos por la pandemia. El clamor por la erradicación de la violencia en el Estado es un caso urgente de las formas extremas de querer terminar, de una vez por todas, con una situación indeseable por quienes la experimentan. -O la han experimentado-.

Como en un meteoro natural, antes, durante y después de la pandemia cada día sigue un episodio más de violencia que, durante el paso del Covid-19, aparecen en la estadística un cúmulo de infectados a la par con la virulencia delincuencial hay uno o dos ejecutados a la orden del día.

Estos son los únicos signos y designios de inseguridad social en este Estado caribeño, los reportes del coronavirus señalan un crecimiento continuado con alta posibilidad de contagio, -a la par de la muerte- y, en lo que está expuesta la ciudadanía, con la peligrosidad del crimen organizado.

Las estadísticas sobre casos de defunciones por la pandemia que agobia al entramado social y la comisión de delitos que se generan cotidianamente en el Estado, por igual, crecen, como veneno de mortal Cicuta.

Tanto por Covid-19 como por la inseguridad se constata que están merodeando a flor de piel para cuando atacar convirtiéndose en pandemias letales que tiene encima la sociedad porque con ese clima tan preocupante de coronavirus y delincuencia organizada, los ciudadanos quintanarroenses están a tiro para el embate de las dos grandes pandemias.

La violencia organizada y la pandemia Covid-19 ya son parte circunstancial de la cotidianidad en la vida quintanarroense, al menos, de los que están obligados a salir a procurar alimento para su familia mediante la asistencia al trabajo, -riesgoso, pero necesario-.

Destacó CJ la firma del Pacto de Unidad por Quintana Roo

“Este Primero de Mayo, Día del Trabajo, nos encuentra en una condición sin precedentes en la historia; la pandemia del coronavirus Covid-19, está afectando a nuestras familias, negocios, trabajos y comunidades, así como nuestra forma de vida”, destacó el mandatario quintanarroense, Carlos Joaquín González.

El mandatario envió un mensaje de solidaridad y pesar por quienes han sido afectados por el la parálisis económica generada por el covid-19. Joaquín González destacó el decidido compromiso de los empresarios quintanarroenses, quienes se sumaron en esta fecha tan emblemática a la firma del Pacto de Unidad por Quintana Roo, que protege a los trabajadores en sus fuentes de empleo.

“Y hemos acordado firmar con los sectores empresariales y sindicatos de trabajadores del Pacto de Unidad por Quintana Roo, para proteger el empleo y asegurar que nuestra clase trabajadora continúe contribuyendo al desarrollo económico del Estado”, destacó.

El mandatario indicó que ante la crisis por el coronavirus se han planteado alternativas para apoyarlos y ser corresponsables, buscando fórmulas, estímulos fiscales y formas de financiamiento para cuidar los empleos y las fuentes de ingreso de las familias.

“Se irán sumando después, también los sectores sociales, académico y político del Estado; mi agradecimiento a todos ellos por su voluntad y compromiso con Quintana Roo”, aseveró. El mandatario destacó que a través de la Secretaría del Trabajo y la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, se mantendrá la lucha a favor de quienes han sido despedidos de manera injustificada.

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